Los salesianos abren una nueva etapa en Argentina, afirma su rector

Pascual Chávez inauguró dos nuevas inspectorías en la fiesta de Don Bosco

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SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS, miércoles, 3 febrero 2010 (ZENIT.org).-Muchos eventos han precedido a la fiesta de Don Bosco en San Nicolás de los Arroyos, Argentina, donde el rector mayor de los salesianos Pascual Chávez Villanueva, está de visita para el inicio oficial de dos nuevas inspectorías.

La jornada comenzó con la primera profesión religiosa de los jóvenes salesianos en formación. “La disponibilidad de estos jóvenes en trabajar a favor de la iglesia y de la congregación es un signo de esperanza”, subrayó el rector mayor, recordando que,  gracias a un grupo de jóvenes, Don Bosco dio continuidad a la obra del Oratorio de Valdoco.

Después se reunió con los salesianos de Argentina, la mayor parte venidos con este propósito a San Nicolás de los Arroyos para encontrarse con el IX sucesor de Don Bosco. Estaban presentes seis obispos salesianos de Argentina, los monseñores Pozzi, Laxague, Romanin, Radrizzani, Ronchino y Melani.

El tema privilegiado fue la figura de Miguel Rúa, primer sucesor de Don Bosco, cuyo aniversario de la muerte se celebra este año. Una figura que garantizó al carisma salesiano continuidad y estabilidad en el momento más difícil de la naciente congregación y de la muerte de su fundador. Al mismo tiempo, el padre Chávez señaló las intuiciones y las innovaciones que el beato Rúa aportó en sus 22 años de rectorado.

Al final del encuentro, fue presentada la versión española del libro de don Braido “Don Bosco, sacerdote de los jóvenes, en el siglo de la libertad”, fruto de un largo trabajo y de varias colaboraciones.

El padre Chávez se conectó vía satélite, gracias a la producción de Misiones Don Bosco, con la basílica de María Auxiliadora. En su breve intervención narró su viaje a Argentina, el encuentro con los jóvenes y algunos aspectos del carisma y de la santidad salesiana. Antes de concluir, el rector mayor saludó a su vicario, Adriano Bregolin, y a los jóvenes presentes en la basílica de Valdoco, prontos a iniciar la celebración de la fiesta de Don Bosco.

En la iglesia del Instituto de San Nicolás de los Arroyos se llevó a cabo el encuentro con la Familia Salesiana, “fruto de la vitalidad y de la fecundidad del carisma de Don Bosco”, dijo el padre Chávez. A más de 400 jóvenes presentes les recordó que la organización de las inspectorías es un momento muy importante, no privado de desafíos, que deben ser vividos, asumidos y compartidos como un evento de Familia.

La jornada concluyó con una solemne y participada eucaristía celebrada en el patio del Instituto Salesiano. Más de 1.200 personas de toda Argentina, estaban presentes, siendo este tiempo de vacaciones y dedicado a campamentos de formación para los muchachos y jóvenes.

Al final del evangelio, se dio lectura a los decretos de erección de las nuevas inspectorías y de sus superiores: “Beato Ceferino de Namuncurá (ARS) con el padre Ángel Fernández Artime, y “Beato Artémides Zatti” con el padre Manuel Cayo (ARN).

La realidad social y cultural de Argentina es muy diversa de aquella del 1875, año en el cual llegaron los primeros salesianos. Ahora, hay nuevas oportunidades y nuevos desafíos “los salesianos y la Familia Salesiana Argentina están viviendo una nueva fase de su historia”.

Haciendo referencia al beato Rua, el rector mayor dijo que hoy hay necesidad de salesianos que como el primer sucesor de Don Bosco sepan darle a la Congregación un desarrollo vocacional, una extensión territorial y una impronta de santidad.

Al final de la celebración, el intendente de la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, saludó oficialmente al rector mayor. Una placa conmemorativa del evento fue descubierta por el padre Chávez bajo los arcos del Instituto.

El primer día de vida de las nuevas inspectorias se inició con sus propios compromisos. El rector mayor presenció el juramento de los dos nuevos vicarios y los nuevos directores.

En la iglesia del Instituto de San Nicolás de los Arroyos, fue celebrada una eucaristía en memoria de los salesianos difuntos. “Es muy bueno recordar, un día después de la fiesta de nuestro padre, a quienes nos han precedido en el sueño de la paz. Recordar y orar por quien ciertamente, segun la promesa, ya ha entrado en el lugar preparado por Don Bosco en el paraíso”, subrayó el rector mayor.

Al final de la homilia, el padre Dario Perera y el padre Carlos Bosio, respectivamente vicarios inspectoriales de Argentina norte y sur, hicieron su juramento. Después lo hicieron los nuevos directores de las comunidades salesianas nombrados en el presente año, y después los directores y directoras laicos de algunas obras de Argentina.

La celebración se caracterizó por el homenaje a Francisco José Benitez, benefactor de los primeros años de presencia salesiana en San Nicolás de los Arroyos. El señor Benitez, además de apoyar la obra salesiana siempre estuvo presente en su sostenimiento. En el mismo clima de reconocimiento el rector mayor saludó a los descendientes y campesinos que donaron los campos para la construcción del instituto salesiano y las familias de las primeras vocaciones locales.

El rector mayor entregó una medalla de Don Bosco al padre Juan Fasolato, director de la comunidad salesiana, y al señor Ricardo Barsanti, administrador de San Nicolás de los Arroyos, quien ha estado al frente de la organización, la logística y acogida de todos los invitados.

Sentido y profundo ha sido el agradecimiento de los salesianos de Argentina por la visita del IX sucesor de Don Bosco, que “con su presencia ha sembrado en los corazones de todos una semilla de esperanza y un renovamiento del entusiasmo”, afirma la Agencia de Noticias Salesiana.

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ZENIT Staff

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