Comunicado sobre el encuentro del Papa con obispos irlandeses

Tras los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 16 febrero 2010 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado emitido por la Oficina de Información de la Santa Sede tras el encuentro que Benedicto XVI ha mantenido entre el 15 y el 16 de febrero con los obispos de la Conferencia Episcopal Irlandesa sobre los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

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Del 15 al 16 de febrero, el Santo Padre se ha reunido con los obispos irlandeses y miembros de la Curia Romana para discutir la seria situación que se ha creado en la Iglesia en Irlanda. Juntos han examinado el fracaso de las autoridades de la Iglesia durante muchos años para afrontar eficazmente los casos de abusos sexuales de jóvenes por parte de algunos clérigos y religiosos irlandeses. Todos los presentes han reconocido que esa grave crisis ha desembocado en el desmoronamiento de la confianza en la jerarquía eclesiástica y ha perjudicado su testimonio del Evangelio y sus enseñanzas morales.

El encuentro se celebró con un espíritu de oración y fraternidad colegial, y su atmósfera franca y abierta ha sido motivo de orientación y apoyo para los obispos en sus esfuerzos por afrontar la situación en sus respectivas diócesis.

En la mañana del 15 de febrero, tras una breve introducción del Santo Padre, cada uno de los obispos irlandeses ofrecieron sus propias observaciones y sugerencias. Los obispos expresaron francamente el sentido de pena, rabia, traición, escándalo y vergüenza expresado en numerosas ocasiones por aquellos que han sufrido abusos. Se ha dado un sentimiento de indignación por parte de los laicos, sacerdotes y religiosos en este sentido.

Asimismo los obispos han descrito el apoyo ofrecido en estos momentos por miles de laicos voluntarios preparados y entregados a nivel de parroquias para garantizar la seguridad de los niños en todas las actividades de la Iglesia, y subrayaron que, mientras no cabe duda de que en el corazón de la crisis se encuentran errores de juicio y omisiones, ahora hay que tomar medidas significativas para asegurar la seguridad de los niños y jóvenes. También subrayaron su compromiso para colaborar con las autoridades establecidas en Irlanda, del Norte y del Sur, y con el (Consejo Nacional para la Salvaguardia de los Niños en la Iglesia Católica en Irlanda, para garantizar que los criterios, políticas y procedimientos representen las mejores prácticas en este campo.

Por su parte, el Santo Padre observó que el abuso sexual de niños y jóvenes no es sólo un crimen atroz, sino también un pecado grave que ofende a Dios y hiere a la dignidad de la persona humana, creada a su imagen. Comprendiendo que esta penosa situación no se resolverá rápidamente, pidió a los obispos que afronten los problemas del pasado con determinación y empeño, y que afronten la actual crisis con honestidad y valentía. También expresó la esperanza de que este encuentro ayude a unir a los obispos y les permita hablar con una sola voz a la hora de identificar los pasos concretos necesarios para ofrecer consuelo a aquellos que han sufrido abusos, alentándoles en la renovación de su fe en Cristo y restableciendo la credibilidad espiritual y moral de la Iglesia.

El Santo Padre afrontó también la crisis más general de fe que afecta a la Iglesia, que está unida a la falta de respeto a la persona humana y mostró cómo la debilitación de la fe ha sido un factor que ha contribuido de manera significativa al fenómeno de los abusos sexuales de menores. Subrayó la necesidad de una reflexión teológica más profunda sobre toda la cuestión, e hizo un llamamiento a mejorar la preparación humana, espiritual, académica y pastoral de los candidatos tanto al sacerdocio como a la vida religiosa, así como de aquellos que han sido ordenados y han profesado los votos religiosos.

Los obispos tuvieron la oportunidad de examinar y discutir un borrador de la carta pastoral del Santo Padre a los católicos de Irlanda. Tomando en cuenta los comentarios de los obispos irlandeses, el Santo Padre ahora completará la carta, que será publicada durante la Cuaresma.

Las discusiones concluyeron al final de la mañana del martes 16 de febrero de 2010. En el momento en el que los obispos regresan a sus diócesis, el Santo Padre ha pedido que esta Cuaresma sea un momento para implorar la Misericordia de Dios y los dones de santidad y fuerza del Espíritu Santo sobre la Iglesia en Irlanda.

[Traducción realizada por Jesús Colina]

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ZENIT Staff

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