Embriones quimera: híbridos de animal y humano

Gran Bretaña considera la posibilidad

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ROMA, miércoles, 5 marzo 2008 (ZENIT.org).- La propuesta de una nueva regulación legal de la fertilización in vitro en el Reino Unido está recibiendo duras críticas de la Iglesia y de organizaciones de bioética, que están preocupadas por la falta de regulación en este procedimiento. La Ley de Fertilización Humana y Embrionología ha terminado su paso por la Cámara de los Lores y será debatida en un futuro cercano en la Cámara de los Comunes.

La ley presenta «profundas cuestiones sobre la vida y la dignidad humanas», advertía un mensaje pastoral hecho público el 19 de febrero por el cardenal Cormac Murphy-O’Connor, en nombre de los obispos de Inglaterra y Gales.

En su mensaje, el arzobispo de Westminster advertía que, entre los cambios contemplados en la ley, está la ampliación de los experimentos científicos usando embriones humanos, e incluso la creación de embriones híbridos de animal y humano para investigación. También quita la cláusula de la ley actual, que requiere que se tenga en consideración la necesidad de un padre para el niño cuando se reciban las peticiones de tratamientos de fertilización in vitro.

Además de llamar la atención sobre estos peligros, el cardenal Cormac Murphy-O’Connor pedía que se garantizara el voto libre para los miembros del parlamento, de forma que pudieran seguir su conciencia.

Según los informes de prensa, algunos miembros del Partido Laborista en el gobierno han criticado la falta del voto de conciencia con respecto a esta ley. Los ministros del gabinete, Ruth Nelly y Paul Murphy, lideran la petición de que se dé libertad de voto a los parlamentarios, informaba el periódico Observer el 27 de enero. Según el artículo, el Partido Laborista sólo ha permitido el voto de conciencia en las enmiendas que se puedan proponer al tema del aborto.

Modificar la vida

Una de las organizaciones más activas a la hora de organizar la oposición a los cambios propuestos es la ONG Christian Institute. En un informe sobre los problemas de la ley, el instituto observaba que, además de la creación de embriones híbridos y las familias sin padre, la legislación propone quitar las restricciones a la utilización de exámenes embrionarios.

Si se aprueba la ley, se permitirá la creación de «gemelos salvadores», embriones creados a través de una combinación de exámenes genéticos y fertilización in vitro, cuyos tejidos se usarán para los problemas de salud de sus hermanos y hermanas. El Christian Institute también advertía de que la legislación comete el error de no definir qué tejidos se usarán de los embriones, abriendo así la posibilidad de permitir incluso el cultivo de órganos.

Otro punto de preocupación de la ley es que permitirá que se creen embriones humanos usando dos madres genéticas y un padre. Esto ocurrirá en el caso de que una mujer tenga defectos en la mitocondria de sus óvulos, la parte que rodea al núcleo. En tales casos el núcleo se transferiría a un óvulo sano de una segunda mujer.

Otra organización que ha protestado contra la ley es Human Genetics Alert (HGA). El 20 de diciembre, el director de HGA, David King, enviaba una carta a Dawn Primarolo, vice-ministra de sanidad, advirtiendo que la ley permitirá modificaciones genéticas de los embriones humanos, el primer paso para crear bebés de diseño.

La ley quitará, de hecho, la prohibición de cualquier modificación genética de los embriones humanos de la actual legislación de fecundación in vitro. «Es el primer paso en el que un país aprueba oficialmente la ingeniería genética de embriones humanos como primer paso para permitir la modificación genética humana», comentaba King.

La carta explicaba que debido a sus implicaciones genéticas, la modificación genética humana ha sido tratada por la legislación internacional de forma muy similar a la clonación reproductiva humana, con muchos países que prohíben su uso.

Los embriones como mercancía

Los cambios propuestos por el gobierno suscitan «profunda preocupación sobre la eugenesia y el tratamiento de embriones humanos y niños como mercancías», declaraba King. El uso de la modificación genética permitirá en potencia a los padres producir niños «mejores», degradando así a los sujetos humanos al nivel de objetos.

Incluso antes de que la nueva ley entre en vigor, las autoridades reguladoras están levantando las restricciones a la forma en que son tratados los embriones. La Autoridad de Fertilización Humana y Embrionología ha dado permiso a un equipo de científicos para que creen el primer embrión humano-animal, informaba la BBC el 17 de enero.

Se han dado licencias de investigación de un año a dos centros, el King’s College de Londres y a la Universidad de Newcastle. El Dr. Stephen Minger y sus colegas del King’s College quieren crear híbridos para estudiar enfermedades que se sabe que tienen causas genéticas, informaba la BBC. Se crearán embriones, y se destruirán a los pocos días de existencia, para producir células madre que utilizarán los científicos en sus investigaciones.

John Smeaton, director nacional de la Sociedad para la Protección de los Niños no Nacidos, calificó el permiso como un «desastre», en una nota de prensa el 17 de enero.

«Se creará una categoría de seres considerados como sub-humanos que se podrán usar como material de desecho para beneficiar a los demás miembros de la familia humana, creando en la práctica una nueva clase de esclavos», declaraba.

En el debate sobre la Ley de Fertilización Humana y Embrionología, los obispos de Escocia protestaron con dureza por la creación de híbridos de animal y humano.

Una carta pastoral publicada en enero por el arzobispo Mario Conti, presidente del comité conjunto de bioética, en representación de los obispos de Escocia, llamaba la atención sobre el daño inflingido a la dignidad humana con tales procedimientos.

El arzobispo Conti reconocía el deseo de ayudar a los afectados por las enfermedades, «pero nunca debemos buscar el bien haciendo cosas malas», observaba.

Otro prelado escocés, el obispo Philip Tartaglia, dio una homilía el 20 de enero criticando la creación de híbridos de animal y humano.

En su homilía, dada en la Catedral de St. Mirin, en la diócesis de Paisley, Mons. Tartaglia comentaba los continuos ataques contra la vida humana no nacida patrocinados por el estado. Calificando la propuesta de los híbridos, como una «empresa pervertida», dijo que la Iglesia no está contra la ciencia, afirmando que tiene mucho que aportar para mejorar el mundo.

«Pero la ciencia también puede destruir a la humanidad y al mundo si no se dirige con mayor sabiduría y por decisiones conscientes y bien informadas de hombres y mujeres de buena voluntad y buena fe», añadía Mons. Tartaglia.

Ambos padres necesarios

La propuesta de eliminar el requisito de considerar la necesidad del padre también ha recibido una dura reprobación. Entre los críticos está la baronesa Ruth Deech, presidenta de la Autoridad de Fertilización Humana y Embrionología de 1994 a 2002.

En un artículo de opinión publicado el 17 de enero en el periódico Times, la baronesa Deech observaba que, en lugar del requisito de considerar la necesidad de un padre, la ley propone que las clínicas de fertilización ponderen «la necesidad de progenitores de apoyo».

Calificaba este cambio de «inaceptable e inapropiado», puesto que es difícil de interpretar y hará poco por salvaguardar el bienestar del niño. «Un considerable número de investigaciones ha demostrado que los padres hacen una aportación notable al crecimiento del niño, sin la que los niños serían generalmente más pobres», comentaba.

«Todos queremos ver que las mujeres cumplen su deseo de ser madres, pero no se puede pasar por alto la apo
rtación hecha por la mitad de la raza humana en la crianza de la próxima generación», continuaba.

«En el corazón de la familia está el lazo único entre un padre, una madre y un hijo», observaba el arzobispo Vincent Nichols, en un artículo de opinión publicado por el periódico Telegraph el 23 de diciembre.

La legislación propuesta suprime la necesidad de cualquier reconocimiento de un padre en la partida de nacimiento de un niño, observaba. «La paternidad es mucho más que la donación de esperma. Es el dar toda un entero complejo de factores que forman la vida, cuya influencia no puede evitarse».

«El futuro de nuestra sociedad pasa por la familia», concluía el arzobispo Nichols.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado

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ZENIT Staff

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