Campaña de Manos Unidas: «Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo»

MADRID, miércoles 7 febrero 2007 (ZENIT.org).-El 6 de febrero, la organización no gubernamental de ayuda al desarrollo católica Manos Unidas presentó, en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, su Campaña XLVIII «Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo».

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Esta campaña 2007 abre un nuevo ciclo de trabajo centrado en los desafíos que plantean los Objetivos de Desarrollo del Milenio, suscritos en septiembre de 2000, al final de la Cumbre del Milenio celebrada en Nueva York, por 189 naciones, a las que posteriormente se sumaron otras dos.

«Durante los próximos ocho años –afirman los responsables de Manos Unidas- centraremos nuestros esfuerzos en dar a conocer estos objetivos, esenciales en la lucha contra la pobreza y el subdesarrollo, asumiendo como propio cada uno de los retos que plantean».

En 2007, añaden, «trabajaremos el objetivo número dos «Lograr la educación primaria universal», cuya meta es ‘velar para que en 2015 los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de educación primaria’».

Abrió el acto de presentación de la campaña Begoña de Burgos, presidenta de la Manos Unidas, quien al presentar las líneas básicas de la campaña, señaló que los Objetivos del Milenio «no son nuevos para una organización como la nuestra», a la vez que resaltó la importancia de seguir trabajar para lograr su cumplimiento.

Begoña de Burgos explicó las razones que movieron a Manos Unidas a dedicar gran parte de su esfuerzo y trabajo a promover la educación primaria universal, aludiendo al 40 aniversario de la encíclica «Populorum Progressio» de Pablo VI, sobre el desarrollo de los pueblos, en la que se afirma que la educación es, a la vez, «objetivo y motor del desarrollo de los pueblos».

Además, señaló que nos encontramos inmersos en el Decenio de la Naciones Unidas para la Alfabetización (2003-2012) en cuya Declaración se afirma que la «alfabetización es el núcleo de todo el aprendizaje»…»la base del aprendizaje de toda la vida dentro y fuera de la escuela».

Finalmente, recalcó que para Manos Unidas la educación ha sido y es uno de los primeros y primordiales objetivos, «como demuestra nuestra trayectoria de financiación de proyectos en el transcurso de nuestra historia».

En el año 2005, del total de proyectos de Manos Unidas, los educativos representaron el 34%. Por su parte, añadió de Burgos, «en el año 2006 hemos aprobado 833 proyectos nuevos de desarrollo, de los cuales, 290 (un 35%) han sido proyectos educativos; 169 (20%) de promoción social; 145 (17%) fueron de promoción de la mujer; 129 (16%) fueron del sector sanitario y 100 (12%) del sector agrícola.

De estos 290 proyectos educativos, 159 corresponden a África, el continente más necesitado de educación primaria, donde todavía hay un 40% de niños sin escolarizar. El número de beneficiarios de los proyectos educativos aprobados en 2006 ascendió a 800.000 personas.

Begoña de Burgos aprovechó también para presentar la cifra provisional de ingresos del año 2006 que, pendiente de la Auditoria y de su aprobación por parte de la Asamblea General de Manos Unidas, se situó en 56,2 millones de euros, de los que 45,9 millones de euros (81,7%) corresponden al sector privado y 10,3 millones de euros (18,3%) al sector público.

El número de socios domiciliados ha crecido un 2% con respecto a 2005.

Tras su intervención, Begoña de Burgos dio paso a Christian Manga, sacerdote diocesano senegalés, que dirige un proyecto de desarrollo integral dedicado a la mejora de la vida de los habitantes de los pueblos más aislados de la comarca de Diembéring, en la región de Cassamance, castigada por años de conflicto entre el gobierno y fuerzas independentistas y donde las condiciones de vida son de gran dureza.

El padre Manga, en alusión a la campaña de Manos Unidas, señaló que «la educación es la clave de un futuro digno para todas las personas sin excepción, porque la escuela es una manera fundamental de arrancar a un niño de la calle, darle la libertad y ofrecerle un futuro seguro».

Christian Manga explicó a los asistentes cómo, a su llegada a la comunidad de Diembéring, con la idea de poner en marcha un proyecto de desarrollo, recorrió todas las casas «convenciendo a los padres de la necesidad de educar a sus hijos». Para lograrlo, se dio cuenta de que «había que implicar a los padres al cien por cien y mejorar sus condiciones de vida para que pudieran, así, hacer frente a esa realidad».

Para ello surgió el CPAS (Centro de Promoción Agrícola y Social), que comenzó su andadura, con apoyo de Manos Unidas («una buena madre que nunca ha abandonado a su hijo»), en el año 2000. Este proyecto, que con los años ha adquirido gran envergadura, tiene como objetivo «el desarrollo integral, tendente a lograr la mejora de las condiciones socioeconómicas de la población y a promover la autonomía» y contribuye, además, a hacer posible el cumplimiento de los Objetivos del Milenio y, especialmente, el de la educación primaria universal.

El CPAS ha dado lugar a un proyecto más grande, el FADDO (Federación de Apoyo al Desarrollo del Departamento de Oussouye), que mantiene la colaboración de Manos Unidas y que abarca a todo un departamento de la región de la Cassamance, pero que sigue manteniendo como objetivo primario: «trabajar en todo aquello que interese a la población.

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ZENIT Staff

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