El Vaticano pide en la ONU paz justa para Tierra Santa, garantía para todos

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Monseñor Martino: Asegurar internacionalmente el acceso a los Santos Lugares

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CIUDAD DEL VATICANO, 30 octubre 2001 (ZENIT.org).- La Santa Sede pidió este lunes una paz justa para garantizar la seguridad de todos los pueblos en Tierra Santa al tomar la palabra ante el Cuarto Comité de la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunido para analizar la situación en Palestina.

«Sólo una paz justa llevará a una seguridad auténtica para todas las personas» que viven en esa región, fue la exhortación del arzobispo Renato Martino, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas.

«Cada año nos presentamos ante este Comité y siento decir que cada año nuestras observaciones son las mismas. La violencia en Israel y en los territorios ocupados sigue cobrándose vidas inocentes», constató con evidente tristeza.

«Mi delegación –dijo el prelado italiano– pide a la comunidad internacional que favorezca una justa resolución de las diferencias entre los pueblos de Tierra Santa, que son todos primos en la fe de Abraham».

El «embajador» papal ante la Sede de la ONU de Nueva York confirmó que «cuando no se garantizan las condiciones normales de vida, la seguridad de todos se ve amenazada», e hizo referencia a las «incursiones en las ciudades cristianas» de Belén, Beit Sahour y Beit Jala protagonizadas por el Ejército israelí en estos días.

En particular, denunció los estragos sufridos por la Universidad Pontificia de Belén, así como el Seminario Patriarcal, la Escuela Pontificia para Sordos y el Hospital de la Sagrada Familia.

Constató también que «Muchas casas en estas ciudades han sido dañadas por la artillería». Por este motivo, anunció, la Misión Pontificia para Palestina ha previsto distribuir fondos de emergencia para su reparación o reasentamiento de sus residentes.

El arzobispo Martino expresó públicamente su dolor al recordar que «los actuales niveles de violencia han provocado el alejamiento de los peregrinos de Tierra Santa, causando graves dificultades a todas las personas de la región».

Un panorama muy diferente al que se pudo apreciar durante la «peregrinación de la esperanza» que Juan Pablo II realizó en marzo del año 2000 al «lugar de nacimiento de la cristiandad».

En esa ocasión, evocó el prelado italiano, el Papa indicó que «para que se abra la puerta de la paz, cuestiones fundamentales de verdad y justicia, de derechos y responsabilidades, deben ser resueltas».

Por último, monseñor Martino pidió una solución para la cuestión de la ciudad considerada como santa por judíos, musulmanes y cristianos, Jerusalén.

«A la luz de los numerosos incidentes de violencia y de la severidad de los bloqueos impuestos –concluyó–, la Santa Sede renueva su intenso llamamiento a favor de medidas internacionalmente garantizadas que aseguren la libertad de religión y conciencia de sus habitantes, así como un acceso permanente, libre, y sin estorbos a los Santos Lugares para los fieles de todas las religiones y nacionalidades».

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ZENIT Staff

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