CIUDAD DEL VATICANO, viernes 8 septiembre 2006 (ZENIT.org) -. Benedicto XVI ha confesado a sus compatriotas sus esperanzas para el viaje a Baviera que emprende este sábado: suscitar la alegría del cristianismo y hacer que los jóvenes recuperen la confianza en la Iglesia.

El pontífice ha dejado espacio a estas confidencias en una carta que ha enviado a los lectores del «Münchener Kirchenzeitung», el semanario católico de la archidiócesis de Munich y Freising, con motivo de su visita a Baviera que tendrá lugar del 9 al 14 de septiembre.

En su peregrinación, recorrerá algunos de los lugares decisivos para la vida de Joseph Ratzinger: Munich, la ciudad de la que fue arzobispo de 1977 a 1982; el Santuario de Altötting, símbolo del catolicismo bávaro; Marktl am Inn, su pueblo natal; y Ratisbona, ciudad en la que fue catedrático, en la que vive su hermano, y en la que se encuentran sepultados sus padres y su hermana.

«Quisiera expresar, como deseo del fondo de mi corazón, que mi vista a mi patria pueda despertar la alegría en el cristianismo y sobre todo que pueda reforzar la confianza en la responsabilidad que se ha asumido la comunidad eclesial de realizar un futuro humano para todos», escribe el Papa en su carta autógrafa firmada el 15 de agosto.

«A esto, uno también la esperanza de que haya cada vez más jóvenes que puedan superar sus dudas en la capacidad de futuro de la Iglesia y seguir la vocación de servicio como sacerdotes o religiosos», indica.

Al explicar los motivos de esta cuarta peregrinación apostólica internacional el Papa bávaro reconoce que «en mis años romanos y aún más intensamente tras mi elección como sucesor de Pedro, he recibido muchas atenciones precisamente de Baviera, que quisiera agradecer e intercambiar de todo corazón».

El lema de la visita, escogido por los obispos bávaros es «¡Quien cree, nunca está solo!». La esperanza del Papa es que en Baviera, el «cristianismo», «a veces cansado», «pueda vivir un tiempo de Pentecostés y sacar valentía para un nuevo despertar».