La influencia de los latinos, futuro de la Iglesia en los Estados Unidos

Entrevista con el arzobispo de San Antonio, Texas, monseñor José H. Gómez S. T. D.

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CHICAGO, lunes, 20 junio 2005 (ZENIT.orgEl Observador).- El arzobispo de San Antonio, José H. Gómez, expresó a El Observador y Zenit su convicción de que el catolicismo hispano está fecundando a la cultura de los Estados Unidos.

Mexicano de nacimiento (Monterrey, 1951), el arzobispo Gómez fue, anteriormente, obispo auxiliar de Denver. Recién comienza su ministerio en una de las arquidiócesis con mayor concentración de católicos en Estados Unidos; un sitio privilegiado, dice, pues desde ahí se puede extender la convivencia y el respeto a la fe hacia el resto del país.

Trabajador incansable por la fraternidad de los sacerdotes hispanos en la Unión Americana (unos dos mil 300), también ha sido impulsor del seminario de formación de los sacerdotes hispanos en la ciudad de México y, ahora, encabeza el Comité «ad hoc» para la traducción de la Biblia a las comunidades hispanas de Estados Unidos que, en conjunto, son ya la primera minoría del país (con 45 millones de personas).

–¿Está influyendo la inmigración hispana a la cultura y al catolicismo en Estados Unidos?

–Monseñor José H. Gómez: Creo que sí. La presencia de los hispanos en Estados Unidos es un hecho de gran valor para la cultura. De alguna manera, los valores que traen -que traemos-los inmigrantes, están haciendo que la cultura norteamericana vuelva a sus raíces cristianas.

–¿Piensa usted que los valores de los inmigrantes hispanos sean valores que puedan fecundar a la cultura estadounidense?

–Monseñor José H. Gómez: Aquí se ha perdido mucho por el secularismo. Los valores de los inmigrantes son muy básicos, de un catolicismo profundo donde la fe, la familia, las manifestaciones de piedad, todo eso, es parte de nuestra vida diaria.

–¿Podría citar un ejemplo de su arquidiócesis?

–Monseñor José H. Gómez: Todos los Viernes Santos tenemos un viacrucis viviente, como los que hay en México. Y eso es algo inusitado para la cultura de los Estados Unidos, pues asisten más de veinte mil personas por las calles del centro de la ciudad de San Antonio. Es algo impresionante: toda la ciudad está pendiente de lo que pasa ese día… Esa es una manera como a través de prácticas de piedad popular, los inmigrantes ya están influyendo en la cultura de Estados Unidos.

–¿Está la Iglesia católica de Estados Unidos intentando mostrarle a la sociedad que la inmigración es una oportunidad y no un obstáculo para el desarrollo de este país?

–Monseñor José H. Gómez: Absolutamente. Los obispos de Estados Unidos, desde hace muchos años, han dicho que la presencia de los inmigrantes es una gran bendición para la Iglesia. Yo creo que es una realidad. Quizá antes los latinos estaban más localizados en zonas específicas como California, Texas, Florida… Pero ahora ya no; hoy en día se encuentran en todo el país. Y la influencia que ellos tienen en la cultura es profunda, aunque toma tiempo para que esas manifestaciones se hagan realidad. Por lo demás, yo creo que la influencia de los latinos es el futuro de la Iglesia católica de los Estados Unidos.

–¿Qué papel ha de desempeñar la Iglesia en la acogida de los inmigrantes, pues no debemos olvidar que los estados tienen los medios legales para defender sus fronteras y controlar la seguridad interna?

–Monseñor José H. Gómez: La Iglesia católica siempre estará abierta a recibir a los inmigrantes, porque ve en ellos a una persona humana. Cierto que los gobiernos de los estados tienen el derecho de establecer controles de la migración; sin embargo, para la mayoría de los norteamericanos, es evidente que hace falta una verdadera reforma migratoria en la que colabore tanto el gobierno de Estados Unidos como los gobiernos de América Latina.

–Entonces, ¿la Iglesia seguirá actuando como hasta ahora?

–Monseñor José H. Gómez: Sí, y además hay que tener en cuenta que los inmigrantes, normalmente, el primer lugar al que van es la Iglesia. Culturalmente, tienen confianza en la Iglesia y no la tienen en las instituciones gubernamentales o, incluso, en las instituciones sociales. Para nosotros recibirlos, ayudarlos, tratarlos como personas, es básico y eso es lo que creo que todos los obispos de Estados Unidos estamos diciendo.

–Está en curso –y usted encabeza el proyecto– la traducción de una Biblia para las comunidades hispanas de Estados Unidos: ¿es necesaria? ¿Por qué?

–Monseñor José H. Gómez: Es un proyecto largo –va a tardar como diez años–, muy interesante, que surgió de una iniciativa de monseñor Gabino Zavala (obispo auxiliar de Los Ángeles), y que se está haciendo en conjunto con el CELAM. También, estamos tratando de invitar a los obispos de Canadá. Un poco en el espíritu de «Ecclesia in America» de Juan Pablo II. Queremos que sirva para facilitar la Palabra de Dios a todas las personas de habla hispana en Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que en la cultura norteamericana, por su raíz protestante, el uso de la Biblia es prioritario. Es, pues, necesario que les demos la oportunidad a los latinos de conocer la Biblia desde el punto de vista católico y puedan profundizar sus valores de fe y los apliquen a la vida diaria. Desde luego, de lo que se trata es de ayudar a la comunidad hispana en tres aspectos: la catequesis, la oración personal y la liturgia.

–¿Puede ser ésta una forma de ayudar de la Iglesia de América Latina a la Iglesia de Estados Unidos?

–Monseñor José H. Gómez: Absolutamente de acuerdo. En la traducción de la Biblia la mayoría de los traductores son de América Latina. Aunque tenemos que asegurarnos que el lenguaje sea apropiado para los hispanos de Estados Unidos, la aportación de la Iglesia latinoamericana nos dará a nosotros la oportunidad de tener una distribución grande de la Biblia en un lenguaje que puedan entender la comunidad hispana en este país.

–¿Entre Denver y San Antonio hay diferencias o los problemas que presenta el catolicismo hispano son, básicamente, los mismos?

–Monseñor José H. Gómez: Hay muchas diferencias. En Denver hay mucha presencia latina, pero de inmigrantes nuevos; en cambio, en San Antonio existe la tradición católica y hay una mezcla de culturas mucho más profunda. En San Antonio la mayoría de los latinos son perfectamente bilingües. La arquidiócesis de San Antonio es una arquidiócesis muy católica: cerca de 60 por ciento de la población lo es; muy por encima del 20 por ciento que es el promedio de las demás ciudades. En marzo de 2006 vamos a celebrar el 275 aniversario de la catedral de San Fernando, lo que da una idea de las raíces profundas del catolicismo en San Antonio.

–¿Puede ser San Antonio una plataforma para la expansión del catolicismo en la Unión Americana?

–Monseñor José H. Gómez: Sin duda alguna. En San Antonio, la relación entre las culturas, entre la cultura mexicana y la anglosajona, así como con las demás culturas que forman el mosaico de Estados Unidos, la alemana, la polaca, la italiana, ahora la oriental, es impresionante. A través de los años ha habido una colaboración intensa y una aceptación de todos por todo en la arquidiócesis de San Antonio, que no se ve en otras partes del país. Por eso creo que es como un modelo de lo que va a ser la sociedad americana en el futuro.

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ZENIT Staff

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