El Papa pide una lucha contra el terrorismo que no se limite a la represión

«Es esencial» «un análisis lúcido y decidido de los motivos», aclara

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CIUDAD DEL VATICANO, 16 diciembre 2003 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha pedido la movilización de todos los países y las fuerzas sociales en la lucha contra el terrorismo que, según afirma, no puede reducirse a operaciones represivas sino que debe incluir un análisis de sus motivos.

Así lo aclara en el mensaje que ha escrito con motivo de la próxima Jornada Mundial de la Paz, que tendrá lugar el 1 de enero de 2004, publicado este martes por la Sala de Prensa de la Santa Sede.

«La plaga del terrorismo se ha hecho más virulenta en estos últimos años y ha producido masacres atroces que han obstaculizado cada vez más el proceso del diálogo y la negociación, exacerbando los ánimos y agravando los problemas, especialmente en Oriente Medio», reconoce el pontífice.

«Sin embargo, para lograr su objetivo, la lucha contra el terrorismo no puede reducirse sólo a operaciones represivas y punitivas», explica en el mensaje, que lleva por título «Un compromiso siempre actual: educar a la paz».

«Es esencial que incluso el recurso necesario a la fuerza vaya acompañado por un análisis lúcido y decidido de los motivos subyacentes a los ataques terroristas», propone.

«Al mismo tiempo, la lucha contra el terrorismo debe realizarse también en el plano político y pedagógico: por un lado, evitando las causas que originan las situaciones de injusticia de las cuales surgen a menudo los móviles de los actos más desesperados y sanguinarios; por otro, insistiendo en una educación inspirada en el respeto de la vida humana en todas las circunstancias», añade.

El mensaje pontificio reconoce las dificultades actuales del derecho internacional «para ofrecer soluciones a las situaciones conflictivas derivadas de los cambios en el panorama del mundo contemporáneo».

Por ello, sugiere, «en la necesaria lucha contra el terrorismo, el derecho internacional ha de elaborar ahora instrumentos jurídicos dotados de mecanismos eficientes de prevención, control y represión de los delitos».

«En todo caso, los Gobiernos democráticos saben bien que el uso de la fuerza contra los terroristas no puede justificar la renuncia a los principios de un Estado de derecho –concluye–. Serían opciones políticas inaceptables las que buscasen el éxito sin tener en cuenta los derechos humanos fundamentales, dado que ¡el fin nunca justifica los medios!».

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ZENIT Staff

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