Iraq: para los cristianos ya no hay sitios seguros

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La violencia llega también a la región de Nínive

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KÖNIGSTEIN, jueves 1 nde octubre de 2009 (ZENIT.org).- Los cristianos iraquíes están empeando a abandonar la única zona en la que se consideraban seguros, su antigua patria en las llanuras de Nínive.

Según los informes del clero del norte del país, en los últimos meses ha comenzado una emigración lenta pero constante desde los pueblos y desde las ciudades cercanas a Nínive, donde los cristianos han estado presentes desde los primeros siglos del cristianismo.

Todo esto sucede, advierte la asociación caritativa internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), tras las amenazas sobre otro ataque a la Iglesia que tendría lugar tras las elecciones del próximo mes de enero.

El sacerdote iraquí Bashar Warda afirma que los cristianos en la egión de Nínive están empezando a sentirse amenazados por la falta de seguridad que afecta a tantos fieles en muchas otras partes de Iraq.

Según Warda, aunque es difícil presentar estimaciones precisas, los pueblos completamente cristianos de la región de Nínive pierden entre 30 y 40 fieles al mes, a veces incluso más.

Estos números son aún más preocupants si se tiene en cuenta que los pueblos casi totalmente cristianos son el lugar donde se habían refugiado los fieles que se sentían amenazados en otras zonas del país. Tras la ola de propaganda y de ataques anticristianos en Mosul el año pasado, de hecho, muchos se habían transferido a la región de Nínive.

Bashar Warda, rector del Seminario mayor de St Peter ad Ankawa, fuera de Erbil, la capital provincial del norde kurdo de Iraq, observa que se espera un aumento de la emigración desde Nínive después de que una famosa doctora fuese raptada en su propia casa en Bartala, una de las ciudades más importantes de la zona.

Mahasin Bashir, ginecóloga, fue liberada el pasado domingo en Baashiqa, a unos 10 kilómetros de Bartala. El rapto, según el padre Warda, “ha tenido fuertes reprcusiones” en la zona, que recientemente no había sufrido secuestros, explosiones y otros incidentes.

Una escalada de la violencia tras las elecciones de 2010 podría tener consecuencias catastróficas para la supervivencia de la Iglesia y llevaría aún a más fieles a abandonar el país, advierte el sacerdote.

Según las últimas estimaciones, los cristianos iraquíes, que en 1987 eran 1,4 millones, serían actualmente menos de 400.000.

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ZENIT Staff

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