Nuevas vías de colaboración entre los episcopados de Europa y Latinoamérica

BOGOTÁ, 5 marzo 2003 (ZENIT.org).- El intercambio de sacerdotes y el apoyo a las vocaciones sería una forma de intensificar la cooperación entre la Iglesia en Europa y América Latina, consideran obispos de los dos continentes.

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Fue una de las sugerencias manifestadas en el encuentro entre la presidencia del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) celebrado la semana pasada en Bogotá (Colombia).

La nueva comunión entre los dos continentes podría incluir también ayudas concretas de Europa a los seminarios y actividades pastorales en América Latina, intercambio de experiencias –planes pastorales y proyectos ecuménicos–, y la colaboración entre CCEE y CELAM a favor de África y Asia.

Durante la reunión, el CCEE estuvo representado por su presidente, monseñor Amédée Grab –obispo de Chur (Suiza)–, por su vicepresidente, monseñor Josip Bozanic –arzobispo de Zagreb– y por monseñor Aldo Giordano, secretario general.

En el encuentro se reflexionó sobre los problemas más urgentes en diferentes países de América Latina, tales como la crisis económica, el aumento de la pobreza y del desempleo, la violencia, la corrupción, la violación de los derechos humanos, el narcotráfico, la campaña contra la Iglesia y los atentados contra la vida y la integridad de la familia.

«Venezuela, Bolivia, Colombia y Argentina parecen ser los países más sometidos por la crisis económica y social», observó el CCEE en un comunicado en la conclusión de la visita.

«En este contexto –se constató–, la Iglesia es la institución que goza de mayor confianza entre el pueblo y tiene un reconocido papel de reconciliación social. Evangelización, formación, actividades culturales, solidaridad, defensa de la familia y de la vida son los principales ámbitos de compromiso de las diócesis», concluyó.

Al finalizar el encuentro, monseñor Jorge Jiménez Carvajal, presidente del CELAM y obispo de Zipaquirá, se refirió a la presencia del CCEE y subrayó que se «había abierto una nueva e histórica ventana de comunión y colaboración». «Estos días han sido un don», afirmó por su parte monseñor Grab.

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ZENIT Staff

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