Yugoslavia: Una rendija de apertura al diálogo ecuménico

El cardenal Tettamanzi visita la pequeña comunidad católica

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BELGRADO, 22 enero 2001 (ZENIT.org).- El cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Génova y vicepresidente de la Conferencia Episcopal italiana, ha definido su visita a Yugoslavia, que concluyó ayer en Belgrado, como un pequeño signo de apertura pero no el único.

El cardenal ha realizado un breve viaje para dar algunos pasos en el diálogo ecuménico con la Iglesia ortodoxa de Serbia, así como para expresar cercanía y apoyo a la pequeña comunidad católica en un país que, poco a poco, parece recuperarse de las secuelas de un régimen tiránico como el de Slobodan Milosevic.

En el país que el nuevo presidente, Voijslav Kostunica, está tratando de reconstruir, los católicos no superan el 5% pero su papel y su visibilidad están asumiendo formas nuevas en la sociedad serbia. Una Iglesia, ha dicho el cardenal Tettamanzi, en declaraciones ofrecidas al diario italiano Avvenire después de entrevistarse con los obispos, «llena de esperanza».

La renovación de la sociedad serbia, con la nueva apertura democrática y hacia Occidente, son una base para relanzar el diálogo con el mundo ortodoxo, considera el purpurado En el telón de fondo, además, se presenta el próximo viaje del Papa a Ucrania en junio del 2001, tierra ortodoxa de referencia para la ortodoxia eslava.

El vicepresidente de los obispos italianos ha explicado que ha venido «a traer los buenos deseos y los saludos del Santo Padre al patriarca Pavle y a toda la Iglesia ortodoxa de Serbia». La coincidencia con la celebración de la Epifanía en el calendario serbio ha obligado al patriarca a permanecer en Kosovo (cuna de ese patriarcado). De este modo, el cardenal italiano se ha entrevistado, en la eparquía de Kragujevac, una de las ciudades que más han sufrido la guerra, con el obispo Vladika Sava, representante del patriarca y del Sínodo.

Un signo que ha querido subrayar el esfuerzo de diálogo ecuménico por ambas partes ha sido la presencia de un coro ortodoxo en la misa celebrada por el cardenal en la Iglesia de San Antonio, en Belgrado, junto al arzobispo católico de la capital, Franc Perko, su coadjutor Stanislav Hocevar y todos los sacerdotes de la diócesis.

El purpurado mantuvo también un encuentro con los agentes que trabajan en Belgrado por cuenta de Caritas Italia y una delegación de las Caritas de la región italiana de Liguria (cuya capital es Génova), hermanadas con la parroquia católica yugoslava de Nis, que promueven iniciativas de solidaridad y apoyo con aquella comunidad católica.

«La presencia de Caritas –dijo el cardenal Tettamanzi– es un modo sencillo y concreto de participar en este camino de democracia e intercambio, y testimonia también el compromiso de la Iglesia italiana con la Europa del Este».

Los desafíos que se presentan al cristianismo tanto de Oriente como de Occidente fueron el hilo conductor de una conferencia pronunciada por el cardenal el viernes pasado, con la presencia de algunos intelectuales ortodoxos. Entre ellos, el decano de la Facultad de Teología ortodoxa, Radovan Bigovic, y el ministro federal de asuntos religiosos, Siakovic.

El arzobispo de Génova hizo una presentación de los principales escollos y desafíos que afronta un cristianismo que puede despertarse de la secularización justamente para responder a aquella inquietud de San Agustín, expresada en sus «Confesiones», a la que hizo también referencia el representante del Gobierno yugoslavo con el cardenal: «Los cristianos están llamados al diálogo sin renunciar a la propia identidad».

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ZENIT Staff

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