Obispos católicos de Pakistán: Cristo no predica venganza, sino perdón

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Carta tras el atentado en el que fallecieron 17 cristianos

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ISLAMABAD, 11 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Cristo no predicó venganza sino perdón, recuerdan los obispos católicos de Pakistán en una carta escrita tras la masacre de Bahawalpur, el pasado 28 de octubre, que causó la muerte de 17 cristianos.

Los obispos del país de mayoría islámica, en el texto, condenan claramente todo acto terrorista, y dan gracias a Juan Pablo II, a las autoridades civiles y a la comunidad musulmana por la solidaridad demostrada.

Asimismo, invitan a la comunidad cristiana a celebrar ritos de sufragio por las víctimas de la masacre

«Estamos profundamente preocupados por el sufrimiento del pueblo de Afganistán y rezamos para que se pueda restablecer pronto la paz en el país –afirman–. Al mismo tiempo, las organizaciones caritativas cristianas están haciendo todo lo posible para prestar asistencia humanitaria a los refugiados afganos y a los desplazados internos de Afganistán. Exhortamos a todos a contribuir al fondo instituido por el presidente para ayudar a los refugiados».

Reconociendo que Cristo es la única fuente de paz, el episcopado paquistaní invita a los fieles a recitar el rosario en familia y a ofrecer cada día oraciones especiales.

Concluyen: «Creemos fuertemente que el sacrificio de los mártires de Bahawalpur no será inútil y rezamos con fervor para que su sangre pueda lavar el odio y la violencia de los corazones de toda la población de nuestro país, de modo que aprendamos a trabajar por el progreso, la prosperidad y la paz de Pakistán».

Los obispos han ofrecido asimismo algunas directivas pastorales al clero y a los religiosos, en las que les exhortan a evitar los lugares más peligrosos, a no exponerse demasiado, dejando el papel social más activo a los catequistas laicos.

Les recomiendan también prudencia en las entrevistas a la prensa y mayor atención a la seguridad durante las celebraciones litúrgicas.

La Conferencia Episcopal invita a instituir en cada diócesis una unidad de emergencia para recibir y verificar todas las noticias de desórdenes. Esta unidad debe mantenerse en contacto con las fuerzas de policía, hospitales, bomberos.

«Las celebraciones y homilías deben despertar paz, esperanza y testimonio de los valores del Evangelio –indican los prelados–. Utilizad la Misa por la Paz y aquella para los tiempos de desórdenes civiles que se encuentran en el Misal Romano».

En Paquistán, país con unos 144 millones de habitantes, los católicos bautizados son más o menos un millón.

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ZENIT Staff

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