Joseph Ratzinger sabía «adónde ha de ir la Iglesia»

Entrevista a Pablo Blanco, autor de «Joseph Ratzinger. Una biografía»

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PAMPLONA, jueves, 22 junio 2005 (ZENIT.org).- Pablo Blanco, autor de un libro sobre la vida y la teología de Joseph Ratzinger antes de ser Papa explica a Zenit que el único programa que tiene el Santo Padre es «hacer la voluntad de Dios».

Este doctor en filosofía, después de haber estudiado durante años los escritos y la vida de quien hoy es Benedicto XVI, cuenta a Zenit que el Papa es una persona «perfectamente capaz de afrontar los grandes retos de la actualidad».

El libro de Blanco se titula «Joseph Ratzinger. Una biografía».

–Cuando escribió el libro, ¿se le pasó por la cabeza que el cardenal Ratzinger podría llegar a Papa?

–Blanco: Desde luego que no: a mí me interesaba Joseph Ratzinger como teólogo y hombre de Iglesia, no como Papa. De todas formas, ahora, con el tiempo, me he dado cuenta de que los cardenales –con la inestimable ayuda del Espíritu santo– saben escoger…

Es este un Papa preparadísimo en varios frentes y, en mi opinión, perfectamente capaz de afrontar los grandes retos de la actualidad: afrontar la secularización, promover el ecumenismo e impulsar una decidida y sincera evangelización, por mencionar tan sólo tres palabras mágicas.

–Usted escribe que el cardenal Ratzinger y el Papa Juan Pablo II mantenían una estrecha colaboración, no sólo los viernes por la tarde a solas sino también los martes, el día anterior a las audiencias generales. De ahí salieron varias catequesis de los miércoles y documentos. Ahora que Ratzinger es Papa, ¿cree que hay alguien que le ayude en sus catequesis?

–Blanco: Sinceramente lo desconozco. Ratzinger tenía fama de escribir todo lo que leía. Imagino que contará con valiosos colaboradores, pero que asumirá de un modo muy personal todo lo que diga o escriba.

–¿Hay algún aspecto que según usted no hayan resaltado los medio sobre el Papa Benedicto XVI?

–Blanco: A mí me parece que en su vida es muy importante lo que dijo en la homilía del inicio del pontificado: que su único programa era hacer la voluntad de Dios.

A lo largo de su vida, se ve cómo se deja llevar por esa mano invisible de Dios, que le lleva adónde él no quería ir: dejar de ser profesor para convertirse en arzobispo a Munich, ir a Roma para ocupar uno de los cargos más duros en la Iglesia como es el de prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, o aceptar el nombramiento de Papa, para empezar a ejercer su pontificado con gran soltura, bajo el nombre de Benedicto XVI. Todo esto me parece no sólo valentía, sino una gran habilidad para dejar hacer a Dios.

–El cardenal Ratzinger ha sido uno de los principales artífices del Concilio y el postconcilio en toda la Iglesia, escribe usted. ¿En qué áreas ha defendido el Concilio más que otros?

–Blanco: Me parece que tiene una privilegiada visión de conjunto de todos los problemas actuales de la fe: entre otros muchos temas, se podrían destacar la centralidad de Jesucristo y la importancia de la liturgia, la moral y la importancia de la mujer en la Iglesia, el sacerdocio como servicio y el ecumenismo como tarea prioritaria y, en fin, lo primacía del logos sobre el ethos, es decir, lo decisivo del credo en la vida de los cristianos.

Prueba de esto es, por ejemplo, el catecismo del Vaticano II que él mismo se encargó de impulsar y coordinar. En cualquier caso, está claro que –como protagonista que fue del Concilio– sabe adónde ha de ir la Iglesia: tan solo hace falta seguir escuchando la voz de Dios en esta continua Pentecostés…

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ZENIT Staff

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