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Encuentro con los jóvenes de Bangladesh, Dhaka (C) L´Osservatore Romano

Encuentro con los jóvenes de Bangladesh, Dhaka (C) L´Osservatore Romano

Bangladesh: “Santo Padre, los jóvenes te amamos”

Testimonio de Upasana Ruth Gomes

(ZENIT – 3 dic. 2017).- “¡Eres el embajador de la armonía y la paz! … Santo Padre, los jóvenes te amamos … Tú nos inspiras y eres nuestro modelo de vida. Este es el entusiasta testimonio de la joven Upasana Ruth Gomes, durante el encuentro del Papa Francisco con 7000 jóvenes de Bangladesh, el 2 de diciembre de 2017, en Dhaka.

El último día de su visita al país, el Papa fue al  Colegio Notre Dame, donde fue recibido por danzas tradicionales y jóvenes desbordantes de entusiasmo, bajo una gran carpa. Hablando en nombre de todos, Upasana Ruth Gomes elogió sus “iniciativas valientes”, sus “palabras audaces”, su “defensa de la justicia, de los pobres y los marginados”.

También se refirió al desánimo de los jóvenes de cara a las “injusticias del mundo, (al) no respeto a la creación, (a) la división en las familias, al maltrato y a los peligros a los cuales son expuestas las mujeres y los niños” y suplicó por la causa de las mujeres.

Aquí está nuestra traducción de este testimonio.

Testimonio de Upasana Ruth Gomes

Buenas tardes a todos

Hoy mi corazón está lleno, o más bien rebosa de alegría por la presencia de nuestro amado Papa Francisco. Santo Padre, ¡una cordial bienvenida! ¡Eres el embajador de la armonía y la paz! Ha hecho un espacio en su corazón para todas las personas de diferentes tiempos y culturas que viven en este país, especialmente nosotros, los jóvenes. Santo Padre, los jóvenes te amamos. Estamos profundamente conmovidos por tu presencia. Usted nos inspira y usted es nuestro modelo de vida. Tú eres el rostro vivo de Jesucristo en el mundo de hoy. Sus iniciativas valientes, sus palabras atrevidas, su posición por la justicia, por los pobres y los marginados nos han provocado una profunda reflexión. Su llamado por la paz y la solidaridad, su estilo de vida simple, vuestra preocupación por los inmigrantes, vuestro amor privilegiado y vuestra comprensión de las jóvenes generaciones son verdaderamente muy apreciadas.

Y comprendemos profundamente, vuestra llamada a asumir riesgos, a amar la vida y a enfrentar los desafíos para encontrar las posibles soluciones. Siempre nos recuerdas nuestra identidad cristiana: somos los hijos favoritos de Dios y Jesús nunca se cansa de amarnos.

Santo Padre, ¡entiendes nuestra fatiga! Nos emocionamos fácilmente, pero al mismo tiempo nos encontramos confusos, deprimidos, frustrados, no sabemos qué dirección tomar y, a veces, nos perdemos. A menudo somos tan frágiles y emocionalmente vulnerables que nuestra vida no parece tener sentido. Al ver las injusticias del mundo, la falta de respeto de la creación, la división en las familias, el maltrato y los peligros a los cuales son expuestas las mujeres y los niños, nos sentimos muy desanimados e impotentes. Como mujeres jóvenes, queremos la protección de los derechos humanos; que a cada mujer le sea reconocida su dignidad y avance en la sociedad, así como una mayor participación en la vida de la Iglesia. Sin embargo, tenemos la certeza, en lo profundo de nuestro corazón, que un día sobrepasaremos estos desafíos.

Santo Padre, gracias por tu visita. ¡Todos rezamos por ti! Que Dios Padre, fuente de Amor, te bendiga y te conceda salud y larga vida.

Traducción de ZENIT, Raquel Anillo

 

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