El presidente del episcopado filipino alerta de la pérdida del sentido del pecado en el país

Y sin arrepentimiento, el proceso de reconciliación cae; constata

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MANILA, martes, 9 marzo 2004 (ZENIT.org).- El arzobispo de Davao y presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas, monseñor Fernando Capalla, reconoce que los católicos filipinos tienen una escasa comprensión del arrepentimiento debido a la pérdida del sentido del pecado.

«El arrepentimiento es difícil porque hoy el sentido del pecado está desapareciendo de la conciencia de los filipinos», afirma en un editorial publicado en el boletín de la Conferencia Episcopal del que se hace eco «Asianews».

Entre los ejemplos que cita el prelado está el del pasado noviembre: al preparar al matrimonio a 32 parejas que desde hace años convivían, el párroco les indicó que se acercaran al sacramento de la Confesión antes de contraer matrimonio ante el arzobispo. Pero las parejas respondieron: «Padre, no tenemos pecados que confesar».

Para el arzobispo de Davao, tal respuesta demuestra que estas parejas ya no son conscientes de su pecado, relacionado con la convivencia fuera del matrimonio sacramental.

Ello ocurre a causa de su «conciencia indiferente y débil, tan endurecida como para no oír ya la voz interior de Dios». Las personas encuentran difícil decir: «Lo siento, Señor», constata el prelado.

La respuesta espontánea de aquellas parejas es común «a muchos en nuestro país y en la Iglesia de hoy», sin distinción entre ricos y pobres. Y es que muchos católicos filipinos han perdido el sentido del pecado, prosigue el presidente del episcopado.

Esta circunstancia tiene repercusiones amplias. Desde hace 29 años, monseñor Capalla trabaja para la reconciliación entre cristianos y musulmanes; es también asesor presidencial en el proceso de paz entre el gobierno y el Frente Moro Nacional de Liberación (MNLF) activo en Mindanao occidental.

En opinión del arzobispo, es necesaria la reconciliación para llegar a la paz en Mindanao, pero es muy difícil, a pesar de que tanto el Corán como la Biblia mencionan la necesidad del perdón para la reconciliación. Pero no hay perdón sin arrepentimiento de los propios pecados, advierte.

Además, actualmente los pecados personales raramente son condenados como desórdenes morales, ofensas contra el Dios del amor, violaciones de los Mandamientos y rechazo de Su Amor.

De ahí que monseñor Capalla invite a la reflexión: «¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué las personas dicen que el pecado ya no existe? ¿Por qué se confiesan tan poco? ¿Por qué tantos reciben en Cuerpo de Cristo en la Santa Comunión incluso en estado de pecado mortal?»

Y añade más ejemplos: en el contexto de campaña electoral que vive estos días el país, «los políticos difunden promesas vanas, compran los votos de los electores; algunos hasta denigran con la mentira a los candidatos rivales. A pesar de ello, van a la iglesia, participan en Misa, comulgan. Pero cuando salen de la iglesia, luchan unos contra otros».

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ZENIT Staff

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