CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 21 abril 2005 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI, en su segundo día de pontificado, ha nombrado al cardenal italiano Angelo Sodano, de 78 años, secretario de Estado, confirmándole en el cargo que mantenía hasta la muerte de Juan Pablo II.

Según informa un comunicado publicado por Joaquín Navarro-Valls, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el nuevo obispo de Roma ha confirmado hasta nuevo aviso («donec aliter provideatur») a los cardenales y arzobispos jefes de los dicasterios de la Curia romana y al presidente de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano, el cardenal estadounidense Edmund Casimir Szoka.

En el caso del cardenal Sodano se trata de un nombramiento en el sentido propio de la palabra. Juan Pablo II le nombró como su mano derecha en la guía de la Santa Sede el 29 de junio de 1991, sustituyendo al cardenal italiano Agostino Casaroli.

El Papa le había confirmado en el cargo en el año 2002, después de haber cumplido los 75 años, cuando había presentado su renuncia por motivos de edad, según establece el artículo 5 §2 de la constitución apostólica «Pastor Bonus» que reglamenta la vida de la Curia romana.

Benedicto XVI ha confirmado en el cargo, además, al sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, según añadió Navarro-Valls.

El sustituto de la Secretaría de Estado despacha habitualmente los asuntos de trabajo sobre la vida de la Iglesia con el Santo Padre. Monseñor Sandri prestó su voz a Juan Pablo II en los últimos meses de vida, cuando por sus condiciones de salud no pudo leer los discursos en público.

También ha sido confirmado en el cargo el arzobispo italiano Giovanni Lajolo, hasta ahora secretario para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, familiarmente conocido como «ministro» de asuntos exteriores del Vaticano.

Benedicto XVI, según el mismo comunicado, ha confirmado para el quinquenio en curso a los secretarios de los dicasterios de la Curia Romana.

Todos los dirigentes y miembros de los dicasterios vaticanos habían sido cesados automáticamente de sus cargos con la muerte del Papa, según prevé el artículo 6 de «Pastor Bonus», con la excepción del Camarlengo de la iglesia Romana y el Penitenciario Mayor.

Los secretarios de los dicasterios, según establece la constitución, a la muerte del Papa «se ocupan del régimen ordinario de los dicasterios, tratando sólo los asuntos ordinarios; ellos, sin embargo, necesitan ser confirmados por el Sumo Pontífice dentro de los tres meses siguientes a su elección».

Por el momento la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo prefecto era el cardenal Joseph Ratzinger queda sin cabeza.