Intervenciones en el Sínodo en la mañana del 11 de octubre

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 13 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la síntesis de las intervenciones que se pronunciaron en el Sínodo de los Obispos durante la décima congregación general que se celebró en la mañana del sábado, 11 de octubre.

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Padres sinodales:

– S. Em. R. Mons. Joseph VÕ ĐÚC MINH, Obispo Coadjutor de Nha Trang (VIETNAM)
– S. Em. R. Mons. Stanislav ZVOLENSKÝ, Arzobispo de Bratislava (ESLOVAQUIA)
– S. Em. R. Card. Daniel N. DI NARDO, Arzobispo de Galveston-Houston (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
– S. Em. R. Mons. Ramón Alfredo DUS, Obispo de Reconquista (ARGENTINA)
– S. Em. R. Mons. Enrique DÍAZ DÍAZ, Obispo titular de Izirzada, Obispo auxiliar de San Cristóbal de Las Casas (MÉXICO)
– S. Em. R. Mons. Basil Myron SCHOTT, O.F.M., Arzobispo Metropolitano de Pittsburg de los Bizantinos, Presidente del Consejo de la Iglesia Rutena (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
– S. Em. R. Mons. Anthony Sablan APURON, O.F.M. Cap., Arzobispo de Agaña, Presidente de la Conferencia Episcopal (GUAM)
– S. Em. R. Card. Miloslav VLK, Arzobispo de Praga (REPÚBLICA CHECA)
– S. Em. R. Mons. Georg MÜLLER, SS.CC., Obispo Prelado de Trondheim (NORUEGA)
– S. Em. R. Mons. Kidane YEBIO, Obispo de Keren (ERITREA)
– S. Em. R. Mons. George Cosmas Zumaire LUNGU, Obispo de Chipata, Presidente de la Conferencia Episcopal (ZAMBIA)
– S. Em. R. Mons. Bejoy Nicephorus D’CRUZE, O.M.I., Obispo de Khulna (BANGLADESH)
– S. Em. R. Card. James Francis STAFFORD, Penitenciario Mayor (CIUDAD DEL VATICANO)
– S. Em. R. Mons. Luis URBANČ, Obispo de Catamarca (ARGENTINA)
– S. Em. R. Mons. Jurij BIZJAK, Obispo titular de Gergi, Obispo auxiliar de Koper (ESLOVENIA)
– S. Em. R. Mons. John HA TIONG HOCK, Arzobispo de Kuching (MALASIA)
– S. Em. R. Mons. Dominique BONNET, C.S.Sp., Obispo de Mouila (GABÓN)
– S. Em. R. Mons. Varghese CHAKKALAKAL, Obispo de Kannur (INDIA)
– S. Em. R. Mons. Douglas YOUNG, S.V.D., Arzobispo de Mount Hagen (PAPÚA NUEVA GUINEA)
– S. Em. R. Mons. René Osvaldo REBOLLEDO SALINAS, Obispo de Osorno (CHILE)
– S. Em. R. Mons. Elías Samuel BOLAÑOS AVELAR, S.D.B., Obispo de Zacatecoluca (EL SALVADOR)
– Revmo. P. José RODRÍGUEZ CARBALLO, O.F.M., Ministro General de la Orden Franciscana de los Frailes Menores
– Rev.do Pascual CHÁVEZ VILLANUEVA, S.D.B., Presidente de la Unión de los Superiores Generales, Rector Mayor de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco
– S. Em. R. Mons. Robert RIVAS, O.P., Arzobispo de Castries (SANTA LUCÍA)
– S. Em. R. Card. John NJUE, Arzobispo de Nairobi (KENIA)

Delegado fraterno:

– Archimandrita IGNATIOS [Moysis Sotiriadis], Consejero de la Representación de la Iglesia de Grecia ante la Unión Europea (Bruselas)

Invitado especial:

– Hno. ALOIS, Prior de la Comunidad Ecuménica de Taizé (FRANCIA)

– S. Em. R. Mons. Joseph VÕ ĐÚC MINH, Obispo Coadjutor de Nha Trang (VIETNAM)

1. La Iglesia de Cristo en Vietnam, después de acoger el Evangelio en 1533 y, sobre todo, después del nombramiento de sus tres primeros obispos en 1659, ha recorrido un camino lleno de cruces. A lo largo de los altibajos de su historia, los católicos vietnamitas, como los judíos en los tiempos del exilio, han comprendido que sólo la Palabra de Dios permanece y no decepciona nunca. Esta Palabra que impregna las oraciones, el Viacrucis y el Ángelus, los Misterios para la meditación en el Santo Rosario, los himnos, los cantos sobre temas bíblicos, las lecciones de catecismo, las devociones populares, las para-liturgias, las veladas de oración en familia, los momentos en los que se escucha y se comparte la Palabra, que constituyen una verdadera «lectio divina», etc., se ha convertido en la fuente de consuelo y de fuerza que da firmeza a todos los miembros del Pueblo de Dios y, al mismo tiempo, en el punto focal que les ayuda a descubrir su futuro.
2. La Palabra de Dios ayuda a descubrir el verdadero rostro de Jesucristo, que encarna el amor redentor de Dios, mediante el misterio de la Cruz. A causa de la dolorosa experiencia que ha vivido la Iglesia de Cristo en Vietnam, el misterio de la Cruz, no sólo se ha hecho cercano a la vida cotidiana, sino que se ha convertido también en un elemento esencial que reúne al Pueblo de Dios. Al heredar la cultura milenaria del «culto de los antepasados» que expresa la piedad filial de nuestro pueblo, los cristianos, para celebrar el aniversario de la muerte de un miembro de la familia, se inspiran en la Cena, la Pasión, la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, cuyo ejemplo sigue conmoviendo el alma de los vietnamitas. Las narraciones de las pruebas por las que pasaron los Patriarcas y los profetas, en particular «san» Job del Antiguo Testamento, y la Santa Virgen María, san José y los Apóstoles del Nuevo Testamento siguen sosteniendo la fe de los católicos.

[00159-04.04] [IN035] [Texto original: francés]

– S. Em. R. Mons. Stanislav ZVOLENSKÝ, Arzobispo de Bratislava (ESLOVAQUIA)

En la historia encontramos muchos hombres y mujeres que han leído la Sagrada Escritura
de una manera tal que los ha llevado a una reorientación total de sus vidas; a un cambio en sus formas de pensar y de actuar o al menos a encontrar una nueva razón para dar a la propia posición de fe. La historia de la Iglesia se caracteriza por el constante retorno al radicalismo existencial de la Escritura. La santidad de muchos cristianos es consecuencia de la sincera y a menudo radical respuesta al llamado de la Palabra de Dios.
Verificar el modo de lectura las Escrituras de los Santos nos puede conducir al descubrimiento de modos de lectura de las Sagradas Escrituras, que sin ser pues del todo nuevos, han caído un poco en el olvido.
Como ejemplo nos puede ser útil la lectura franciscana de la Biblia que sin duda se presenta sorprendente, si la miramos desde el punto de vista de los actuales criterios científicos de interpretación y desde el punto de vista de los frutos de fe que esta lectura proporcionó. Uno de los signos característicos de esta lectura fue el principio de sine glossa. Se trataba de la acogida de la Palabra de Dios tal como está escrita en la Sagrada Escritura, sin comentarios académicos. Según San Francisco la verdad Divina no está objetivada en las palabras y frases de la Biblia, no está siempre a disposición como una respuesta para todos los problemas. Se puede descubrir solamente en el contexto íntegro y personal, no se concentra sobre la materia del texto, sino sobre el actuar de Dios. La exegesis de San Francisco lleva a reconocer el carácter sacramental de la Palabra de Dios.
Los puntos antes mencionados presentan sólo una ilustración de cómo se pueden encontrar en los Santos las perspectivas hermeneúticas para una lectura de la Escritura que lleve al radicalismo de la fe. Así como de San Francisco podemos captar entonces un cierto principio hermeneútico, es útil y tal vez necesario tratar de descubrirlo también en la vida de otros Santos, de cuya riqueza la Iglesia rebosa.

[00165-04.03] [IN141] [Texto original: italiano]

– S. Em. R. Card. Daniel N. DI NARDO, Arzobispo de Galveston-Houston (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)

La Palabra Eterna se ha anulado para nuestra salvación. Del mismo modo, el Espíritu Santo se ha entregado a sí mismo y se ha «humillado» en la inspiración de las Sagradas Escrituras. Con gran cortesía ha adaptado el «lenguaje» divino al pensamiento de nuestra naturaleza humana (cfr. Dei Verbum 9 y 11). La narración incluso de acontecimientos pequeños y aparentemente triviales en las Sagradas Escrituras forma parte de la auténtica economía de nuestra salvación y deificación.
Hablo en nombre de los católicos que viven en el famoso Cinturón bíblico, en el sur de los Estados Unidos. Se trata de una verdadera ubicación geográfica, pero también de una mentalidad extendida en muchas partes del mundo. Este modo de pensar seguramente plantea cuestiones y problemas, pero ha mantenido viva la imaginación y la terminología bíblica, y un sentido de acción divina en el mundo que es importante para nosotros. En el Documento de trabajo, en los párrafos 18 a-g y 22 c-d, se proclama la Palabra de Dios de un modo cristológico rico y profundo. Sin embargo, la neumatol
ogía es muy discreta. Los católicos del Cinturón bíblico necesitan una neumatología que les ayude a leer la Escritura.
Querría sugerir la publicación de un Compendium, similar a otros documentos de este tipo, dirigido a los fieles. Podría representar una orientación clara y directa para poner de relieve los métodos, ricos y útiles, que usa la Iglesia para leer y compartir las Sagradas Escrituras. Este Compedium sería un instrumento de inconmensurable valor en la lectura personal de la Biblia, para los grupos de Estudios Bíblicos, etc. Completamente eclesial y católico, podría resultar también de gran ayuda en los estudios bíblicos ecuménicos en los que muchos de nuestros miembros están comprometidos. Podría contribuir a recuperar el vivo y excelente sentido de la visión católica sobre la inspiración del Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras.

[00178-04.03] [IN152] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Mons. Ramón Alfredo DUS, Obispo de Reconquista (ARGENTINA)

En el n.17 del Documento de Trabajo (IL) se alude a «(…) la necesidad de una urgente formación para la lectura cristiana del Antiguo Testamento, reconociendo la relación que vincula los dos Testamentos y los valores permanentes del Antiguo». Al respecto es oportuno recordar la afirmación de DV16 que el Antiguo Testamento «ilumina y explica el Nuevo Testamento». Si es así, no se podrá renunciar nunca, ni en principio, ni en la práctica, a la lectura y a la interpretación del Antiguo Testamento para comprender el Nuevo.
Un texto de san Ireneo (Adversus Haereses, IV, 33,13) subraya la unidad de acción salvífica del Padre, del Hijo y del Espíritu, desde todos los tiempos, y hace reconocer que tal acción divina es llevada a cabo en el Antiguo Testamento por los patriarcas, los profetas, y por el conjunto del pueblo de Dios, en favor de toda la humanidad. La salvación que el Dios trinitario realiza en cada momento de la historia participa a nivel ontológico de su acción salvífica total y en este sentido es siempre plena. La afirmación de una «salvación plena» en el Antiguo Testamento puede ensombrecer el carácter imprescindible del Nuevo Testamento. Pero el mismo San Ireneo responde a esa dificultad: «¿Qué cosa de nuevo el Señor agrega viniendo? Agrega una total novedad: presenta a Sí mismo!» (Adversus Haereses, IV, 34,1; cf. Documento de Trabajo -IL-11).
La salvación que nos llega en Cristo, comprensible desde el Antiguo Testamento, revela una estructura trinitaria de relación entre Antiguo y Nuevo Testamento. Tal relación, antes de ser concebida en un esquema temporal, cabe más propiamente en las categorías de participación y analogía. Esta presentación puede superar las insuficiencias que se derivan del esquema promesa – cumplimiento, y de una supuesta no necesidad del Antiguo Testamento.
Jesús y su comunidad – su Iglesia – es la clave histórica que hace del todo comprensible la salvación plena del Antiguo Testamento, por eso un conocimiento profundo del mismo, resulta insoslayable para la vida de todo discípulo y para la misión de un pastor de la Iglesia de Cristo.

[00179-04.03] [IN157] [Texto original: español]

– S. Em. R. Mons. Enrique DÍAZ DÍAZ, Obispo titular de Izirzada, Obispo auxiliar de San Cristóbal de Las Casas (MÉXICO)

«Habrá fidelidad a la Palabra cuando la primera forma de caridad se realice en el respeto de los derechos de la persona humana, en defensa de los oprimidos y de los que sufren» (I.L. 39) Y entre los que sufren, se encuentran de un modo especial los indígenas de nuestras comunidades de Latinoamérica En Aparecida los obispos hacían un compromiso serio: »Nuestro servicio pastoral a las comunidades indígenas nos exige anunciar a Jesucristo y la Buena Nueva del Reino de Dios, denunciar las situaciones de pecado, las estructuras de muerte, la violencia y las injusticias internas y externas, fomentar el dialogo intercultural … Jesucristo es la plenitud de la revelación para todos los pueblos (95).
En muchos lugares se ha iniciado una relación entre la Palabra y las culturas indígenas. En cierto sentido, la Biblia es muy cercana a sus concepciones y cosmogonías por la cultura rural de ambas. La creación, el concepto de Dios, el sentido de la Redención y de la Cruz, la vida en comunidad, dan muchas posibilidades de encuentro. Pero son culturas diferentes, un camino que apenas inicia y que se tiene que andar con cuidado, para no condenar lo que no se entiende, para clarificar y dar valor a la Palabra Revelada, para no destruir culturas y realmente encarnar el Evangelio en nuestros pueblos.
Hay una escasa traducción católica de la Biblia a los idiomas indígenas y muy poco se ha buscado una comprensión de su cultura y su concepción. Mientras la Palabra Revelada no se haga «palabra viva, escrita en sus culturas y en su vida» es muy difícil que se llegue a penetrar en el corazón y a encarnar en estos los pueblos. Como Iglesia necesitamos proclamar esa «buena nueva» inculturada, que haga florecer su corazón y los mantenga de pie, con dignidad y puedan ofrecemos su palabra evangelizadora (Nos 40 y 46 I.L.).

[00151-04.03] [IN127] [Texto original: español]

– S. Em. R. Mons. Basil Myron SCHOTT, O.F.M., Arzobispo Metropolitano de Pittsburg de los Bizantinos, Presidente del Consejo de la Iglesia Rutena (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)

En Oriente, las escrituras se encuentran en la oración de los Padres de la Iglesia, la Tradición y las funciones litúrgicas. El Verbo Encarnado sigue presente en la Iglesia de dos maneras: en la Palabra bíblica y en la Eucaristía, realizadas en la vida de la Iglesia por el Espíritu Santo.
La Escritura no es vista ante todo como una norma escrita, sino más bien como una consagración de la Historia de la Salvación en las especies de la palabra humana. El contenido y la unidad de la Escritura no se refieren a los libros de las Escrituras en sí mismos, sino a la realidad de la que estos libros dan testimonio, un testimonio, por lo tanto, del Evangelio de Jesucristo.
La Theotokos sigue siendo el primer modelo de acogida de la Palabra y esto queda ejemplificado en el Himno Acatista de la Madre de Dios.

[00153-04.03] [IN129] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Mons. Anthony Sablan APURON, O.F.M. Cap., Arzobispo de Agaña, Presidente de la Conferencia Episcopal (GUAM)

Las buenas homilías que hablan a la experiencia del hombre de hoy pueden empujar a las personas a la conversión. Pero lo que se necesita hoy es, además de las buenas homilías, los testimonios de vida válidos de la Palabra de Dios vivida.
En mi experiencia con el Camino neocatecumenal. – como, estoy seguro, sucede en otras realidades eclesiales también a través de la Lectio Divina, los siete pasos para compartir del Evangelio o los grupos de comunión en la fe -encontramos la oportunidad cotidiana de «escrutar» la Palabra de Dios, de reflexionar sobre los pasajes de la Sagrada Escritura, especialmente sobre las lecturas litúrgicas de la Misa, para ver cómo la Palabra de Dios nos afecta en la vida así como es vivida hoy.¡ Sería hermoso si todos los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos lo hicieran!
Si la Palabra de Dios debe estar viva en nuestra vida y en nuestra misión como Iglesia, nosotros, como obispos y sacerdotes, guías, religiosos y laicos comprometidos, debemos dar ejemplo a los demás y ponernos cada día al servicio de la Palabra de Dios; debemos no solamente decir, sino también mostrar y no considerarnos por encima de las personas comunes porque hemos recibido una formación o estamos ordenados o hemos profesado. Si nosotros, como Iglesia en su conjunto, queremos ser testigos creíbles de Cristo en el mundo actual, el mundo y especialmente los pobres y los marginados deben vernos como humildes servidores, como personas que saben escuchar y como guías generosos, como Jesús de Nazaret, de quien nos proclamamos sus seguidores, discípulos y apóstoles.
¡Elevo mi oración para que este Sínodo nos ayude a todos a comprender la importancia que la Pala
bra de Dios tiene en nuestra vida, no solamente como texto sagrado, sino como la Palabra conclusiva del amor de Dios por los hombres, encarnado en su Hijo Jesucristo!.Que María, Madre del Señor y Madre nuestra, nos muestre con el ejemplo de su vida cómo podemos dar a conocer a los demás que nosotros somos los primeros en vivir la Palabra de Dios y que animamos a los demás a que hagan también lo mismo, en el nombre de Cristo.

[00163-04.04] [IN139] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Card. Miloslav VLK, Arzobispo de Praga (REPÚBLICA CHECA)

No quiero repetir lo que ya se dijo muchas veces y tampoco desarrollar solamente el tema de la teología de la Palabra. Me propongo relatar, como para confirmarla, algunas experiencias con la Palabra de Dios, hechas en tiempos del comunismo.
El partido comunista tenía un gran recelo por la juventud. Estaba prohibida cualquier organización de creyentes, quienes, en consecuencia, se reunían clandestinamente en los refugios, en las montañas, en los bosques. Era muy difícil que entre ellos hubiera un sacerdote que pudiese guiarlos y celebrar la Misa. En esta situación ellos han tenido en sus manos la Biblia y la Dei Verbum. Comenzaban cada día leyendo y meditando una Palabra y esforzándose por vivirla juntos a lo largo de toda la jornada. En una ocasión, al tomar el mensaje: «que os améis los unos a los otros como yo os he amado» (Jn 15, 12) y al vivirlo intensamente, después de un cierto período se dieron cuenta de que el Espíritu Santo presente en sus corazones se transformó en la fuerza que hizo crecer entre ellos la comunión. Descubrieron que la fuerza del Espíritu Santo en sus corazones, el amor de Dios, vivido recíprocamente, traía la presencia del Resucitado en medio de ellos, cumpliendo la Palabra de Jesús «Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20)
Una vez, uno de ellos llevó a un amigo sin darle demasiadas explicaciones acerca de qué grupo se trataba. Cuando por la tarde se habló de la jornada transcurrida, este joven pidió una explicación diciendo: «Aquí hay algo especial entre vosotros. ¿Qué es?
Otra vez este grupo estuvo en Alemania del Este, comunista, donde la Iglesia gozaba de mayor libertad. Invitaron a otros jóvenes que no estaban acostumbrados a vivir de los sacramentos. También allí se vivió de la palabra de Dios. Se podía participar en la misa cada día. Después de algunos días en la comunión viva, profunda, los jóvenes no practicantes, en el momento de la comunión eucarística, se sintieron excluidos de la comunidad. Pidieron poder confesarse. Dijeron luego públicamente que la comunión, la unidad en el grupo era tan fuerte que se hacía difícil, en el momento sagrado de la comunión eucarística, ser «excomulgados».
La comunión, nacida de la palabra de Dios, posee una fuerza de atracción. Algunos años después habían nacido entre ellos algunas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.
Había nacido también una gran alegría entre ellos, un don del Espíritu Santo y la esperanza en una situación desesperada, no obstante el comunismo estuviese alrededor. Sí, es verdad: la Iglesia nace y vive de la Palabra de Dios… muchos lo han experimentado precisamente en los tiempos del comunismo.

[00164-04.03] [IN140] [Texto original: italiano]

– S. Em. R. Mons. Georg MÜLLER, SS.CC., Obispo Prelado de Trondheim (NORUEGA)

En una Iglesia de diáspora extrema, con cristianos de otras iglesias y comunidades eclesiales, el Sínodo subraya la importancia de la Escritura y de la Palabra de Dios. La colaboración bíblica representa un amplio forum para el ecumenismo. Colaborando con las sociedades bíblicas nacionales, utilizamos desde hace muchos años, ediciones de la Biblia que no hemos realizados nosotros solos.
Al mismo tiempo, esta comunión es comprendida y entendida de manera distinta. Esto tiene un efecto importante en la comprensión de la doctrina cristiana y su aplicación en la vida. En un mundo que está cada vez más secularizado, la Iglesia debe encontrar nuevas maneras para dar espacio vivo a la Palabra de Dios y para resaltar las experiencias positivas que con ella se hacen.
La Iglesia católica en Escandinavia es una gran minoría. A menudo, en nuestros países se les hace difícil a nuestros fieles acceder a la comunidad eclesial debido a las grandes distancias que existen entre los asentamientos dispersos y las iglesias, la situación de la inmigración, la falta de conocimiento de la Iglesia y todo lo que a ella se refiere y las diversidades lingüística y culturales. Esta situación de diáspora está en el centro de nuestra reflexión, mientras en el pasado nos confrontamos con las grandes Iglesias de Europa. Somos una minoría en una sociedad secular. Pero si nos miramos a nosotros mismos, no nos definimos como Iglesia de la diáspora, porque estamos acostumbrados a ser pocos.
Dedicarse nuevamente a la Palabra de Dios y a la Sagrada Escritura abre a los creyentes de las pequeñas comunidades nuevas posibilidades de experimentar, a partir de la fe, por lo tanto, de reforzar la fe. El número exiguo nos invita mirar la realidad de la levadura (cf Mt 13, 33) y a redescubrir, desde esta perspectiva, el espíritu misionero. La levadura actúa siempre hasta que toda la masa es fermentada. La Iglesia en Escandinavia contribuye, viviendo la Palabra en el tiempo actual, a «Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión» (Novo Millennio Ineunte 43),

[00167-04.03] [IN143] [Texto original: alemán]

– S. Em. R. Mons. Kidane YEBIO, Obispo de Keren (ERITREA)

Como es bien sabido, desde los inicios la Iglesia considera el Antiguo Testamento como parte de la única Biblia cristiana y parte integrante de la Revelación. Así pues, la Biblia está unida de singular modo a la Palabra de Dios. La Biblia misma es testimonio de la identificación intencional de la Palabra de Dios con la Escritura. La Palabra de Dios, así como está descrita en la Epístola a los Hebreos 4, 12-13, es una realidad viva y eficaz, es eterna (Is 40, 8), omnipotente (Sb 18, 15), una fuerza creativa (cf Gen 1,3 y ss) y da origen a la historia. Esta Palabra es la Palabra de Dios que es Jesucristo, Dios y Hombre. El Hijo es el Verbo Eterno, siempre presente en Dios, porque Él mismo es Dios (cf Jn 1, 1). El conocimiento del Antiguo Testamento como palabra de Dios surge como el verdadero desafío del tiempo actual debido a su relación con el misterio de Cristo y con la Iglesia. A pesar de las numerosas traducciones de la Biblia en diferentes lenguas y de su distribución, a veces gratuita y a veces no, el Antiguo Testamento sigue siendo la parte menos leída de la Biblia y la menos comprendida en nuestro mundo católico. El ambiente de la lectura es distinto según las circunstancias.
A nivel individual: muchos se muestran reacios a afrontar los pasajes del Antiguo Testamento que resultan incomprensibles, así que o los eligen arbitrariamente o no los leen en absoluto.
A nivel de la comunidad o de la parroquia: en algunas Iglesias, en las prácticas litúrgicas, no hay unas disposiciones relativas a las lecturas del Antiguo Testamento, por tanto también en las homilías es difícil escuchar esta parte de la palabra de Dios.
Por tanto, esta situación exige con urgencia las siguientes medidas:
-Preparar al clero, a los religiosos y a los catequistas, con objeto de que conozcan mejor la Biblia en su totalidad.
-Traducir la Biblia en las lenguas locales y animar a los fieles a que la lean individualmente, en familia y en comunidad.
Desarrollar una formación centrada en la lectura del Antiguo Testamento teniendo presente a Cristo, que reconozca el lazo entre los dos Testamentos y el valor permanente del Antiguo Testamento (DV nºs 15-16).
Incluir la lectura del Antiguo Testamento en las prácticas litúrgicas y hacer referencias en las homilías al Antiguo Testamento a la luz del Nuevo Testamento, que proclama siempre que el Antiguo Testamento es fundamental para la comprensión del Nuevo Te
stamento, como el mismo Jesús demostró en el episodio de Emaús, cuando el Maestro «empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras» (Lc 24, 27).

[00169-04.03] [IN145] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Mons. George Cosmas Zumaire LUNGU, Obispo de Chipata, Presidente de la Conferencia Episcopal (ZAMBIA)

Nadie puede negar que existe una íntima relación entre la Palabra proclamada y los Sacramentos en la vida y en la misión de la Iglesia. La Escritura da fe de ello -la Palabra se hizo carne y puso su Morada entre nosotros (Jn 1,14)-, al igual que los Padres de la Iglesia, el Concilio Vaticano II y los Concilios sucesivos hasta hoy. No obstante, en algunas partes del mundo, especialmente en África, la realidad es que la mayoría de nuestras comunidades siguen adelante sin la celebración de la Eucaristía durante semanas, meses e incluso años, a no ser que los cristianos estén dispuestos a recorrer largas distancias para participar en la Misa. En este contexto, ¿qué sucede con los ancianos, los discapacitados, los niños, los que tienen que cuidar sus campos para proteger la cosecha lejos de los pueblos? ¿Cómo pueden participar en la celebración de la Eucaristía? Dada la situación, es un imperativo que la Iglesia encuentre una manera de celebrar la Palabra que transforme la vida y que, como para san Pablo, lleve a una completa conversión, que necesariamente lleve a estar al servicio del prójimo, con verdadero amor y humildad. En este mismo contexto, hagamos que el Año Paulino lleve a una conciencia misionera que nos motive a compartir con generosidad los recursos humanos y materiales para la difusión de la Palabra de Dios. Las diócesis no deberían sentirse demasiado pobres para dar o demasiado ricas para recibir. Ha llegado el momento de que los Padres Sinodales escuchen el grito de los pobres y hagan algo en concreto al respecto.

[00173-04.03] [IN149] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Mons. Bejoy Nicephorus D’CRUZE, O.M.I., Obispo de Khulna (BANGLADESH)

La Palabra de Dios y la pobreza: los profetas, como hombres de la Palabra de Dios, fueron defensores de los derechos de los pobres, los huérfanos y las viudas. Hablaron en su nombre. En Bangladesh, la mayoría vive en la pobreza, privada de los bienes de primera necesidad y afectada por desastres naturales. En esta situación, los cristianos están llamados a vivir la Palabra de Dios y a compartirla con estas personas. La Palabra de Dios y las Bienaventuranzas (Lc 6, 20) nos exhortan a ser iglesia de los pobres.Situaciones de injusticia y corrupción: Bangladesh es un país en el que la corrupción, el soborno y la injusticia están proliferando. Una pequeña minoría se está haciendo rica, mientras que la mayoría es cada vez más pobre. La Palabra de Dios nos llama a la justicia y la integridad en la vida pública. La Iglesia, minoría reducidísima, está dando su importante contribución en áreas como la educación, la sanidad y los servicios sociales. En estos sectores, la Iglesia tiene que ser solidaria con los pobres y mantener la justicia para todos, especialmente para los pobres, a la luz de la Palabra de Dios.
La Palabra de Dios invita al diálogo interreligioso: Según el Concilio, la Iglesia no rechaza nada de lo que en otras religiones hay de santo y verdadero. No pocas veces reflejan un destello de verdad (NA 2) y por ello toda la Iglesia entra en diálogo con ellas. En Bangladesh, país de mayoría musulmana, la minoría cristiana tiene que vivir en paz, armonía y diálogo.
Compartimos la Palabra de Dios con los musulmanes, respetando siempre su fe y en diálogo con ellos. Como dijo el Santo Padre Benedicto XVI, el diálogo entre musulmanes y cristianos es una necesidad vital de la que, en gran medida, depende nuestro futuro.

[00180-04.04] [IN151] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Card. James Francis STAFFORD, Penitenciario Mayor (CIUDAD DEL VATICANO)

La práctica del perdón y la reconciliación en el seno de la Iglesia ha disminuido en las últimas dos generaciones y, paradójicamente, ha aumentado en la sociedad secularizada. Las Comisiones nacionales para la Verdad y la Reconciliación son un ejemplo de ello. Es necesario que se encuentren de nuevo el perdón y la Palabra de Dios.
Por un lado, el nombre que Jesús dio al perdón de los pecados fue considerado justamente, por antonomasia, la Buena Nueva, es decir, el Evangelio. Este perdón está íntimamente ligado a la culpa que se asocia al pecado y la misericordia de Dios.
¿Por qué hablo de los conceptos de perdón, culpa y misericordia en un contexto en el que el tema es la Palabra de Dios? Los motivos son tres.
1. La salvación es uno de los temas centrales de la Palabra de Dios. No obstante, el Documento de trabajo no se detiene a reflexionar sobre la relación entre sacramento de Reconciliación-Penitencia-Unción de los enfermos y la Palabra de Dios. Haría falta una reflexión más detenida y profunda de estos dos sacramentos, a la luz de la Palabra de Dios.
2. En el Documento de trabajo se le ha dedicado poco espacio al Sacramento del matrimonio en relación con la Palabra de Dios. Y, sin embargo, los padres son los principales catequistas de sus hijos. Si no se anima y ayuda a los padres a iniciar a sus hijos en el «Jubelruf» bíblico, el grito de alegría descrito por el Papa Benedicto XVI en su «Jesús de Nazaret», los niños crecerán, en el mejor de los casos, con una percepción reducida de sí mismos como hijos e hijas de Dios.
3. Los fieles deberían estar mejor informados sobre la indulgencia plenaria ligada a la reverente lectura de la Palabra de Dios durante un determinado periodo de tiempo (al menos 30 minutos).

[00181-04.03] [IN156] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Mons. Luis URBANČ, Obispo de Catamarca (ARGENTINA)

Hablamos de los niños, pero nos cuesta hablar con los niños. Al igual que nos resulta fácil hablar de Dios, pero nos cuesta hablar con Él.
Nuestra época está dando grandes pasos en la bioética y la genética, es decir, que la ciencia pretende mejorar todo desde su génesis. ¿No es éste un signo de los tiempos para que nos ocupemos de mejorar la «genética» de nuestra Iglesia?Ciertamente, en esta primera etapa de la vida humana se deben grabar las verdades y valores fundamentales de la persona, con los que pueda construir no sólo su destino terreno, sino el eterno, para el que fue creado.
El primer derecho que tiene el niño es descubrir gradualmente a su Creador, Redentor y Santificador en el marco de la comunidad eclesial, que debe garantizarle que en «su iglesia doméstica», la Palabra, viva y eficaz, lo instruya y capacite progresivamente para amar como él es amado, llegando a ser servidor de los hermanos.
La Iglesia tiene que ser voz de los que no tienen voz. Éstos son los niños. Ellos son los «más pobres entre los pobres» (cf. Aparecida n° 467). Una sociedad civil, una comunidad eclesial que no priorice la niñez: y esté dispuesta a gastar lo mejor de sus fuerzas y recursos en ella, está condenada al fracaso y a la deshumanización. Es la niñez la que posibilita al ser humano vivir con estupor y compromiso su paso por este mundo.
Espero de este Sínodo que, gracias a un mayor aprecio a la Palabra de Dios y rejuvenecida por ella:
1.- La Iglesia se vea impulsada a proclamar ardorosamente lo que experimenta en el contacto asiduo con la Palabra viva de Dios.
2.- Que se insista, durante el tiempo de la catequesis de iniciación, la memorización de pasajes importantes de las SS. EE., que vayan siendo el fundamento axiológico, ético y estético del ser y quehacer del discípulo misionero de Jesucristo.
3.- Que la atenta escucha de la Palabra de Dios propicie una adhesión personal y comunitaria a Cristo, culminando en la gozosa y fraterna celebración Eucarística.
4.- Que se aproveche todo lo que aporta la religiosidad popular en cuanto a escucha de la Palabra de Dios y transmisora de la fe especialmente entre los niños
.
5.- Que como Iglesia sorprendamos al mundo y nos sorprendamos a nosotros
mismos con un encuentro mundial de niños, que no sólo los juntará a ellos, sino movilizará a sus familiares, de modo que con este gesto profético y valiente reivindiquemos y anunciemos al Dios de la Vida, que quiere una «cultura de la vida». Gracias.

[00182-04.04] [IN158] [Texto original: español]

– S. Em. R. Mons. Jurij BIZJAK, Obispo titular de Gergi, Obispo auxiliar de Koper (ESLOVENIA)

Querría exponer una cuestión, quizás también una sugerencia, que se me propone y se refiere a la economía sacramental, el punto 36 del Documento de trabajo.
Puesto que todos los sacramentos están unidos con la Eucaristía y hacia ella se ordenan (Presbyterorum ordinis, n. 5) y puesto que las acciones y los signos litúrgicos reciben su significado de la Biblia (Sacrosanctum Concilium, n. 24), creo que, precisamente basándose en la Palabra de Dios, los sacramentos se pueden dividir en dos sacramentos de la fe, dos sacramentos de la esperanza y tres sacramentos de la caridad.
Los dos sacramentos de la fe son el Bautismo y la Penitencia. Ambos se ordenan a nuestra existencia y residen en el signo del agua. El primero es el Bautismo, que nos regenera como hijos de Dios: Mc 16, 16; Jn 3, 5; Hch 8, 36-37; 22, 16; Ef 5, 25-27; 1 P 3, 21. El segundo es la confesión, que purifica lo que después del Bautismo se corrompe: Hch 26, 18; St 4, 8-9; 1 P 1, 22; 1 Jn 1, 9.
Los dos sacramentos de la esperanza son la Confirmación y la Unción. Ambos se ordenan a nuestros actos y residen en el signo del aceite. El primero es la Confirmación, que nos habilita como testigos de Cristo: Lc 4, 18; Hch 4, 27; 10, 38; 1 Co 9, 10; Hb 1, 9; 1 Jn 2, 20.27. El segundo es la Unción, que restablece lo que se debilita después de la Confirmación: Mt 26, 7; Mc 6, 13; 14, 3; Lc 7, 38; Jn 12, 3; St 5, 14; Ap 3, 18.Los tres sacramentos de la caridad son el Orden, el Matrimonio y la Eucaristía. Los tres se ordenan a nuestra santificación y residen en el signo de la sangre. El primero es el Orden: Mc 10, 35-40; 14, 36; Hb 9, 11-14; 10, 19-20; 13, 20; Jn 17, 19; Ap 1, 5. El segundo es el Matrimonio: Ex 4, 25-26; Dt 22, 13-19; 1 Co 7, 14. El tercero es la Eucaristía: Mt 26, 27-28; Jn 1, 29; 6, 53-56; 1 Co 10, 16; 11, 25. Los tres son las vías hacia la caridad, que es el vínculo de la perfección cristiana (Col 3, 14). – Jurij Bizjak, delegado de la Conferencia Episcopal Eslovena.

[00183-04.03] [IN159] [Texto original: italiano]

– S. Em. R. Mons. John HA TIONG HOCK, Arzobispo de Kuching (MALASIA)

Los sacerdotes tienen un papel importante en la promoción de la Palabra de Dios en la vida y en el ministerio de la Iglesia. Por lo tanto, en los seminarios los educadores tienen que cultivar una espiritualidad «de la Palabra de Dios». Para ello, en los seminarios se deben impartir cursos sólidos de Teología de la Palabra, junto con la exégesis canónica para complementar el estudio histórico y literario de la Biblia. Para subrayar su importancia, la hermenéutica bíblica y las cuestiones y tendencias actuales deberían constituir un curso permanente. Para la interiorización personal, la Lectio Divina tiene que ser un ejercicio regular. Todo ello con el objetivo de llevar a los seminaristas al encuentro con Cristo, la Palabra de Dios hecha carne.Para asegurar esta formación, hay que preparar a los educadores en los seminarios -especialmente los profesores de Biblia- de manera adecuada. Junto con una exégesis académica y científica, la preparación práctica en hermenéutica bíblica y el ministerio bíblico-pastoral deberían formar parte de la formación de aquellos a los que se les asigna la tarea de la formación en los seminarios. Para ello, es preciso crear en los distintos continentes o en las distintas regiones institutos de formación para los educadores de los seminarios, con un programa bien estructurado y personal competente.
Mediante sacerdotes fervientes, interesados en la Palabra de Dios y que se basen en ella, ésta ocupará el lugar que le corresponde en la vida y en el ministerio de la Iglesia.

[00106-04.03] [IN085] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Mons. Dominique BONNET, C.S.Sp., Obispo de Mouila (GABÓN)

La Evangelización de África se realizó gracias a un doble anuncio de la Palabra de Dios. El primero fue el de los misioneros enviados por las Iglesias-Madres de Europa, sustituidos por sacerdotes y obispos autóctonos responsables de las Iglesias actuales de África. Al mismo tiempo, se llevó y se sigue llevando a cabo un segundo anuncio, gracias a grupos dinámicos de catequistas encargados de anunciar y explicar la Palabra de Dios a las múltiples comunidades de los pueblos y a las comunidades de los barrios urbanos que los sacerdotes visitan con regularidad.
La Iglesia africana debe su crecimiento y su expansión en gran parte a los miles de catequistas escogidos y puestos como guía de estas comunidades de los pueblos, por su fe, su sabiduría, su disponibilidad al anuncio del Evangelio de Jesucristo. Ellos son los héroes, los santos de la Evangelización en África.
Alimentados por la tradición de los usos y costumbres de sus etnias, saben dejarse guiar por el Espíritu Santo para comprender como la Palabra de Dios puede nacer en los corazones, interpelar las mentalidades todavía marcadas por la ley del talión, la venganza, el espíritu fetichista, y guiar a los hombres hacia la ley del amor, del perdón, del compartir fraterno.
Los catequistas de los pueblos han sabido alimentarse del Nuevo Testamento con sus parábolas que se incorporan al conjunto de proverbios de sus etnias. Han asimilado esta Palabra divina y han sabido formularla nuevamente en sus propias lenguas, haciéndola más accesible a sus hermanos y hermanas.
Por otro lado, desde el Concilio Vaticano II, se ha realizado un gran esfuerzo para dar a estos colaboradores de la Misión una formación regular, que les prepare de manera más idónea a cumplir su misión de mensajeros de la Palabra de Dios. Esta formación varia dependiendo de la diócesis y de los ambientes: urbanos, rurales o mixtos. Se imparte por sesiones, con un tema determinado, por ejemplo: «El Evangelio de San Mateo al comienzo del año litúrgico A». Estas sesiones se desarrollan en cinco, diez o más días, según las diócesis.

[00108-04.03] [IN087] [Texto original: francés]

– S. Em. R. Mons. Varghese CHAKKALAKAL, Obispo de Kannur (INDIA)

En este sínodo tenemos que preguntarnos juntos cuál es el mensaje de la Palabra de Dios para un mundo lacerado por el fundamentalismo radical y el racionalismo ateo, el consumismo y la pobreza, el hedonismo y el ansia, la injusticia y la violencia, el racismo, la división de castas, el sexismo, un mundo manipulado por los medios de comunicación, controlados a su vez por el poder económico. ¿Cómo podemos hacer penetrar la Palabra de Dios en los corazones y en las mentes de una humanidad que se está secularizando, hombres y mujeres que se están volviendo anti-religiosos y anti-Dios? ¿Cómo podemos presentar la Palabra de Dios a un mundo que se está dirigiendo hacia la cultura del eclipse de Dios? Por un lado existe una verdadera búsqueda de Dios, pero por otro el mundo tiende a ser un mundo sin Dios, orientado hacia una cultura que enfatiza la cultura de la muerte. La globalización ha transformado al mundo en un pequeño pueblo, cuyas distancias han sido muy acortadas por la explosión de las tecnologías de la información. Pero el mundo se está convirtiendo en un mundo sin corazón a causa de la violencia, el terrorismo y la guerra. Nuestra proclamación de la palabra debe aspirar a la globalización del amor. Sólo a través de la cultura del amor podemos salvar al mundo y crear una civilización de la bondad y el amor.
Es en este mundo en el que tenemos que proclamar la Palabra con el poder que viene de lo alto. Es en este mundo en el que tenemos que predicar la Palabra de amor; el mensaje cristiano se puede sintetizar en tres breves frases: Di
os es amor, Dios te ama, también yo te amo.
Estoy profundamente convencido de que existe solamente una buena nueva que puede encender los corazones de los hombres y las mujeres y esa buena nueva es que Dios te ama y que Sus brazos están siempre abiertos ante ti, para que tú puedas entrar en la alegría infinita.

[00109-04.03] [IN088] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Mons. Douglas YOUNG, S.V.D., Arzobispo de Mount Hagen (PAPÚA NUEVA GUINEA)

En las naciones en las que la Palabra de Dios es amada pero no seguida ¿qué se puede hacer para promover la obediencia a la Palabra verdadera?
Un paso importante puede estar representado por un plan pastoral centrado en Cristo con una dimensión bíblica.

[00110-04.03] [IN089] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Mons. René Osvaldo REBOLLEDO SALINAS, Obispo de Osorno (CHILE)

Se propone que la formación de los futuros ministros, junto con dar a conocer la Palabra Divina Revelada por la comprensión de las Sagradas Escrituras, genere en los formandos una verdadera Pasión por ella, amor que puedan transmitir y poner al servicio del Pueblo de Dios. Para ello, se estima fundamental la labor de los formadores y directores espiritua1es en los centros de formación y seminarios, de manera que actúen mediante la «pedagogía de la convivencia», formadora de contenidos y valores mediante el testimonio trasmitido.
La pasión así despertada debe conducir a los formandos al diálogo y a la comunión con Dios mediante la Sagrada Escritura, dinamismo que debe concluir en la evangelización de sí mismos, del mundo y de sus estructuras. Por estas razones, este camino es fundamental, tanto en la formación transmitida durante el primer año Propedéutico del seminario como en el acompañamiento del Año Pastoral, para todos y cada uno de quienes aspiran al ministerio sacerdotal.
Gracias a este cariño, que no puede menos que nacer de las entrañas mismas del ser, afectando a toda la persona, la Palabra será siempre la animadora por excelencia de la misión pastoral de la Iglesia, interpelando permanentemente nuestra identidad de discípulos. La gran riqueza que nos corresponde aportar al mundo del siglo XXI es suscitar el amor profundo a Jesucristo como Palabra viva y actual de Dios, propuesta de sentido pleno y definitivo para tantas vidas que lo desconocen, o lo conocen de manera fragmentaria e intrascendente.

[00112-04.03] [IN091] [Texto original: español]

– S. Em. R. Mons. Elías Samuel BOLAÑOS AVELAR, S.D.B., Obispo de Zacatecoluca (EL SALVADOR)

A partir del Concilio Vaticano II se revitaliza la lectura de la Biblia en la Iglesia católica, se enriquecen los Leccionarios, se le da más importancia a la homilía, se enfatiza la Eucaristía como fuente de nuestra vida cristiana, con la mesa de la Palabra de Dios y la Eucaristía.
La iniciación cristiana debe proponerse desde la infancia (6 a 12 años) con la «Escuela de la fe», especialmente en países que no tenemos la enseñanza religiosa en la escue1a: debe estructurarse con catecismos fundamentados en relatos bíblicos y narraciones del Antiguo y Nuevo testamento adecuados a su edad, concluyendo con la preparación y participación en los sacramentos de la eucaristía, la confirmación, precedidas de la reconciliación.
A partir y como conclusión del sacramento de la Confirmación se ofrezca a los adolescentes y jóvenes un mayor conocimiento de la Palabra de Dios, con procesos o itinerarios de fe juveniles y que concluya con la inserción laboral o el sacramento del matrimonio u opción vocacional.
Para la edad adulta, las parroquias ofrezcan procesos de formación permanente y vivencia de la fe a través de experiencias de comunidades y grupos de ref1exión e intercambio de la meditación sobre la Palabra, siguiendo las pautas de la Lectio divina.
Ya hay procesos que están resultando muy válidos, como por ejemplo, procesos catecumenales, grupos de oración, pequeñas comunidades, que permiten a los fieles compartir la Palabra de Dios, reflexionarla junto con sus hermanos en la fe; esta experiencia comunitaria lleva a una real madurez y firmeza en su vida cristiana, a fin de poder testimoniar ante el mundo la eficacia transformadora de la Palabra, como dijo Pablo VI: el mundo de hoy necesita testigos más que maestros.

[00113-04.03] [IN092] [Texto original: español]

– Revmo. P. José RODRÍGUEZ CARBALLO, O.F.M., Ministro General de la Orden Franciscana de los Frailes Menores

La vida consagrada hunde sus raíces más profundas en la Palabra de Dios y, más concretamente, en el Evangelio, regla y vida de todos aquellos que, por inspiración divina, desean seguir más de cerca las huellas de Jesucristo obediente, sin nada propio y casto. Quien desee comprender y celebrar la gracia de los orígenes de la vida consagrada no puede prescindir del Evangelio. Es siempre la escucha atenta del Evangelio y la voluntad firme de ponerlo en práctica inmediatamente lo que da origen a una determinada experiencia carismática, como es el caso de san Francisco de Asís, después de escuchar el Evangelio de la misión en la Porciúncula. La Palabra de Dios es vida, y el texto se comprende en su profundidad sólo en la medida en que se vive y se pone en practica. En la tradición rabínica y bíblica e1 observar o poner por obra la Palabra es elevado al nivel de categoría hermenéutica. Tanto el estudio de la Palabra, como la predicación de la misma, si quedan al margen de la vida serán «letra que mata». A la escucha y al saber ha de seguir el buen obrar.
Nuestros Fundadores han sido oyentes atentos de la Palabra, y han hecho de sus vidas una respuesta pronta y profética a la Palabra. Siguiendo su ejemplo, los consagrados no podemos separar escucha, estudio y predicación de la Palabra, del ponerla en práctica. La Palabra de Dios va escuchada atentamente, estudiada con asiduidad, predicada a tiempo y a destiempo, pero sobre todo la Palabra va vivida, «hecha», desembocando así en la diakonia (cf. IL 39). Solo así la Palabra será realmente la primera fuente de espiritualidad cristiana y religiosa (cf. VC 94). Sólo así el pueblo de Dios y los consagrados encontraremos en la Palabra de Dios la Palabra que interpela, orienta y modela la existencia. Llamados a ser profecía de futuro (cf. NMI3), viviendo el presente con pasión (cf. NMI1), los consagrados encontrarán en la Palabra de Dios una «brújula que indica el camino a seguir» (Benedicto XVI). Llamados a recorrer un largo éxodo de búsqueda y discernimiento en compañía de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, hemos de hacerlo de la mano de la Palabra, pues sólo así la vida consagrada será propuesta alternativa y de frontera, como lo ha sido en la vida de nuestros Fundadores/as. Nuestro futuro, como el futuro de la vida cristiana, está en dejarnos hacer y modelar por la Palabra.

[00114-04.03] [IN093] [Texto original: español]

– Rev.do Pascual CHÁVEZ VILLANUEVA, S.D.B., Presidente de la Unión de los Superiores Generales, Rector Mayor de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco

La intervención se refiere al número 53 del Documento de trabajo, y se centra en cómo acercar hoy la Palabra de Dios al mundo juvenil, partiendo del relato de Emaús (IL 26b).
El episodio, crónica de un hecho pasado, nos ofrece un itinerario preciso de evangelización en el que se dice quién -Jesús mediante su palabra- y cómo -caminando juntos- se evangeliza.
La inesperada conclusión del viaje a Emaús fue el regreso a Jerusalén, para encontrarse de nuevo con la comunidad de los discípulos. El Resucitado, que les acompañó durante el camino, no se quedó con ellos y ellos no pudieron quedarse solos: volvieron a la comunidad, en la que se encuentra Cristo.
La Palabra había iluminado su vida, pero no abrió los ojos ni el corazón al reconocimiento de Cristo Resucitado. Precedió, sin embargo, la invitación a quedarse y preparó el encuentro en la mesa.
Jesús, todavía desconocido, quiere acompañar a los dos discípulos y compartir sus preocupaciones.
Hoy los jóvenes comparten pocas cosas con estos discípulos, pero quizás ninguna tanto como la frustración de sus sueños, el cansancio en la fe y el desencanto en el discipulado. Los jóvenes necesitan una Iglesia que se acerque a ellos, allí donde se encuentran.
Como Cristo, su Iglesia tiene que enseñar a soportar lo que sucede, en ellos y a su alrededor, ayudando a releer los acontecimientos a la luz de la Palabra de Dios. Para recuperarles a la fe, tiene que volver a dar a la Palabra el papel de guía soberana de su existencia.
Llegados a Emaús, los discípulos todavía no habían llegado al conocimiento personal de Jesús. Lo que Jesús no logró hacer acompañándoles o con la conversación, con la interpretación de la Palabra de Dios, se cumplió con el gesto eucarístico. Una educación a la fe que olvide o aplace el encuentro sacramental de los jóvenes con Cristo, no es la manera de encontrarle con eficacia segura.

[00115-04.03] [IN094] [Texto original: italiano]

– S. Em. R. Mons. Robert RIVAS, O.P., Arzobispo de Castries (SANTA LUCÍA)

La proclamación de la palabra es un elemento central de la vida de fe del pueblo en el Caribe, una región cuya población está considerada «religiosa» y dedicada a la lectura de la Biblia. Y puesto que da mucha importancia a la proclamación de la Palabra, la población del Caribe se espera mucho del predicador… Así que, teniendo en cuenta esta tendencia a favor de la palabra proclamada, podemos decir que los pastores que no alimentan a sus ovejas crean las condiciones ideales para que sea otro el que las nutra.
Nuestro interés está dirigido a la «Predicación de la Palabra de Dios». Ésta es fundamental porque la Iglesia en el Caribe afronta el reto de proclamar la Palabra en un contexto religioso, político y social que está cambiando rápidamente.
El mundo y, especialmente, los jóvenes esperan a los heraldos de la buena nueva, sobre todo a personas que sean testigos más que maestros (Evangeli Nuntiandi 41). Los jóvenes representan uno de los grandes desafíos de la predicación de la Palabra… Si la Iglesia quiere verdaderamente que en el futuro formen parte de ella, la meditación y la oración de la palabra con los jóvenes tendrá que ser un aspecto importante de su misión. Para que se lleve a cabo un fructuoso ministerio de predicación en la Iglesia, nosotros, los obispos de la Conferencia Episcopal de las Antillas le pedimos a este Sínodo:
-que le dedique una especial atención a la Palabra de Dios en el ministerio de la Iglesia para los jóvenes
-que le dedique una especial atención a la contemplación, a la proclamación y a la predicación de la Palabra de Dios en la formación de los seminaristas
-que le dedique una especial atención a la formación permanente de nuestros pastores y de nuestros predicadores de la Palabra
-que se ocupe especialmente de garantizar que las Iglesias locales ofrezcan mejores condiciones de formación lingüística y de capacidad de comunicación sobre todo a los sacerdotes que han sido enviados a ejercer su servicio entre culturas cuya lengua no conocen.

[00119-04.03] [IN098] [Texto original: inglés]

– S. Em. R. Card. John NJUE, Arzobispo de Nairobi (KENIA)

Dios, en su bondad y sabiduría, eligió revelarse a nosotros y darnos a conocer el objetivo recóndito de su voluntad (cfr. Hb 1, 1-2). La Palabra de Dios y el misterio de Cristo están íntimamente vinculados. Dios nos habla en Cristo.
Todo el mensaje bíblico es una ofrenda de vida que exige una respuesta, tal como prometió Dios mediante el profeta Isaías (cfr. Is 55, 10-11).
Y, en verdad, la Palabra de Dios no volvió a él vacía sino que dio mucho fruto. Cuando se proclama la Palabra de Dios, el Espíritu Santo se sirve de ella para suscitar certeza, que a su vez lleva al arrepentimiento, la regeneración y la comunión con Dios.
Las Escrituras en sí mismas no necesariamente hacen arder el corazón (cfr. Lc 24, 32), más bien, como para los dos discípulos en el camino de Emaús, nos llevan a predicarlas de varias maneras.Un reciente episodio de violencia en nuestro país, Kenia, ha puesto de manifiesto la gran necesidad de la «Palabra de reconciliación».
En un mundo dividido y desgarrado, en un mundo en el que el perdón es raro y la venganza demasiado frecuente, en un mundo en el que el amor es difícil y la guerra fácil, los cristianos, como el sembrador de la parábola (Lc 8, 4-5) tienen que sembrar «la palabra» de paz y reconciliación.
En el continente africano hoy: frente a la violencia, el genocidio y las guerras tribales, frente al hambre, al enorme número de refugiados y al subdesarrollo, frente a un mal liderazgo y la corrupción, con nueva audacia, la Palabra de Dios debe acompañar a hombres y mujeres en su vida y transformar su manera de vivir y amar.
Para ser exactos, la proclamación de la Palabra de Dios, «la Buena nueva del Reino», tiene que ir acompañada por signos, es decir, actos y gestos de salvación, siguiendo el ejemplo de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Para una re-evangelización eficaz habría que esforzarse para que todos los cristianos adquieran una mayor familiaridad con la Palabra de Dios.
La falta de buenas traducciones de la Biblia en las lenguas locales constituye un gran obstáculo en este sentido. Es preciso invertir de manera sustancial en buenas traducciones católicas en los dialectos locales.
En África, el Eunuco etíope es un símbolo de todos nosotros en busca de Dios en las Escrituras. En efecto, en las Escrituras encontramos verdaderamente a Dios. «¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de guía?» (Hch 8, 31).
Ésta es la base y el corazón de la espiritualidad bíblica. Con este hambre y sed de la Palabra de Dios en África, necesitamos Biblias, no tanto una Biblia para cada familia, sino una buena Biblia para cada miembro de la familia en la lengua local.

[00175-04.04] [IN102] [Texto original: inglés]

AUDICIÓN DE LOS DELEGADOS FRATERNOS (II)

Ha intervenido el siguiente Delegado Fraterno:

– Archimandrita IGNATIOS [Moysis Sotiriadis], Consejero de la Representación de la Iglesia de Grecia ante la Unión Europea (Bruselas)

A continuación facilitamos el resumen de la intervención:

-Archimandrita IGNATIOS [Moysis Sotiriadis], Consejero de la Representación de la Iglesia de Grecia ante la Unión Europea (Bruselas)

«Magistra» en el camino de la Iglesia la Sagrada Escritura, la Palabra de Dios, vivifica in omni tempore, interpretada genuinamente según la Sagrada Tradición, cada credo y lo conduce a la Eucaristía o sea a la unión personal con el Dios- Logos.
Sin embargo, la historia de la Cristiandad está llena de crímenes, pecados y errores. Es necesaria la metanoia y la metamorfosis de nuestros débiles corazones.
A nosotros cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes, anglicanos) nuestra sociedad nos exige un testimonio común! Es ésta nuestra responsabilidad como pastores de la Iglesia del siglo 21! Ésta es también la misión primaria del Primer Obispo de la Cristiandad, y , sobre todo, de un Papa que es Magister Theologiae: ser signo visible y paterno de unidad y guiar, bajo la guía del Espíritu Santo y según la Sagrada Tradición, junto a todos los obispos del mundo, a toda la humanidad hacia Cristo Redentor!».

[00185-04.03] [DF004] [Texto original: italiano]

AUDICIÓN DE LOS INVITADOS ESPECIALES (II)

Por último, ha intervenido el siguiente Invitado especial:

– Hno. ALOIS, Prior de la Comunidad Ecuménica de Taizé (FRANCIA)

A continuación facilitamos el resumen de la intervención:

– Hno. ALOIS, Prior de la Comunidad Ecuménica de Taizé (FRANCIA)

En lo que concierne la transmisión de la fe a los jóvenes (Documento de trabajo -IL- 37), nuestra preocupación es la de poner en relación con la Iglesia y, más concretamente con las parroquias, la sed espiritual de quienes llegan en peregrinaje a Taizé. Acogerlos en un clima de confianza para que descubran que Dios habita ya en ellos, a
ún cuando su fe sea escasa. Fray Roger ha tratado de hacer que la Liturgia de las Horas de nuestra comunidad monástica sea más accesible:
-hacer que sea acogedor el lugar de la oración
-leer los textos bíblicos breves conservando los más difíciles para una catequesis que se desarrolla fuera de la oración comunitaria
-hacer una larga pausa de silencio después de la lectura: entre ocho y diez minutos
-cantar durante algunos minutos una misma frase de la Escritura o de la tradición
-tener hermanos y sacerdotes disponibles, cada tarde, para la confesión y la escucha de los jóvenes que deseen expresar algo de sí mismos
-colocar cada viernes por la tarde la frente sobre la cruz, apoyada en la tierra y, con este gesto simbólico, encomendar a Cristo las propias cargas personales y los sufrimientos del mundo
«Dos son las realidades que unen a los cristianos entre sí: la Palabra de Dios y el Bautismo» (IL 54). Escuchar juntos las Escrituras nos introduce anticipadamente en una unidad, imperfecta tal vez, pero real. Tal escucha comunitaria no podría tal vez formar parte de nuestra cotidianidad en lugar de conformarnos con una oración ecuménica una vez por año?

[00184-04.03] [DF005] [Texto original: francés]
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ZENIT Staff

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