El Papa y el ministro de Exteriores ruso afrontan argumentos candentes

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CIUDAD DEL VATICANO, 15 enero 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II recibió esta mañana en el Vaticano al ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Igor Sergheevich Ivanov, con quien afrontó la situación de los católicos rusos y el estado del proceso de paz en Oriente Medio.

Tras su encuentro con el pontífice, Ivanov se encontró con el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano y con el arzobispo Jean-Louis Tauran, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados.

Según ha revelado Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede, en un comunicado oficial, el pontífice e Ivanov afrontaron temas concernientes a la relación Iglesia-Estado en Rusia, y en particular, la condición en la que se encuentran las comunidades católica en la Federación Rusa.

Algunas comunidades católicas están encontrando serias dificultades para poder ser reconocidas legalmente en ese país. El 31 de diciembre terminó el plazo establecido por el gobierno ruso para presentar la solicitud de legalización de las parroquias y organizaciones religiosas.

El obispo Jerzy Mazur, administrador apostólico de Siberia Oriental, con sede en Irkutsk, hizo pública en declaraciones concedidas al servicio de noticias de las comunidades religiosa en Roma, VID, su preocupación por las restricciones impuestas a la Iglesia por la ley de 1997 sobre la libertad religiosa.

Monseñor Mazur, como todos los religiosos no rusos, se ve obligado a solicitar periódicamente la renovación del permiso de residencia. En una ocasión preguntó a las autoridades competentes qué es lo que tenía que hacer para obtener la ciudadanía. La respuesta fue clara, recuerda: «me dijeron que tendría que casarme con una rusa».

La ley sobre la religión exige la ciudadanía rusa o, por lo menos, la «green card» para todos los superiores de las comunidades religiosas. No prevé la posibilidad de inserción de sacerdotes extranjeros. Dado que los sacerdotes católicos fueron martirizados o expulsados de Rusia durante las largas décadas del marxismo, la gran mayoría del clero católico actual es extranjero.

Por ejemplo, el padre Stanislaw Opiela, polaco, secretario de la Conferencia Episcopal, ha tenido que volver a su patria pues se ha visto negado el permiso de residencia. «Quisiera ser optimista –declara– pero cada día que pasa se vuelve más complicado entender lo que está ocurriendo».

En estos momentos se le hace muy difícil desempeñar el cargo de secretario de la Conferencia Episcopal, pues este organismo ni siquiera ha podido ser registrado, según establece la ley sobre los cultos.

En la entrevista entre el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia y el Papa, añade el director de la Oficina de Prensa vaticana, se analizaron también cuestiones candentes de «la situación internacional».

En este sentido, Navarro-Valls constata que «se ha podido constatar la convergencia entre la Santa Sede y la Federación Rusa en muchos aspectos, en particular sobre la compleja situación en Oriente Medio».

«Este intercambio de puntos de vista permitió también ilustrar la conocida posición de la Santa Sede sobre Jerusalén», concluye el comunicado vaticano.

La Sede Apostólica propone la creación de un estatuto internacionalmente garantizado que sirva para asegurar que los lugares santos de las tres religiones monoteístas de Jerusalén sean debidamente respetados.

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ZENIT Staff

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