El Papa pide solidaridad para las víctimas del terremoto de Centroamérica

Al menos 176 personas fallecidas y 1.200 desaparecidas en El Salvador

Share this Entry

CIUDAD DEL VATICANO, 14 enero 2001 (ZENIT.org).- Nada más conocer la noticia del devastador terremoto que ha flagelado América Central, Juan Pablo II, ha alzado su voz para pedir la solidaridad de la comunidad internacional.

El Santo Padre lanzó su apremiante llamamiento al encontrase con varias decenas de miles de peregrinos que participaron a mediodía en el tradicional rezo de la oración mariana del «Angelus».

Al final del encuentro, con voz vibrante, el Papa explicaba: «En las últimas horas ha llegado la noticia de un desastroso terremoto que se ha verificado en Centroamérica, provocando en particular en El Salvador numerosos muertos, centenares de heridos e ingentes daños materiales».

En efecto, al cierre de esta edición, el Comité de Emergencia Nacional (COEN) de El Salvador revelaba que hasta ese momento se había constatado la muerte de 176 personas, víctimas del seísmo, y que el número de los heridos se elevaba al menos a 350. Unas 1.200 personas continuaban desaparecidas en ese momento.

Herbernt Chinchilla, director de operaciones del COEN, ha explicado que las cifras de muertos y heridos pueden elevarse, debido a que continúan las tareas de rescate y búsqueda de desaparecidos en distintos lugares del país.

El Salvador, con 5,6 millones de habitantes, ha sido el país más afectado por el temblor que tuvo lugar ayer, sábado. Causó también dos muertos en Guatemala, uno de ellos una niña de dos años de edad, y causó heridas a otras ocho personas, mientras que en el resto de Centroamérica no se registraron víctimas ni daños materiales.

En las poblaciones afectadas por el terremoto en El Salvador en estos momentos cundía el pánico, pues el movimiento telúrico ha sido seguido por 200 réplicas de menor intensidad, según fuentes oficiales.

«Deseo expresar mi cercanía espiritual a las poblaciones golpeadas por el sismo en aquella región que tanto quiero», confesó el Santo Padre en su intervención de mediodía.

«Mientras elevo al Señor mi sentida oración por las víctimas, dirijo mi palabra de caluroso aliento a los supervivientes, deseando que se mueva el interés de participación de la comunidad internacional hacia ellos», añadió.

«¡Que de la solidaridad de todos surja una ayuda capaz de mitigar las consecuencias de la tragedia!», concluyó Juan Pablo II.

Share this Entry

ZENIT Staff

Apoye a ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación