Palabras del presidente del CELAM en la audiencia con el Papa

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Monseñor Raymundo Damasceno Assis

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 9 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que preparó monseñor Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida (Brasil), presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), con motivo de la audiencia que Benedicto XVI concedió en la mañana de este viernes a la nueva presidencia de esta institución episcopal.

* * *

Beatísimo Padre,
como anteriores presidencias del CELAM, también nosotros, que asumimos esta responsabilidad en julio después de la V Conferencia General de Aparecida, hemos querido peregrinar hasta la Santa Sede, para presentarnos a Su Santidad y pedir su bendición para poder realizar este servicio que nos han pedido nuestros hermanos Obispos en un vínculo creyente, cordial, de comunión y obediencia al Sucesor de Pedro.

Me permito presentarle a nuestra Presidencia elegida a mitad de julio en la XXXI Asamblea Ordinaria del CELAM realizada esta vez en la ciudad de La Habana, Cuba.

Se quiso hacer en Cuba como expresión de solidaridad y testimonio visible de todas las Conferencias Episcopales de Latinoamérica y del Caribe con la especial situación que vive ese pueblo y su Iglesia. Efectivamente, esto dio ocasión a una valiosa reunión de algunos Arzobispos y Obispos allí presentes y representantes del gobierno cubano del más alto nivel. Además, el Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana, nos invitó a una importante Eucaristía en su sede catedralicia dando ocasión a otra manifestación pública con presencia de algunos representantes del gobierno cubano. Este gesto ya ha tenido algunos frutos esperanzadores dentro de esa difícil situación.

En esa Asamblea la nueva Presidencia del CELAM, que ahora queda con la responsabilidad de prolongar y hacer fecundo los frutos de Aparecida en este cuatrienio, quedó constituida por:

–Mons. Baltazar Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida, Venezuela, como Primer Vice-Presidente;

–Mons. Andrés Stanovnik, Arzobispo nombrado de Corrientes, Argentina, como Segundo Vice-Presidente;

–Mons. Emilio Aranguren, Obispo de Holguín, Cuba, Presidente del Comité Económico del CELAM;

–Mons. Víctor Sánchez, Obispo Auxiliar de México, México, como Secretario General del CELAM;

–Nos acompaña también el P. Sidney Fones, Secretario General Adjunto y Tesorero del CELAM.

–A mí, Arzobispo de Aparecida, Brasil, me han encargado la Presidencia del CELAM por este cuatrienio.

En esta visita quisiéramos representar ante Su Santidad los rostros creyentes y esperanzados de nuestros pueblos.

Tenemos hoy especialmente presente a aquellos que han sido hace pocos días azotados por tormentas e inundaciones en México, en la República Dominicana y en Haití. Tenemos presentes aquellos rostros de quienes viven sumidos en una dolorosa pobreza que no logran dejar atrás y que no son compatibles con su dignidad y aspiraciones de hijos de Dios; recordamos a todos aquellos que viven muy diversos tipos de violencias. Pensamos también en nuestros pueblos que en su búsqueda social por mejores condiciones de vida se aventuran en otros tantos caminos políticamente inciertos.

También nos trae hasta Su Santidad una profunda gratitud por su presencia en Sao Paulo, pero por sobre todo en la última Conferencia General en Aparecida. Sus palabras en el Rosario rezado en la basílica, la homilía en la Eucaristía inaugural y, sobre todo, sus orientadoras palabras al iniciar nuestro trabajo fueron una luz muy enriquecedora para el trabajo durante la Asamblea y muchas de ellas se reencuentran en el texto del Documento Final. No menos importante fue la decisión, al recibir el Documento Final, de no aprobarlo Su Santidad como cosa propia sino de autorizarlo para confirmar y resaltar su confianza en el magisterio episcopal del continente.

Como expresión de esta gratitud quisiéramos dejarle como presente una réplica más pequeña del hermoso tríptico cuzqueño con motivos del discipulado y envío misionero que Su Santidad nos regaló en Aparecida y dejó allá.

También venimos a compartir con Su Santidad motivos de alegrías y de esperanza.

El evento de la V Conferencia ha sido valorado muy positivamente por todos los círculos de Iglesia. Se ha destacado lo importante que fue la forma como se logró la participación y la comunión tanto en la preparación durante más de dos años como en la realización de la misma. El ambiente de fraternidad, responsabilidad pastoral y oración con que se realizó el evento ha sido muy alabado. La presencia del Santo Padre, sus homilías y su discurso inaugural jugaron en esto un importante factor. Gracias a la decisión de procurar el mejor uso y cercanía con los medios de comunicación también se logró una recepción casi simultánea en muchísimas partes del continente y el acompañamiento en la oración diaria y en la reflexión.

El Documento Final se ha conocido ampliamente. En dos ediciones el CELAM ya ha producido 30.000 ejemplares. Además, Brasil por supuesto, y al menos las Conferencias Episcopales Argentina, Chile, México, Colombia, Perú y Venezuela ya han hecho sus propias ediciones. Actualmente se está haciendo la traducción al inglés, al alemán y se comenzará con la traducción al francés. En italiano se está publicando por partes. El documento está desde un comienzo en el portal del CELAM pero en estos días se permitirá bajarlo y copiarlo.

Es cierto que hubo una reacción en algunos círculos, especialmente en Brasil, Argentina y Chile, por los cambios que se le hizo a la versión votada en Aparecida. Con gusto enviamos una carta aclaratoria a los Presidentes de Conferencias Episcopales que nos envió el Cardenal Re y nosotros mismos dimos a conocer una declaración en vista de esto. Este incidente inicial ya ha sido sobrepasado y se regresa a su recepción tranquila y útil del Documento.

La V Conferencia General, en todos sus trabajos y conclusiones, subrayó la voluntad de hacer de toda la Iglesia que peregrina en el continente un Pueblo de Dios más fuertemente discipular y misionero de Jesucristo al servicio de nuestros pueblos. La riqueza de su temática de fondo y el documento de gran claridad pastoral, ya es semilla de muchos frutos en las Iglesias particulares, Conferencias Episcopales y otros organismos de Iglesia interesados en el continente. El CELAM ayudará en lo que corresponde al carácter continental del asunto.

Por todas estas razones esta visita nos parecía muy necesaria para volver a expresarle nuestra adhesión fraterna, filial y agradecida e implorar su bendición apostólica sobre esta tercera etapa de Aparecida, el trabajo pastoral por una Misión Continental que tiene por objetivo profundizar y madurar la fe en cada creyente para que sean verdadera sal y luz del mundo a través de un testimonio coherente entre la fe y la vida, para bien de nuestros pueblos; implorar su bendición apostólica sobre todos los Obispos Directivos y colaboradores del CELAM.

+ Raymundo Damasceno Assis
Arzobispo de Aparecida, Brasil
Presidente del CELAM

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ZENIT Staff

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