Un rostro africano para la Iglesia en Ghana

Entrevista con el arzobispo de Accra

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ACCRA, domingo 18 de abril de 2010 (ZENIT.org). – La Iglesia católica en Ghana tiene ya más de 125 años, y está haciendo la transición de ser una Iglesia misionera a una verdaderamente ghanesa, que usa las lenguas locales para la Biblia y el culto.

Aunque este proceso está en curso, todavía hay muchos desafíos que superar.

En esta entrevista concedida al programa de televisión “Dios llora en la Tierra”, de la Catholic Radio and Television Network (CRTN) en colaboración con Ayuda a la Iglesia Necesitada, monseñor Gabriel Palmer-Bucke, arzobispo de Accra (Ghana), analiza los progresos y la labor todavía por hacer.

– Excelencia, el refrán de los misioneros era: “Que África debe ser evangelizada por los africanos”. ¿Hasta qué punto es está la realidad actual en Ghana?

Monseñor Palmer-Buckle: De hecho, fue el Papa Pablo VI quien en una ocasión en 1969, creo, en la fundación de lo que llamamos Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar, dijo: “Deben tener un cristianismo africano”.

– ¿Y ha ocurrido esto en Ghana?

Monseñor Palmer-Buckle: En gran, gran parte sí. Ahora tenemos 19 diócesis en Ghana, y todos los obispos son ghaneses. De hecho hay diócesis que ya van por la cuarta generación de obispos ghaneses. El último obispo extranjero creo que dejó las costas de Ghana a principios de los setenta.

– ¿Cuál ha sido la importancia de estos primeros misioneros para la Iglesia en Ghana?

Monseñor Palmer-Bucke: Debemos dar gracias a Dios por ellos. Sabe, comenzaron en 1880, los padres SMA – la Sociedad de los Misioneros de África fueron los primeros en venir al sur, a Elmina, cerca de Cape Coast, a la costa, y comenzaron la evangelización de forma gradual a lo largo de la costa y hacia el norte.

– Con grandes sufrimientos físicos… ¿Para estos europeos llegar a Ghana debió ser…?

Monseñor Palmer-Buckle: Cierto. Ghana en aquellos días era llamada el cementerio del hombre blanco porque muchos morían de malaria a las seis u ocho semanas de su llegada. Pero debemos agradecer a Dios su persistencia, su perseverancia… Los misioneros siguieron viniendo. Vinieron los hombres, vinieron las mujeres. Nuestra Señora de los Apóstoles, que es la congregación femenina de los SMA, también vino en 1882, creo, y les acompañaron, para evangelizar gradualmente el sur. En el norte tenían a los SMA, que bajaban en aquella época de Uagadugú, en Alto Volta, ahora Burkina Faso, y se establecieron en 1906 en Nayrongo y comenzaron la evangelización de la zona norte también de forma gradual, descendiendo y alcanzado la zona central del país. Hoy, si se miran las estadísticas de Ghana, debe haber creo que unos cerca de 1.400 sacerdotes, de ellos, cerca de 1.000 son ghaneses, son indígenas.

– ¿Así que hay un buen fundamento?

Monseñor Palmner-Buckle: Muy bueno. Tenemos cerca de 800 hermanas religiosas, de las que creo que la mitad o más son también indígenas, son ghanesas. Tenemos cerca de 600 religiosos y más de la mitad también son ghaneses.

– ¿Hay por tanto muchas esperanzas para la Iglesia local?

Monseñor Palmer-Buckle: Muchas, muchas esperanzas. De hecho, muchos más desafíos debido a la gente… el país tiene una población de cerca de 22 millones. La población católica está ligeramente por debajo del 20% de la población total. Los protestantes – anglicanos, metodistas, presbiterianos, baptistas y demás – son cerca de un 18% también, un poco menos que los católicos. Los musulmanes son cerca del 16%. Los pentecostales son incluso más ahora. Ellos entraron en algún momento de 1929…

– ¿Pero están creciendo con rapidez?

Monseñor Palmer-Buckle: Muy rápido. Son cerca del 24% de la población. Así que Ghana puede jactarse de que el 68% de la población es cristiana.

– La gente de Ghana tiene un profundo amor por la Palabra de Dios. De hecho se dice que si alguien va al mercado y comienza a predicar, los que están en el mercado se paran a escuchar porque es la Palabra de Dios. ¿De dónde viene este amor por la Palabra de Dios?

Monseñor Palmer-Buckle: No sólo predican la Palabra de Dios, se puede encontrar incluso en los vehículos, escrito en los vehículos Éxodo 14,14 o Mateo 7,7: “Pedid y recibiréis” y la gente conoce las Escrituras bastante bien. Hay que decir que debemos agradecer a las iglesias protestantes y, en especial a los pentecostales, por haber hecho crecer el amor por la Palabra de Dios, las Escrituras, la Biblia. Pero también hay que decir que hemos estado trabajando juntos de modo ecuménico. Por ejemplo: el año pasado Ghana celebró su 50 aniversario como país independiente, y uno de los proyectos del Consejo Cristiano y de la Conferencia Episcopal Ghanesa fue la distribución de un millón de Biblias a los jóvenes en las secundarias. Hemos distribuido ya 250.000 – no sólo la Iglesia católica, sino toda la familia cristiana, y todavía estamos distribuyendo más porque a nuestra gente le gusta leer las Escrituras. Les gusta acudir a la Biblia.

– Ghana no es sólo cristiana, sino que todavía hay un montón de religiones tradicionales. ¿Cuáles son las diversas expresiones de religión tradicional que todavía existen en la Ghana actual?

Monseñor Palmer-Buckle: De nuestro último censo que tuvo lugar en el año 2000 sólo cerca del 8% de la población todavía se adhiere firmemente a la religión tradicional.

– ¿Serían animistas, estas religiones de las que hablamos?

Monseñor Palmer-Buckle: Bien, la palabra “animismo” ya no es muy usada debido a que animismo significa creer en espíritus. Creemos en el Espíritu Santo pero, ¿somos nosotros animistas? Pero la diferencia reside en que ellos creen que el bosque tiene un espíritu, las aguas tienen espíritus, las rocas tienen espíritus, toda la creación tiene espíritu y ellos todavía viven con estas cosas y lo que admiramos de ellos es su respeto por la creación, su respeto por la ecología que, desgraciadamente, nosotros los cristianos podemos culparnos de no apreciarla. Así que esta es una de las cosas de la que nos estamos ocupando: la protección de la creación, la conservación del medio ambiente que hemos tomado de ellos, y estamos haciendo hincapié en esto y parece que hay una buena resonancia con la religión tradicional.

Otra cosa que tenemos que valorar de ellos es que han mantenido nuestra forma de gobierno tradicional: muchos de nuestros jefes celebran ritos, que encajan en su cultura religiosa y ellos han conservado. También han mantenido unida a la familia, el respeto en la familia entre padre, madre, e hijos; han mantenido mucho de ello y estamos empezando a ver que el cristianismo, en un determinado momento, acentuó más la salvación de los individuos en contra de la perspectiva comunitaria, social, de la comunidad, en la historia de la salvación. Estamos tomando esto de ellos y poniéndolo de relieve.

– Hacerse cristiano significa a veces abandonar alguno o más de estos aspectos tradicionales. ¿Dónde y cómo está intentando encontrar la Iglesia un equilibrio en este aspecto?

Monseñor Palmer-Buckle: Tenemos que admitir que, desde más o menos 1880 hasta el Vaticano II, la mentalidad fue que todo lo tradicional era pagano, era demoníaco, y no era bueno. Gracias al Vaticano II, la Iglesia nos ha permitido apreciar los valores de nuestra cultura. Estamos empezando ahora a darnos cuenta de que hay mucho de similar, por ejemplo, en los ritos de nuestro pueblo. Vengo de Accra; allí tienen el rito de sacar, de exponer al niño cuando nace. Exponen al niño al octavo día…

– ¿Qué es eso?

Monseñor Palmer-Buckle: Esto significa que recibe un nombre. Sacan al niño ante el público. Le dan un nombre, y el nombre es normalmente el nombre de uno u otro de los ancestros que hayan vivido una buena vida p
orque se cree que el ancestro protegerá entonces al niño. El niño se vuelve propiedad no ya de sus padres sino de todo el clan, y el clan asume su responsabilidad hacia el niño. Este es un hermoso rito. De hecho tuve que hacer mi tesis doctoral sobre él para mostrar su similitud con el bautismo, con el que una persona nace de nuevo en la familia de Dios y se le da un nombre, que le identifica con el cristianismo.

– ¿Se integra el bautismo en este ritual tradicional?

Monseñor Palmer-Buckle: En muchos lugares lo hacen, tienen el ritual tradicional muy temprano por la mañana porque debe tener lugar antes de la salida del sol y, luego, tienen el bautismo en la tarde del sábado.

– Hay elementos de la religión tradicional que la Iglesia tiene que rechazar como la poligamia y temas similares. ¿Cómo trabaja la Iglesia con las culturas locales y tradicionales para intentar afrontar esta clase de problemas?

Monseñor Palmer-Buckle: No sólo la poligamia, tenemos también ritos muy violentos relacionados con la viudedad y otros ritos que intentamos tratar…

– ¿Nos podría poner algunos ejemplos?

Monseñor Palmer-Buckle: Cuando muere el marido de una mujer, ella es maltratada y, en ocasiones, sometida a varias formas de crueldad que pueden llevar a que la expulsen de la casa…

– ¿Por qué piensan que de alguna forma ella ha sido responsable de la muerte de su marido?

Monseñor Palmer-Buckle: En algunos casos, de manera ignorante, se piensa así. En otros casos es una especie de terapia de choque para que ella consiga superar el haber perdido a su marido. Así que hay aspectos positivos y aspectos negativos – debido a la maldad humana algunas veces los negativos han eclipsado a los positivos. Pero debo decir que en la poligamia, por ejemplo. Un hombre se ha casado con dos o tres esposas, ha tenido hijos, todos trabajan con él en una granja, han adquirido juntos la propiedad, los hijos son más o menos mano de obra para la granja. Ahora, la dificultad del cristianismo ha sido llegar y decirle al hombre: echa a dos de tus tres esposas, envía lejos a tus hijos…

– ¿Qué hacer?

Monseñor Palmer-Buckle: ¿Qué hacer? Quizás lo que hizo Abraham, en el libro del Génesis, que echó a Hagar y a su hijo Ismael y, si miras hoy hacia atrás, has de admitir que algunos de los problemas actuales se remontan a quienes tienen sus orígenes en Isaac y en Ismael. Es muy triste. Ahora sabemos cómo tratar esta situación en particular.

– En la práctica, un hombre viene a usted: quiero hacerme cristiano, quiero bautizarme, vivo en una relación polígama, tengo cuatro esposas. ¿Cómo responde la Iglesia a una situación como esta?

Monseñor Palmer-Buckle: Oficialmente les decimos lo que dice la Iglesia: un hombre, una mujer. Normalmente les aconsejamos que el hombre debe elegir a la mujer más antigua, aquella con la que está, pero también intentamos ayudarle a cuidar a sus hijos y a las mujeres sin hacer uso de los derechos maritales que ofenden a la moralidad cristiana, el adulterio. Y no es fácil. Ha habido casos en los que los descendientes de estas mujeres, junto con el hombre, han culpado a la Iglesia de arruinar su sistema familiar porque en muchos lugares han vivido en paz unos con otros. Los chicos se han identificado con las tres mujeres como sus madres y, cuando falta el padre, las mujeres cuidan a todos los hijos. Esta es una situación ideal, por supuesto. Hay otras situaciones en las que no es tan ideal: con mucha rivalidad entre las madres y entre sus hijos, lo que crea mucho dolor.

Así que lo que intentamos hacer es acompañarles mientras crecen. Una vez que aceptan a Cristo, debes acompañarles en su crecimiento en la fe, mientras crecen en el conocimiento de su fe. Por la gracia de Dios, lo que han sido bautizados eliminan lo que llamamos los restos pecaminosos de cosas como la poligamia o los ritos de la viudedad u otros ritos que no están en consonancia con al fe cristiana.

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En la red:

Para más información: http://www.wheregodweeps.org/

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ZENIT Staff

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