Nuevo líder para los greco-católicos de Ucrania

Recibirá en junio la decisiva visita de Juan Pablo II

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CIUDAD DEL VATICANO, 26 enero 2001 (ZENIT.org).- Los greco-católicos de Ucrania ya tienen un nuevo pastor, se trata del obispo Lubomyr Husar, quien ha sido nombrado arzobispo mayor de Lvov de los Ucranianos.

Su nombramiento es decisivo, no sólo para esa comunidad católica que ha renacido con fuerza sorprendente después de haber sufrido las más terribles persecuciones por parte del régimen de Stalin, sino también para las relaciones de la Iglesia católica con la Iglesia ortodoxa.

Monseñor Husar, según la tradición de las Iglesias orientales, fue escogido por el Sínodo de los Obispos de la Iglesia de Ucrania, quien después presentó su propuesta al Papa. Juan Pablo II ha hecho pública hoy su «confirmación». Sustituye al cardenal Miroslav Ivan Lubachivski, fallecido a la edad de 86 años el pasado 14 de diciembre.

Este purpurado había guiado el renacimiento de esta comunidad católica que recuperó el reconocimiento perdido en tiempos de Mijaíl Gorbachov. Los greco-católicos mantienen la liturgia y disciplinas de la Iglesia ortodoxa, de la que proceden, pero reconoce la autoridad del Papa.

Husar acogerá a Juan Pablo II cuando visite su país del 23 al 27 de junio. Se trata de un viaje que ha suscitado oposiciones en algunos sectores de la Iglesia ortodoxa rusa y que tiene lugar en un momento en que la Ortodoxia del país vive prácticamente la desunión de dos cismas.

La Iglesia ortodoxa rusa, ante el crecimiento de los greco-católicos, les acusa de proselitismo. Tampoco acepta el que se les devuelvan algunas de las parroquias que les arrebató Stalin y que el líder comunista entregó a la Iglesia ortodoxa. Muchos de los católicos, en especial sacerdotes y obispos, que no aceptaron la imposición de pasar a la Iglesia ortodoxa fueron encarcelados e incluso martirizados.

En la celebración ecuménica que presidió ayer en la Basílica de San Pablo Extramuros, el Papa explicó que emprende este viaje de junio para promover el diálogo entre los cristianos de estados dos Iglesias. Del éxito de esa peregrinación dependerán sin duda las buenas relaciones entre la Ortodoxia y el catolicismo y una posible visita del pontífice a Moscú, como ha reconocido hace unos meses el cardenal designado Walter Kasper, secretario del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.

Monseñor Husar, que pronto cumplirá los 68 años, nació en Lvov, en pleno período de persecución. Por este motivo huyó a Estados Unidos, donde fue ordenado sacerdote el 30 de marzo de 1958, en la eparquía de Stamford de los Ucranianos (Connecticut).

Trabajó después en el seminario de esta eparquía hasta que en 1969 se trasladó a Roma para continuar con sus estudios de teología. En 1973 entró en el Monsterio «Studion» que se encuentra en las afueras de Roma, en la localidad de Grottaferrata, al año siguiente era escogido superior. En 1978, tras ser ordenado obispo, fue nombrado archimandrita de los monjes «studitas» de Europa y América. Desde 1985, era vicario general del arzobispado mayor de los Ucranianos, que en esa época tenía su sede en el destierro, en Roma. Regresó a Ucrania en 1994.

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ZENIT Staff

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