Se confirma la detención en China del obispo católico Wei Jingyi

«Fides» lanza un llamamiento por el cese de esta «obstinada persecución»

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 9 marzo 2004 (ZENIT.org).- El pasado 5 de marzo fue arrestado monseñor Wei Jingyi, obispo de la diócesis china de Qiqihar –de la Iglesia católica «clandestina», que reconoce la autoridad del Papa y no está oficialmente aprobada por Pekín–, en el aeropuerto de Harbin (Heilogjiang, al noroeste de China).

El prelado había acudido al aeropuerto a recoger a unos amigos extranjeros. A la salida del aeropuerto, al pagar el peaje, fue detenido. No se conocen por el momento más detalles del suceso ni el motivo de la detención.

La noticia, difundida el lunes por la «Fundación Cardenal Kung» con sede en Connecticut (EE. UU.), ha sido confirmada este martes por la agencia «Fides» de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos.

Monseñor Wei Jingyi, de 45 años, es sacerdote desde 1985 y obispo de Qiqihar desde 1995. En el pasado ha sido arrestado en dos ocasiones y condenado en campos de trabajo de 1987 a 1989 y una segunda vez de 1990 a 1992.

Igualmente fue secretario de la Conferencia de los obispos católicos de 1993 a 1995. La «Fundación Cardenal Kung» apunta que el último arresto que sufrió monseñor Wei Jingyi tuvo lugar el 9 de septiembre de 2002.

Desde «Fides» se hace un llamamiento a la oración por el prelado detenido y para que finalice «esta obstinada persecución contra obispos, sacerdotes y laicos, fieles a la Iglesia universal».

El obispo detenido es conocido también por su fidelidad y vínculo con el Papa y su compromiso evangelizador, apunta «Asianews». La diócesis de Qiqihar, evangelizada por los misioneros betlemitas suizos a principios del siglo XX, cuenta actualmente con más de 50 mil fieles católicos y decenas de sacerdotes y religiosas.

Con vistas a la reunión anual de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que se celebrará en Ginebra próximamente, «la comunidad internacional debería tomar nota de que la persecución contra la Iglesia católica “clandestina” por parte del gobierno chino está obviamente en marcha», observa Joseph Kung, presidente de la «Fundación Cardenal Kung».

Según el responsable de la organización, al menos seis obispos católicos de la Iglesia «clandestina» y una veintena de sacerdotes aún están en la cárcel.

«The Cardinal Kung Foundation», dedicada a la promoción de la libertad religiosa de la Iglesia católica en China, fue creada por el cardenal Ignatius Kung Pinmei, fallecido en marzo de 2000, obispo de Shanghai que tuvo que exiliarse en Estados Unidos.

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ZENIT Staff

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