«Mensaje final» del primer encuentro de movimientos cristianos

Celebrado en Stuttgart con el lema «Juntos por Europa»

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STUTTGART, martes, 11 mayo 2004 (ZENIT.org).- Publicamos el «Mensaje final» leído al concluir el primer encuentro de movimientos cristianos celebrado en Stuttgart (Alemania) el pasado 8 de mayo con el lema «Juntos por Europa», en el que participaron diez mil personas pertenecientes a más de 150 movimientos y comunidades católicos, evangélicos, ortodoxos, y anglicanos. El evento fue seguido por satélite por 150 ciudades que organizaron manifestaciones con este motivo

* * *

[En alemán]

1. Europa ha llegado a un momento decisivo para su existencia y su proyecto futuro: no puede limitarse a ser un mercado o una unión para la seguridad de sus ciudadanos. Se advierte que un nuevo hálito del amor de Dios sobre todos sus pueblos empuja a Europa a ser mucho más que eso.

Es el continente de la variedad y la belleza, y ha vivido momentos de esplendor y de crecimiento, pero también ha probado la amarga verdad que el hombre, si no hace referencia a valores profundos, se desarraiga de su humanidad y se manifiesta capaz de los peores males.

En el último siglo dos guerras mundiales, campos de concentración, gulag, y en especial la Shoah han sido testigos de las tinieblas que han cubierto nuestro continente e ha influido dolorosamente sobre el resto del mundo. Y ahora marginaciones, injusticias, explotaciones y la llaga del terrorismo reclaman soluciones.

Pero a pesar de todos estos males, hoy vemos con gratitud que se reafirma una Europa reconciliada. Una Europa libre y democrática.

[En italiano]
2. Inspirados por la fuerza transformadora del Evangelio, estamos llamados a trabajar por un continente unido y variopinto .

Nosotros, que pertenecemos a más de 150 movimientos y grupos de distintas Iglesias y Comunidades cristianas, y hemos venido a Stuttgart desde todos los rincones del continente, queremos dar testimonio de la novedad de la creciente comunión entre nosotros, impulsada por el Espíritu Santo.

Esta comunión de vida es un ulterior fruto de las tradiciones culturales que, a la luz de la revelación judeo-cristiana, han edificado nuestro continente a lo largo de los siglos.

Ofrecemos esta comunión como una aportación a una Europa que sea capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo.

[En francés]
3. Los carismas, los dones de Dios, nos impulsan a seguir el camino de la fraternidad universal, que para nosotros es la vocación más profunda de Europa. Y la Jornada «Juntos por Europa» (Stuttgart, 8 de mayo de 2004) no es otra cosa que el amor evangélico vivido entre todos, que siempre hemos de renovar, empezando aquí y ahora. La fraternidad es:

–distribución de bienes y de recursos;
–igualdad y libertad para todas y para todos;
–conocimiento del patrimonio cultural común;
–apertura a quienes son portadores de otras culturas y tradiciones religiosas;
–amor solidario con los débiles y pobres de nuestras ciudades;
–profundo sentido de la familia;
–atención a la vida en toda su trayectoria natural;
–cuidado de la naturaleza y del ambiente;
–desarrollo armonioso de los medios de comunicación.

A través de esta fraternidad vivida, Europa misma se convierte en un mensaje de paz; una paz activa, que se construye cotidianamente, teniendo como base el perdón que se concede y se pide. Una paz que quiere construir puentes entre los pueblos, “globalizando” la solidaridad y la justicia.

[En inglés]
4. Este mensaje no quiere ser una simple afirmación de deseos, sino el testimonio de aquello que, aunque sea de manera incipiente, es ya una realidad entre nosotros. Nosotros, reunidos en Stuttgart y en conexión con encuentros paralelos en más de 150 ciudades del continente, queremos trabajar con todos los hombres y las mujeres de buena voluntad para que Europa sea un espacio de amor y de fraternidad, que sea consciente de sus responsabilidades y que se manifieste abierta al mundo entero.

[Traducción distribuida por la organización del encuentro]

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ZENIT Staff

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