El Papa exige afrontar las causas del tráfico de seres humanos

Mensaje a la Conferencia Internacional celebrada en Roma

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CIUDAD DEL VATICANO, 15 mayo 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha pedido afrontar las causas que provocan el tráfico de seres humanos como condición necesaria para acabar con esta nueva esclavitud de inicios de milenio.

En un mensaje enviado a una Conferencia internacional de embajadores y representantes de la Iglesia católica sobre el argumento, el pontífice pide que preste atención «a las causas más profundas de esta «demanda» creciente que genera el mercado de seres humanos y que tolera los costes humanos que de él resultan».

Este análisis, añade, «debe llevar al examen del estilo de vida y de los modelos de comportamiento, en particular sobre la imagen de mujer, que genera una auténtica industria de la explotación sexual en los países desarrollados».

«Al mismo tiempo, en los países en vías de desarrollo de los que proceden las víctimas, se requiere desarrollar mecanismos más efectivos para la prevención del tráfico de personas y la integración de sus víctimas», sigue diciendo el Papa.

El mensaje pontificio fue leído por el arzobispo Jean-Louis Tauran, secretario para las relaciones con los Estados, al inaugurar la Conferencia «La esclavitud del siglo XXI – Los derechos humanos en tráfico de seres humanos», que se celebra entre el miércoles y el jueves en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

La Conferencia ha sido promovida por embajadores acreditados ante la Santa Sede en colaboración con los Consejo Pontificios para la Justicia y la Paz y la Atención Pastoral de los Migrantes, así como por la revista «Inside the Vatican».

El encuentro ha surgido por iniciativa del señor Jim Nicholson, embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede.

Fuentes del Congreso de Estados Unidos consideran que más de 700 mil personas son vendidas todos los años, 50 mil de ellas son muchachas o mujeres traficadas en Estados Unidos.

El tráfico de seres humanos, según la Organización Internacional para las Migraciones, constituye un negocio que gira entre los 5 y los 7 mil millones de dólares humanos.

«El mercado de personas humanas constituye una impactante ofensa a la dignidad humana y una violación grave de los derechos humanos fundamentales», afirma el Papa en su mensaje.

Además, añade, «estas situaciones son una afrenta a los valores fundamentales que son compartidos por todas las culturas y pueblos, valores arraigados en la auténtica naturaleza de la persona humana».

Según Karol Wojtyla «el alarmante crecimiento del mercado de seres humanos es uno de los apremiantes problemas políticos, sociales y económicos asociados al proceso de globalización, representa una seria amenaza para la seguridad de las diferentes naciones, y supone una cuestión de justicia internacional que no puede ser aplazada»

«La explotación sexual de mujeres y niños es un aspecto particularmente repugnante de este comercio –insiste–, y debe ser reconocido como una violación intrínseca de la dignidad humana y de sus derechos».

«La inquietante tendencia a tratar la prostitución como un negocio –afirma el Papa en su misiva– no sólo contribuye al comercio de seres humanos, sino que es en sí mismo una evidencia de la creciente tendencia a separar la libertad de la ley moral y a reducir el rico misterio de la sexualidad humana a una mera mercancía».

Por eso, concluye el Santo Padre «confío en que la Conferencia, al tratar los significativos asuntos políticos y jurídicos necesarios para afrontar esta plaga moderan, explore también en las profundas cuestiones éticas suscitadas por el tráfico de seres humanos».

Más información sobre la Conferencia en http://www.stoptrafficking.org/.

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ZENIT Staff

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