El episcopado de Nicaragua convoca una peregrinación por la vida y la paz

«Para proclamar que ¡María es de Nicaragua y Nicaragua de María!»

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MANAGUA, miércoles, 28 julio 2004 (ZENIT.org).- Conscientes de la necesidad de la sociedad de implorar paz y justicia y de los ataques lanzados contra la vida humana, la Conferencia Episcopal de Nicaragua ha convocado a todos los fieles a una peregrinación por la Vida y por la Paz al Santuario Nacional del Viejo –el próximo 21 de agosto– «para proclamar que ¡María es de Nicaragua y Nicaragua de María!».

Y es que María es la «Reina de la paz» y la «Madre de la vida», además de «intercesora por excelencia en cada una de las circunstancias» que toca vivir, recuerdan los prelados en un mensaje difundido el viernes pasado con ocasión del 150º aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María, que está celebrando este año la Iglesia universal.

«Nuestra sociedad necesita volver los ojos a María, implorarle la paz y la justicia que tanto necesitamos, para que Maria aplaste con su pie virginal la soberbia, la mentira y las divisiones que tanto daño hacen a nuestra sociedad», explican los obispos el documento

Para los prelados nicaragüenses, María, «nuestra Reina de la Paz, al mismo tiempo que hace un llamamiento a la gracia de Dios, siembra también en quien le reza esa semilla de bien, de la que se pueden esperar los frutos de justicia y de solidaridad». «Sólo con fe obediente nos podemos impulsar a construir la paz que tanto necesitamos», alertan.

«Tristemente contemplamos –prosiguen los obispos de Nicaragua– los espacios que ocupan las oprobiosas campañas en contra de la vida humana en programas de estudios, en velados programas de salud de la mujer, y en algunos medios de comunicación».

«Vemos como la conciencia individual se va depravando y las sanas costumbres van degradándose por el influjo atrevido de pornografía, alcohol y drogas, que se ha expresado en su punto máximo en una creciente violencia institucionalizada», continúan.

Los frutos que se siguen de esto –según citan los obispos– abarcan desde «impureza, lujuria, adulterio, divorcios, relaciones prematrimoniales» a «abusos deshonestos a menores, violaciones y asesinatos», «crímenes que claman justicia al cielo porque sacrifican a tantos inocentes a un futuro incierto y sin esperanza».

«Por ello, nuestra sociedad necesita regenerarse –subrayan–, es preciso partir nuevamente desde Cristo para redescubrir la fuente y la lógica profunda de nuestra fraternidad».

Ante el panorama descrito, «nos preguntamos –se lee en el mensaje de los obipos– si verdaderamente María es reconocida como Madre de la Vida –“al engendrar a esa Vida, de alguna manera ha regenerado a todos los que iban a vivir con ella”– en cada familia nicaragüense: si nos hemos dejado regenerar de esta vida sobrenatural o nos hemos dejado engañar por el mal».

«Nicaragüenses –exhortan–, si verdaderamente amamos a la Purísima Inmaculada, tratemos de imitarle con un SI generoso por la Vida y por la Paz»; «nos apremia defender el carácter inviolable de la vida humana» –«porque es propiedad y don de Dios Creador y Padre»–, que «debe ser acogida, respetada y defendida desde su inicio hasta su ocaso natural» junto a «la familia, cuna de toda vida que nace».

«Roguemos a nuestra Purísima Patrona que aleje de Nicaragua la cultura de la muerte, del odio y la mentira –concluyen–. Que rompa las cadenas del miedo, del desaliento y del pecado para que todos podamos experimentar la libertad que Cristo nos ha conseguido con su muerte y resurrección».

El mensaje íntegro de la Conferencia Episcopal de Nicaragua está disponible en la sección de «Documentos» de Zenit.org.

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ZENIT Staff

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