Declaración de obispos de EE. UU. sobre la acción militar

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Piden seguridad para los civiles inocentes

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CIUDAD DEL VATICANO, 9 octubre 2001 (ZENIT.org).- Los obispos estadounidenses apoyan la acción militar lanzada por Estados Unidos contra Afganistán en respuesta a los atentados del pasado 11 de septiembre, pero exigen al mismo tiempo que «sea guiada por los límites tradicionales sobre el uso de la fuerza».

Así lo afirma una declaración distribuida esta mañana por los obispos y cardenales norteamericanos que participan en el Sínodo de los obispos, que se celebra en Roma.

El documento, ha sido firmado por el obispo de Galveston-Houston, Joseph A. Fiorenza, presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos Católicos, quien representa en el Sínodo a la Iglesia en los Estados Unidos, junto con monseñor Wilton Daniel Gregory, obispo de Belleville y vicepresidente de la Conferencia Episcopal.

Los otros signatarios son tres cardenales: William Henry Keeler, arzobispo de Baltimore; Francis Eugene George, arzobispo de Chicago; y Edward Michael Egan, arzobispo de Nueva York.

Ofrecemos a continuación el texto de la declaración.

* * *

En el momento en que nuestra nación emprende una acción militar, nuestra Conferencia Episcopal pide oración continua, determinación y moderación en la respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre. Pedimos oraciones por nuestro presidente y los líderes nacionales, por nuestros hombres y mujeres en servicio militar y por todos los afectados por los ataques terroristas.

Renovamos nuestra exhortación a que nuestra respuesta militar sea guiada por los límites tradicionales sobre el uso de la fuerza. La acción militar es siempre lamentable, pero puede ser necesaria para proteger al inocente o para defender el bien común.

Apoyamos los esfuerzos para dejar claro que esta respuesta va dirigida contra los que usan el terror, así como contra quienes les apoyan, no contra el pueblo afgano o el Islam.

Medidas para asegurar la seguridad de los civiles inocentes son tan necesarias como importantes. Apoyamos vigorosamente las iniciativas humanitarias en respuesta a la situación tan dura del pueblo afgano, especialmente de los refugiados y civiles desplazados.

Nos sentimos alentados por los esfuerzos que se están realizando para instituir una coalición global para buscar la justicia y una respuesta global utilizando medidas diplomáticas, económicas y humanitarias, así como medios militares legítimos.

Más allá de la crisis del momento, continuamos urgiendo a la reanudación de medidas diplomáticas y de otro tipo para asegurar una paz justa para los palestinos e israelíes, y un mundo que sea más justo y pacífico para todos los que sufren la pérdida de sus derechos dados por Dios.

Todo nuestro esfuerzo debería ser guiado por nuestro deseo de un mundo que respete verdaderamente los derechos y la dignidad de cada persona humana.

En medio del conflicto, oramos por la paz. En lugar del terrorismo, buscamos la justicia. En respuesta al odio, ofrecemos amor. En un tiempo de prueba, nos volvemos a Dios como nuestro refugio y fortaleza, para que nos muestre la senda de la curación, reconciliación y paz.

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ZENIT Staff

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