"No es una iniciativa polí­tica del Papa, sino una llamada a la paz"

Entrevista al portavoz oficial de la visita del Papa al Reino Hachemita de Jordania, el padre Rifat Bader

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Falta ya muy poco para que el papa Francisco llegue a Amán, capital jordana, donde comenzará su «peregrinación de oración» a Tierra Santa. Trece discursos, además de la reflexión del Regina caeli del domingo, en poco más de cincuenta y seis horas de permanencia subdivididas en las tres etapas mediorientales (Jordania, Palestina e Israel), tres celebraciones eucarísticas, una serie muy densa de encuentros públicos y privados, cerca de veinte mil kilómetros por recorrer. Son algunos números del viaje apostólico –el segundo fuera de los confines italiano– que el santo padre Francisco realizará, del 24 al 26 de mayo.

El lema es “Para que todos sean uno.” El Pontífice ha insistido en que en el centro de su peregrinación estará la reunión con el patriarca greco-ortodoxo Bartolomé de Constantinopla y los jefes de las Iglesias en Jerusalén. 

En esta entrevista exclusiva con ZENIT, el director del Catholic Center for Studies and Media y portavoz oficial de la visita del Papa al Reino Hachemita de Jordania, el padre Rifat Bader analiza el significado de esta visita de Francisco a los Santos Lugares.

Hablamos de la cuarta visita de un papa a estas tierras. ¿Cómo cree que va a recibir Jordania a Francisco?
— Padre Rifat Bader: Estamos ocupados, pero no preocupados. Todo va a ir bien, porque hay harmonía entre los diferentes comités organizadores. Hemos trabajado juntos durante los últimos cinco meses, después del anuncio oficial que hizo el Papa de que vendría. Estamos felices, pero quizás nos hubiera gustado que la visita no fuera tan corta. El programa será intenso. Eso quiere decir que el Santo Padre aprovechará al máximo las actividades que llevará a cabo en Jordania y, sin duda, en el resto de Tierra Santa.

Esta visita dice mucho, porque no hablamos sólo de la visita de un papa. Hablamos de la visita del papa Francisco, al que todo el mundo admira. En sus primeros meses como Obispo de Roma –como le ha gustado presentarse en sus primeras palabras– ha fascinado al mundo con su sencillez y humildad. Él viene con este mensaje evangélico: siendo esta persona humilde y sencilla, pero profunda. Estamos a la espera de ver al papa Francisco, no cualquier papa. Esto nos dice muchísimo.  

También he estado implicado en la visita de san Juan Pablo II en el año 2000. Era algo nuevo para nuestra generación. Teníamos miedo, pero fueron muchos los que participaron en la misa en el Estadio de Amán. En aquel momento existía una disputa sobre el lugar del Bautismo de Jesús. Todos querían que hubiera un reconocimiento sobre cual era el lugar histórico. Si estaba en Jordania, Israel o Palestina. Este asunto marcó un poco aquella visita.

En 2009, el viaje de Benedicto XVI se vio afectado por el malentendido del discurso en Ratisbona. Varios grupos islámicos esperaban que él pidieran perdón.

En este viaje, gracias a Dios, no existe ningún problema. Viene una persona que ha sido elegida el hombre del año, a pesar de que los tres primeros meses del año pasado no estaba en Roma. Está es la persona que estamos esperando.

El Santo Padre ha subrayado en numerosas ocasiones la importancia de una “cultura del encuentro”. ¿Podríamos decir que eso es lo que viven ustedes en Jordania?
— Padre Rifat Bader: Sí, es cierto. Él se ha encontrado con nuestro rey en dos ocasiones. Esto es algo nuevo. Nuestro rey ha visitado el Vaticano dos veces en seis meses. La última, un mes antes de este viaje. Esto quiere decir, como he leído en diferentes artículos en Italia, que nuestro rey se ha conmovido por la sencillez de esta persona. Por eso ha vuelto a verle. Es verdad que el Papa también se ha reunido dos veces con la presidenta de Argentina, pero para nosotros se trata de un hecho bellísimo.   

Este encuentro se producirá también con las otras Iglesias, al encontrar a los siete patriarcas de Oriente. Se tratará de un encuentro con toda la Iglesia católica y con [los fieles de] todos los países de estos patriarcas: Líbano, Siria, Egipto, Jordania, Palestina, Jerusalén.

Sabemos bien que el ama encontrarse con las personas sencillas, pobres. Él ha dicho en su primer encuentro con los periodistas, al que pude asistir dos días después de su elección: “Quiero una Iglesia pobre, al servicio de los pobres”. Este hombre es el que viene a Jordania.

El lema elegido para la visita hace referencia a la unidad: un camino que se está recorriendo.  ¿Podemos decir que el diálogo ecuménico ocupará un lugar importante en esta visita?
— Padre Rifat Bader: Sin duda. En primer lugar, para la Iglesia católica. Como dijo Benedicto XVI en el Sínodo, no podemos dar auténtico testimonio sin comunión. Comunión no sólo entre las diferentes Iglesias, sino también al interno de la misma Iglesia. Este hecho nos ha ayudado a elegir el lema: “Que todos sean uno”.

Al hablar del encuentro del Papa y el Patriarca de Constantinopla, diría que no se trata sólo de un encuentro histórico. Ellos se verán más veces.

Entonces, hay está llamada a la unidad de la misma Iglesia, de todas las Iglesias, y con las sociedades donde vivimos. Ésta es una cosa bellísima para meditar: cómo estar unidos con nuestras sociedades. Es decir, con sus preocupaciones, sus sufrimientos, pero también con sus esperanzas. Tenemos tantas expectativas, tantos deseos y oraciones. Estamos convencidos de que la unidad no será fácil sin la oración. El papa Francisco nos muestra siempre a un hombre que reza. En la misa de las canonizaciones, he preguntado a sus colaboradores: ¿Por qué el Papa estaba tan sereno ante un hecho histórico como la canonización de estos dos santos? Me han dicho que él lo estaba viviendo interiormente. Tiene una vida de oración profunda. Sus acciones provienen de su profunda espiritualidad.

¿Cuál es el mensaje de la Iglesia en Tierra Santa a los fieles del mundo entero?
— Padre Rifat Bader: La misa en el Estadio de Amán, que será transmitida en directo para todo el mundo, mostrará que estamos unidos. Que tenemos un Papa sencillo que construye la unidad de la Iglesia. Somos hermanos y hermanas. No estamos separados. Queremos esta reciprocidad con las Iglesias occidentales. Queremos oraciones. También queremos ayuda para las escuelas, los hospitales y las demás estructuras que tenemos.

Y nosotros qué podemos hacer: podemos ser puentes para el encuentro entre el mundo occidental y los musulmanes. Somos ese puente. Es difícil, no es fácil. Es difícil, porque muchas veces desconocen que somos cristianos y árabes. Hay árabes cristianos y no cristianos. El mundo musulmán alguna vez no reconoce nuestra arabicidad y el mundo occidental no sabe que hay cristianos en Oriente. Esta visita del Papa supone mucho. Somos árabes y somos hospitalarios, pero el mundo occidental debe saber también que somos cristianos. 

¿Puede decirnos algo sobre la cuestión de la paz?
— Diría que no esperamos una iniciativa política del Papa. Muchos esperan está iniciativa, pero nosotros esperamos una llamada a la paz. Una oración y una llamada.

El encuentro con los refugiados sirios no será fácil en el corazón del Papa. Sé muy bien que esta cuestión es muy importante para él. Me parece que ésta es una de sus principales preocupaciones, tanto en su mente como en su oración. A los religiosos y religiosas, el Santo Padre les ha dicho: Si tenéis casas vacías no las convirtáis en hoteles, sino en casas de acogida para refugiados. Estamos esperando a un Papa que está verdaderamente a favor de la dignidad humana.

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