Una parroquia evangelizadora es una parroquia unida, asegura el Papa

En la que se promueve la comunión fraterna entre todos sus componentes

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 29 marzo 2004 (ZENIT.org).- Una parroquia evangelizadora debe ser ante todo una parroquia en la que sus diferentes miembros, ministerios y carismas, viven en comunión, considera Juan Pablo II.

Es el consejo fundamental que dejó este sábado en la tarde al celebrar la misa en el Vaticano junto a tres parroquias situadas en el Este de Roma en barrios periféricos: San Juan de la Cruz, Santa Felicidad y Santos Crisanto y Daria.

En la homilía, afrontó «las prioridades pastorales y los desafíos apostólicos más urgentes e importantes» que tienen que afrontar estas comunidades parroquiales.

«Para ofrecer un testimonio cristiano incisivo en el mundo de hoy», afirmó el Santo Padre, se requiere «la promoción de una comunión fraterna entre todos los que componen la parroquia».

«Una parroquia unida, en la que se respeta la diversidad de los ministerios y de los carismas, muestra un rostro de familia acogedora, animada únicamente por el deseo de anunciar y testimoniar el Evangelio», afirmó.

El Santo Padre presentó, después, los campos de acción prioritarios de la parroquia, teniendo en cuenta «no sólo a los así llamados «cercanos» sino también a los que viven al margen de la fe».

«En primer lugar, preocupaos de las familias y de los jóvenes», recomendó el Papa a las tres parroquias de su diócesis.

«Que el objetivo privilegiado de vuestra acción evangelizadora sea la pastoral juvenil, valorizando los oratorios [centros parroquiales n.d.t.] como lugar de formación humana, espiritual y eclesial de los niños y los jóvenes», añadió.

«No os canséis, tampoco, de suscitar con la oración y el ejemplo las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada –dijo después el obispo de Roma–: la Iglesia tiene necesidad de muchos sacerdotes, religiosos y religiosas, de hombres y mujeres gozosamente consagrados a Dios para el bien de su pueblo».

Por último, el Papa recomendó «prestar atención a las necesidades espirituales y materiales de los hermanos». En particular, agradeció a esas parroquias el que hayan respondido a este compromiso adoptando niños a distancia.

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ZENIT Staff

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