Sostener a la familia natural para derrotar la pobreza

Según Marijo Zivkovic, representante de la Fundación pro derechos de la familia

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ZAGREB, jueves 24 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- “Para vencer la pobreza, las organizaciones internacionales, los gobiernos y las ONG (Organismos No Gubernamentales) pueden y deben prestar mayor atención al apoyo y promoción de la familia. Las familias naturales son un componente social decisivo para erradicar la pobreza”.

Es lo que ha dicho Marijo Zivkovic, representante de la Fundación pro derechos de la familia -PRODEFA, en un documento presentado durante la sesión nº48 de la Comisión de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social, que ha tenido lugar en Nueva York, del 9 al 18 de febrero de 2011.

Marijo Zivkovic es un médico, felizmente casado, tiene seis hijos y 18 nietos. Junto a su mujer fue miembro del Consejo Pontificio para la Familia y dirige el Family Center de Zagreb.

Entrevistado por ZENIT, explicó que “generalmente cuando se habla de la eliminación de la pobreza, se habla de una transferencia de dinero de aquellos que lo tienen hacia quienes no lo tienen. Pero es necesario tener en cuenta el hecho de que la principal garantía para que los proyectos de desarrollo se realicen es el apoyo a las familias naturales que representan la esencia del capital social”.

“En una palabra -subrayó- mejorar la calidad de la vida familiar es un modo de reducir y de eliminar la pobreza” porque dentro de la familia “se cumplen tantas acciones de amor gratuito, se crea un clima virtuoso de buenas relaciones que generan confianza y esperanza”.

“Por el contrario -precisó el doctor Zivkovic- cuando la familia es monoparental, dividida, separada es más fácil que se desarrollen fenómenos de pereza, a menudo irracionales, promiscuidad, alcoholismo, toxicodependencia, juegos de azar, SIDA. Se crean de esta manera unas condiciones de sufrimiento y disgusto que favorecen la pobreza”.

Donde se afirma la presencia estable y duradera de familias naturales, la degradación moral es rechazada y la calidad de vida mejora. Por esto la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que la mejor prevención para evitar el SIDA o otras enfermedades de transmisión sexual es “la relación fiel de dos personas sanas”.

En las familias en las que domina el respeto de sí y el respeto a los demás, el afecto, la atención y las relaciones de amor hacia todos los miembros de la familia, hacen que fenómenos como el alcoholismo o la toxicodependencia sean muy raros o inexistentes.

Según el exponente de PRODEFA, el apoyo a las familias es decisivo también para garantizar muchos sanos y generosos nacimientos. “Es evidente hoy para todos-destacó el doctor Zivkovic- que la caída demográfica produce enormes daños económicos sobre todo respecto al sistema de las pensiones”. Si el número de jóvenes es inferior al de los ancianos -precisó- será imposible garantizar, en el futuro, los fondos para las pensiones”.

“Por el contrario, el crecimiento demográfico -sugirió- con más niños, más jóvenes, más parejas, es una garantía para sostener el sistema de pensiones”. “Además en los países subdesarrollados, las familias numerosas contribuyen a tener una vida mejor y ayudan además a reducir la pobreza de las personas ancianas”.

“En este contexto -concluyó Marijo- la Iglesia católica, las otras iglesias cristianas, el Islam y el resto de comunidades religiosas están haciendo mucho por promover la calidad de la vida familiar y de este modo contribuir a la disminución y eliminación de la pobreza”.   

Por Antonio Gaspari. Traducción del italiano por Carmen Álvarez]

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ZENIT Staff

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