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San Hilario © encuentrocontuangel.com

San Hilario, 29 de febrero

Acérrimo defensor de la ortodoxia

“Este pontífice, muy estimado por su precedesor el papa san León I, el Magno, fue un acérrimo defensor de la ortodoxia. Adalidad de la unidad y de la colegialidad, lidió en el grave conflicto desencadenado en Éfeso por causa de la herejía monofisista poniendo en peligro su vida”

Era natural de Cerdeña, isla en la que vio la luz en el siglo V. Los únicos datos disponibles para configurar su biografía arrancan en el momento en el que fue designado diácono. Su personalidad y carisma comenzaron a ser patentes después de que el papa san León I, el Magno, con quien mantuvo siempre una entrañable amistad, le hiciera depositario de su confianza. Eso indica que muchas virtudes debió ver en el joven diácono para acogerlo de ese modo y que le enviase como legado suyo al concilio de Éfeso.

Era un momento extremadamente difícil y hasta peligroso, ya que se habían desencadenado graves desavenencias en el seno de la Iglesia que tenían como centro al monje hereje Eutiques. Era el impulsor de la herejía monofisista en la que se negaba la naturaleza humana de Cristo para reconocer únicamente su naturaleza divina. Esta acérrima defensa de Eutiques tuvo defensores en ciertos prelados, y también detractores en los prelados ortodoxos. Pero el grado de violencia en el que se enfrentaron fue tal que desencadenó en el Latrocinio de Éfeso. El papa había enviado a Efeso a Hilario junto a otros legados que partieron de la ciudad de Lidia.

En el transcurso del viaje, que fue accidentado, un sacerdote murió, pero al final lograron llegar y fueron recibidos por el patriarca de Constantinopla, Flaviano. Su oponente, el también patriarca Dióscoro de Alejandría, ejerció una brutal oposición, llena de intrigas, que culminó con ese latrocinio en el que san Flaviano perdió la vida. Hubo destituciones de obispos orientales y otros muchos desmanes. Y san Hilario, que se salvó de milagro, después de haber podido defender la ortodoxia de la Iglesia, siempre consideró que debía esta gracia de haber sobrevivido en la revuelta al apóstol san Juan Evangelista, ante cuya tumba había orado y solicitado su protección. A salvo de las iras y hostigaciones de Dióscoro, y recordando aquellos momentos de mediación del apóstol, años más tarde en su memoria erigió una capilla en el bautisterio de San Juan de Letrán, lugar en el que se halla una placa conmemorativa con estas palabras de agradecimiento: “Hilario, obispo y siervo de Cristo, a su liberador, san Juan Evangelista”.

El papa ensalzó la labor de Hilario en Efeso, lo designó archidiácono y le encomendó otras misiones de cierta complejidad. Cuando murió el 10 de noviembre del año 461, Hilario fue designado para sucederle. Ocupó la sede de Pedro desde el 19 de noviembre del año 461 hasta el fin de sus días en el año 468. En ese periodo tuvo que atajar los abusos que algunos miembros de la alta jerarquía eclesiástica cometían en las Galias. Intervino en Viena donde Mamerto consagraba obispos sin contar con el beneplácito del metropolitano. En España, en la Provincia tarraconense, tuvo que solventar los problemas suscitados por distintos prelados que incurrieron en graves decisiones como interferir en labores pastorales ajenas y consagrar obispos de manera ilegal. Fue un fiel defensor de la concordia entre los sacerdotes, promovió su unidad y la lucha común por la causa de Cristo, como devela su carta a Leoncio.

Su gobierno estuvo marcado por la colegialidad. Se reunía con los obispos y solicitaba su parecer sobre cuestiones difíciles que debía afrontar. El juicio de cada uno y las impresiones que le trasladaban le daban luz, permitiéndole ver el problema desde distintos ángulos, y determinaban sus decisiones que no dudaba en comunicar con rigor y claridad. Con sus cartas sobre la fe católica no hizo más que confirmar los grandes concilios de Nicea, Éfeso y Calcedonia. Edificó capillas en la basílica de Letrán y construyó un monasterio en honor de San Lorenzo. Murió el último día de febrero del año 468.

About Isabel Orellana Vilches

Isabel Orellana Vilches Misionera idente. Doctora en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona con la tesis Realismo y progreso científico en la epistemología popperiana. Ha cursado estudios de teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Con amplia actividad docente desde 1986, ha publicado libros como: Realismo y progreso científico en la epistemología popperiana, Universitat Autònoma de Barcelona, 1993; El evangelio habla a los jóvenes, Atenas, Madrid, 1997; Qué es... LA TOLERANCIA, Paulinas, Madrid, 1999; Pedagogía del dolor. Ensayo antropológico, Palabra, Madrid, 1999; En colaboración con Enrique Rivera de Ventosa (†) OFM. Cap. San Francisco de Asís y Fernando Rielo: Convergencias. Respuestas desde la fe a los interrogantes del hombre de hoy, Universidad Pontificia, Salamanca, 2001; La "mirada" del cine. Recursos didácticos del séptimo arte. Librería Cervantes, Salamanca, 2001; Paradojas de la convivencia, San Pablo, Madrid, 2002; En la Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador, ha publicado: La confianza. El arte de amar, 2002; Educar para la responsabilidad, 2003; Apuntes de ética en Karl R. Popper, 2003; De soledades y comunicación, 2005; Yo educo; tú respondes, 2008; Humanismo y fe en un crisol de culturas, 2008; Repensar lo cotidiano, 2008; Convivir: un constante desafío, 2009; La lógica del amor, 2010; El dolor del amor. Apuntes sobre la enfermedad y el dolor en relación con la virtud heroica, el martirio y la vida santa. Seminario Diocesano de Málaga, 2006 y Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador (2007). Cuenta con numerosas colaboraciones en obras colectivas, así como relatos, cuentos, fábula y novela juvenil, además de artículos de temática científica, pedagógica y espiritual, que viene publicando en distintas revistas nacionales e internacionales. En 2012 culminó el santoral Llamados a ser santos y poco más tarde Epopeyas de amor prologado por mons. Fernando Sebastián. Es la biógrafa oficial del fundador de su familia espiritual, autora de Fernando Rielo Pardal. Fundador de los Misioneros Identes, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2009. Culmina la biografía completa. Tiene a su cargo el santoral de ZENIT desde noviembre de 2012.

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