«Sin fundamento» la declaración navarra sobre Iglesia y guerra civil, dice un experto

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Monseñor Cárcel Ortí recuerda que el obispo de Pamplona abogó por los condenados

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ROMA, 11 marzo 2003 (ZENIT.org).- La declaración del Parlamento de Navarra en la que se acusa a la Iglesia de dar su «beneplácito» o de participar directamente en los fusilamientos del final de la guerra civil española en 1939 «carecen de todo fundamento histórico», explica un reconocido historiador.

El obispo de Pamplona se movilizó para pedir al general Francisco Franco clemencia para los condenados políticos, aclara monseñor Vicente Cárcel Ortí, autor de más de 20 libros sobre las relaciones Iglesia-Estado en España durante esa década.

La declaración de la Mesa y la Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra, aprobada este lunes con la abstención de la Unión del Pueblo Navarro, según el prelado, no tiene en cuenta la verdad histórica, aunque hay que dejar claro que todo asesinato, aunque haya sido uno solo, debe ser condenado.

En aquella época (desde 1935), recuerda Cárcel Ortí, era obispo de Navarra monseñor Marcelino Olaechea, quien después, en 1946, sería nombrado arzobispo de Valencia.

Los archivos dejan constancia de las «cartas que el prelado envió a Franco, nada más terminar la guerra, pidiendo clemencia para los condenados políticos y enviándoles las listas de todas aquellas personas cuyos familiares habían ido a verle para que intercediera», revela Cárcel Ortí.

El historiador, que ha ofrecido este martes esta aclaración a Zenit, tras haber concedido una larga entrevista a la agencia AVAN, revela que en esas misivas, «monseñor Olaechea pidió a Franco que salvara las vidas de esos hombres que no habían cometido delito alguno y que simplemente tenían una ideología distinta a la de los vencedores».

Monseñor Cárcel Ortí, canciller del Tribunal de la Signatura Apostólica de la Santa Sede, recuerda que monseñor Olaechea «fue el primer obispo español que firmó una carta pastoral, junto con el obispo de Vitoria, condenando enérgicamente los horrores de la guerra y los asesinatos de personas por motivos políticos».

De hecho, recuerda el historiador, monseñor Olaechea, nacido en Baracaldo (Vizcaya), «fue siempre un obispo severamente crítico con el régimen de Franco» y en 1939 escribió una pastoral, titulada «Carta a los niños huérfanos de Navarra», dirigida a los hijos de los fusilados navarros en los primeros meses de la guerra civil.

La misiva «hizo que muchos familiares de detenidos políticos, que estaban encarcelados en el Fuerte de San Cristóbal, fueran a visitarle para pedir su intercesión ante las autoridades militares para conseguir salvar la vida de los condenados a muerte», revela el historiador.

El obispo envió una carta ministro de la Gobernación para informar que no votaría en el referéndum de 1947 decretado por Franco porque él era obispo de todos los fieles, «de los de derechas e izquierdas, de los monárquicos y de los republicanos, de los que han ganado la guerra y también de los que la han perdido».

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ZENIT Staff

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