Consumo de drogas: signos de descenso

Informe de Naciones Unidas: no todo son malas noticias

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VIENA, sábado, 17 julio 2004 (ZENIT.org).- El 25 de junio, la Oficina contra las Drogas y el Crimen de Naciones Unidas (UNODC) publicó su informe anual sobre consumo de drogas ilegales. Según el Informe Mundial sobre Drogas 2004, de dos volúmenes, cerca del 3% de la población mundial ha consumido drogas ilegales en los últimos 12 meses.

De las 185 millones de personas que se estima consumen drogas ilegales, 13 millones consumen cocaína, calcula el informe. La heroína, morfina y opio atraen a 15 millones de consumidores. Los estimulantes tipo anfetamina suman 38 millones de consumidores, que incluyen a los 8 millones de consumidores de éxtasis. La sustancia ilegal más ampliamente consumida es la marihuana, con 150 millones de consumidores.

Sin embargo, está descendiendo la extensión del consumo de drogas según Antonio María Costa, director ejecutivo de UNODC. La bajada es notable tanto para la heroína como para la cocaína. Continúa, sin embargo, aumentando el consumo de marihuana. Costa también afirmaba que, en el periodo 2000-2002, ha habido un descenso del 20% en el número de muertes en Europa Occidental debido al abuso de drogas.

UNODC también informó de desarrollos positivos en las dos áreas de mayor producción de drogas. En el sudeste asiático, continúa bajando el cultivo de la amapola del opio en Myanmar (Birmania) y en Laos. Y, en la región andina de Sudamérica, ha seguido bajando el cultivo de coca por cuarto año consecutivo.

No obstante, Costa afirmaba que existe consenso entre los gobiernos y la opinión pública de que «los actuales niveles de consumo de drogas ilegales, junto con las consecuencias para la salud y las actividades criminales asociadas con ellas, son claramente inaceptables. Se necesitan políticas de prevención y tratamiento, en toda la sociedad».

El informe explicaba que el abuso de drogas crea problemas que van más allá de las consecuencias para el consumidor individual. En el ámbito nacional, las drogas están inextricablemente unidas con el crimen organizado y esto las hace tanto causa como consecuencia de conflictos, gobiernos débiles y subdesarrollo. En el ámbito global, el comercio de drogas ilegales no respeta fronteras y deja fuera del control de un único gobierno, sea rico o pobre, este comercio.

Productores dominantes
El informe contiene información detallada de los principales tipos de drogas. La cantidad de tierra dedicada al cultivo de la amapola del opio descendió un 6% en el 2003 y, si se compara con el área en cultivo a principios de los 90, ha caído un 40%.

Pero el gran aumento en el cultivo de amapola en Afganistán, donde la cosecha de opio ofrece un mayor rendimiento, significa un aumento de 5% en términos de producción el año pasado. En el 2003, el informe calculaba que Afganistán produjo 3.600 toneladas de opio, más de 3 cuartas partes de la producción mundial.

El cultivo mundial de coca continuó descendiendo en el 2003 por cuarto año consecutivo. El área total combinada de cultivo en Colombia, Perú y Bolivia descendió un 11% dando una caída acumulada del 30% con respecto al máximo de 1989. Colombia suma el 56% de los campos de coca, seguida por Perú, 29%, y Bolivia, 15%.

Los datos del informe sobre la producción de marihuana son menos certeros, dada la amplia extensión geográfica. No menos de 142 países informaron del decomiso de plantas de cannabis en el 2002. La producción total puede haber alcanzado las 32.000 toneladas en el 2002. Las autoridades estadounidenses informan de que dos tercios de la marihuana se produce en el país. Sudamérica, Colombia y Paraguay están entre los principales suministradores. La mayoría de los países europeos informan de producción interior de cannabis, con un cultivo especialmente notable en Albania y Holanda. En Europa Occidental, cerca del 80% de la resina de cannabis se considera de origen marroquí.

La producción mundial de metanfetaminas y anfetaminas se ha estimado en 410 toneladas y la producción de éxtasis se estima en 113 toneladas. Los principales productores de metanfetamina son Myanmar, China, Filipinas, Estados Unidos y México. Los principales productores de anfetaminas y éxtasis están en Europa, e incluyen a Holanda, Bélgica, Polonia, estados bálticos, Reino Unido y Alemania.

Abordar el problema
El informe contenía algunas recomendaciones sobre cómo los países pueden tratar el problema. Éstas incluyen:

— Afrontar las drogas dentro de un contexto de desarrollo más amplio. Las drogas no sólo obstaculizan los programas de desarrollo, sino que los países pobres con gobiernos débiles son también menos capaces de enfrentarse a la producción, tráfico y consumo de drogas. Por ello, es necesario que los programas de control de drogas se integren dentro de una actuación más amplia, uniendo la actividad de las instituciones públicas con los esfuerzos de las familias, las organizaciones no gubernamentales y los medios.

— Coordinar mejor la lucha contra las drogas y el crimen. En muchos casos están unidos las drogas, el terrorismo, el tráfico de personas, el comercio ilegal de armas y la corrupción. Se han hecho ciertos progresos en el desarrollo de medios para coordinar programas para luchar contra cada uno de estos problemas.

— Seguridad humana. El informe señalaba que en la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas en el año 2000, la Comisión para la Seguridad Humana propuso la noción de «seguridad humana» para complementar los conceptos de desarrollo humano y derechos humanos. El informe comentaba que esta noción de seguridad humana puede proporcionar la unión conceptual necesaria entre drogas y control del crimen, y políticas de desarrollo.

— Comprender los mercados. El informe de UNODC admitía que hay grandes lagunas en los datos y estadísticas relacionadas con las drogas, especialmente en los países en desarrollo. También, se sabe más bien poco sobre la estructura y dinámica de los mercados de drogas en los ámbitos nacional, regional y mundial. Remediar esta deficiencia haría posible que se desarrollasen estrategias más efectivas de control de drogas.

–Las drogas como epidemia. Hasta ahora tanto el análisis como la respuesta al problema de las drogas han tratado el fenómeno como algo de naturaleza lineal. Pero las drogas se comprenden mejor quizás como mercancías, observa el informe, cuya difusión entre los consumidores suele seguir un patrón similar al de una enfermedad infecciosa. Concebir las drogas como relacionadas con una epidemia podría ayudar a entender y a hacer frente al problema, permitiendo, por ejemplo, que se distribuyeran los recursos de forma más flexible según las tendencias del momento.

Ayudar a los adictos
Junto con el informe anual, UNODC también lanzó una campaña titulada: «Drogas: el Tratamiento funciona». La campaña de un año de duración comenzó el 26 de junio, el Día Internacional contra el Consumo y el Tráfico Ilegal de Drogas.

La campaña tiene como objetivo poner de relieve la importancia y la efectividad del tratamiento de las drogas. «Existe una falsa idea común de que ‘una vez que se es consumidor, siempre se es’», comentaba el director ejecutivo de UNODC, Costa. Esta actitud, y el estigma asociado con el abuso y la dependencia de las drogas, puede ser un obstáculo al tratar con los consumidores de drogas. «Realmente, el tratamiento contra el consumo de drogas es efectivo y puede tener un dramático impacto en individuos, familias y sociedad», afirmaba Costa.

El tratamiento efectivo del consumo de drogas, informaba la nota de prensa de UNODC, puede ayudar a aliviar algunos de los más devastadores males sociales que acompañan el consumo de drogas –crimen, transmisión de enfermedades infecciosas, pérdida de productividad, así como desórdenes familiares y sociales.

Mons. Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede a
nte Naciones Unidas, también ha subrayado la necesidad de combatir el consumo de drogas. En un comunicado al comité de Naciones Unidas el pasado 14 de octubre, observaba: «Es especialmente preocupante que este mal social afecte a miles de jóvenes, lo que implica enormes consecuencias para el futuro de la sociedad».

Mons. Migliore expresó su confianza en que la comunidad internacional escuchará las necesidades de los jóvenes, «y redoblará sus esfuerzos para ayudar a la joven generación a liberarse de este mortal fenómeno del abuso de narcóticos porque el futuro de los jóvenes significa el futuro de toda la humanidad».

También observaba que la investigación ha demostrado cómo las fuertes raigambres familiares son una parte importante de la prevención del consumo de drogas en los jóvenes. «Las prácticas educativas de los padres, como implicarse en las actividades diarias de sus hijos, y la comunicación abierta dentro de la familia, contribuyen a un comportamiento social sano en la niñez y en la adolescencia». La resolución de problemas internacionales tan complejos suele comenzar con promover familias sanas y fuertes.

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ZENIT Staff

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