Malasia: Prohibido el uso de palabras árabes «sagradas» a los no musulmanes

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KUALA LUMPUR, viernes, 11 enero 2008 (ZENIT.org).- Una reciente disposición gubernamental veta en Malasia el uso de algunas palabras de uso común a aquellos que no son de religión musulmana. La norma ha sorprendido a las comunidades de religión cristiana, hinduista o sij, en un país que cuenta con una sociedad multiétnica y multirreligiosa.

A partir de ahora, palabras árabes que eran usadas por otras comunidades religiosas –como Alá, casa de Dios, oración y hogar sagrado– sólo podrán ser usadas por quienes profesan la religión musulmana.

La nueva norma podría limitar el derecho a la libertad de expresión y de culto de las comunidades religiosas no musulmanas que desde hace siglos usan palabras árabes como las mencionadas en sus propias prácticas religiosas.

Aunque la religión oficial de Malasia es el Islam, los demás cultos están permitidos en el país y hasta ahora habían convivido sin problemas.

«Sólo los musulmanes pueden utilizar la palabra Alá. Es musulmana, proviene del árabe. No podemos permitir que otras religiones la empleen porque confunde a la gente», declaró a los medios de comunicación  el viceministro de Seguridad Interna, Johari Baharum.

La comunidad sij ha manifestado públicamente su perplejidad ya que esta religión cuenta con elementos procedentes tanto del islamismo como del hinduismo y emplea la palabra Alá para referirse a Dios.

«Hemos usado los términos Alá y ‘rahim’ (el más piadoso) en nuestros escritos y oraciones para referirnos a Dios. La palabra Alá se emplea en nuestras sagradas escrituras», señaló Harcharan Singh, jefe del Consejo de los lugares de culto de religión sij.

«Los sijs han usado estas palabras durante siglos y son parte del lenguaje punjabí que seguimos hablando en la actualidad», añadió.

Líderes religiosos se han querellado contra el primer ministro Abdullah Ahmad Badawi y el Gobierno malayo por su prohibición de importar publicaciones cristianas que contengan la palabra Alá. Piden a los tribunales una sentencia en la que se declare que ninguna religión tiene derechos exclusivos sobre el uso de ninguna palabra.

Algunos líderes religiosos advirtieron que la prohibición de las palabras daña la imagen internacional de Malasia como sociedad moderada y pluralista.

La Federación Cristiana expresó su «desilusión y pesar» por la decisión oficial. «Las palabras existen desde antes del nacimiento del Islam. Es erróneo prohibir a otros su uso al rendir culto en privado o en publicaciones internas de la iglesia», dijo el secretario general de este organismo, Herman Shastri.

El director del Centro de Estudios de Políticas Públicas, Ramon Navaratnam, afirmó que la prohibición es inconstitucional. «Todos los malayos –dijo– tienen derecho a profesar su religión y usar la terminología y lenguaje de su elección, que es parte de ese derecho fundamental».

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ZENIT Staff

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