La promoción de la mujer exige redescubrir el fundamento de los derechos humanos

Conclusiones del Congreso internacional celebrado en Roma sobre «La mujer y los derechos humanos»

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ROMA, viernes, 19 marzo 2004 (ZENIT.org).- ¿Cuál es el papel de la mujer en la defensa de los derechos humanos? Esta es la pregunta que ha planteado un congreso internacional celebrado en Roma sobre «La mujer y los derechos humanos».

Los participantes en el encuentro, organizado este jueves por el Instituto de Estudios Superiores sobre la Mujer del Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum», propusieron recuperar la visión original de los derechos humanos, que se basa en la dignidad del hombre y la mujer.

Al presentar el encuentro, Cristina Zucconi Galli Fonseca, presidenta del Instituto, explicó que en estos momentos se dan «propuestas antropológicas engañosas que llegan a paragonar la dignidad de las personas con las de los animales».

«Se da una nueva concepción de los derechos humanos que tiende a convertirles en reivindicaciones subjetivas», insistió la presidenta del Instituto de Estudios Superiores sobre la Mujer.

«Se trata de trastocar la existencia y el significado de la familia», subrayó Zucconi. «De este modo, los intereses de algunas minorías, que no reflejan las necesidades reales de la gran mayoría de las mujeres del mundo, se presentan como la expresión de una libertad femenina aparente».

Más bien, indicó, estas concepciones de los derechos de la mujer son «la negación de su identidad específica: de su capacidad de dar y custodiar la vida».

En este sentido, la profesora María Elósegui, profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad de Zaragoza (España), constató cómo algunas de estas corrientes han cobrado influencia en el seno de las reuniones que se celebran en la ONU.

«El nuevo concepto de familia acuñado por Naciones Unidas corre parejo a la creación de un nuevo vocabulario, con su consiguiente interpretación, a saber el concepto de derechos reproductivos», indicó.

«El concepto de derechos reproductivos no es neutral», añadió la profesora. «Bajo dicho término se quieren incluir «nuevos derechos » que atentan contra las propias declaraciones de la ONU, así se reivindican el «derecho al aborto libre y gratuito, al derecho a un hijo mediante el recurso de las técnicas de reproducción asistida sin cortapisa legal alguna, o el derecho a la esterilización y a la elección de cualesquiera métodos anticonceptivos»».

«En estas discusiones se confunden dos cosas que son compatibles simultáneamente, a saber que ciertamente los derechos humanos son universales pero la titularidad de los mismos es individual», aclaró Elósegui.

«Desde esta afirmación se puede defender la igualdad de la mujer y sus derechos individuales como persona con dignidad propia, sin necesidad de adoptar el modelo del feminismo radical, y sin abandonar la nota de universalidad de los derechos humanos», afirmó.

El padre Luis Garza, vicario general de los Legionarios de Cristo, señaló que esta confusión sobre el significado de los derechos humanos es provocada hoy por el «relativismo».

«Establecer que en el fundamento de los derechos humanos se encuentra la naturaleza humana no es algo aceptado por todos –añadió el doctor en Derecho Canónico–. Algunos piensan que no podemos llegar a saber la verdad, porque cada quien tiene su verdad. Los derechos humano, según estas personas, se basarían en simples deseos u opciones personales».

«Sin normas morales objetivas –concluyó el padre Garza–, caemos en la tiranía de la mayoría o del más fuerte, que impone sus puntos de vista por encima de la conciencia de los demás».

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ZENIT Staff

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