El cardenal Etchegaray invita a seguir la vía del padre Andrea Santoro

Primer aniversario del asesinato del misionero italiano en Turquía

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ROMA, lunes, 5 febrero 2007 (ZENIT.org).- El camino de misión que llevó al padre Andrea Santoro (1945-2006) de Roma a Turquía es «una vía bellísima que no es sólo un ejemplo sino una invitación a seguir».

Lo afirmó el cardenal Roger Etchegaray, presidente emérito del Consejo Justicia y Paz, en la homilía de la misa de conmemoración del primer aniversario del asesinato en Turquía del padre Andrea Santoro, celebrada este domingo en una parroquia romana de la que el misionero fue coadjutor de 1971 a 1980.

El padre Andra Santoro fue asesinado por un joven el 5 de febrero de 2006 en la iglesia de Santa María, en Trebisonda. Era sacerdote «fidei donum» de la diócesis de Roma.

El cardenal Etchegaray, que en su homilía leyó algunos pasajes de cartas del padre Andrea, se dirigió a los fieles reunidos en la parroquia de la Transfiguración de Roma, subrayando que el misionero asesinado «había ido a Turquía en nombre de la Iglesia de Roma, en nombre de todos vosotros».

Tras comentar los pasajes bíblicos de la misa, el purpurado subrayó cómo todos estaban centrados en la «vocación» y confesó: «Me parece oir en las palabras del padre Andrea el eco del profeta Isaías con su ‘heme aquí, envíame’».

Durante la oración de los fieles se oró por «las vocaciones al ministerio presbiteral, para que el Señor no cese de hacer oir su voz a los jóvenes de nuestro tiempo o para que no falten personas generosas dispuestas a servir con alegría al Evangelio, tras el ejemplo de don Andrea Santoro».

La celebración culminó con la inauguración de la «Sala don Andrea Santoro», un local para jóvenes.

Los parroquianos recibieron un folleto con pasajes de algunas cartas del padre Andrea, especialmente aquellas en las que se habla de la relación con el Islam.

Para el viernes 23 de febrero, la comunidad parroquial ha invitado, tras el vía crucis, a algunos musulmanes del barrio a una celebración en la que, en signo de diálogo y penitencia, se leerán algunos pasajes porque, como dijo el párroco, el padre Battista, «la comunidad continúa el diálogo y la acogida».

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ZENIT Staff

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