El error de Al-Azhar: congelar el diálogo con el Vaticano

Habla el Presidente del Comité para el diálogo interreligioso de Al-Azhar

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Por Emil Ameen

ROMA, jueves 7 de abril de 2011 (ZENIT.org).- Al margen de la situación que atraviesa actualmente Egipto, ZENIT ha querido entrevistar al doctor Ali Al-Samman, que en 1998 fue el artífice del nacimiento del Comité Conjunto que reúne la Universidad de Al-Azhar, con sede en El Cairo, y el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

Tratando el tema de la crisis en las relaciones entre la máxima autoridad del Islam sunnita y el Vaticano, Ali Al-Samman ha querido expresar su punto de vista.

– Comencemos hablando del atentado contra la iglesia copta de Alejandría de Egipto del pasado 31 de diciembre. ¿Qué opina de este hecho doloroso?

Ali Al-Samman: Todo lo que sucedió en Alejandría es más que un suceso desagradable, y lo que me ha dolido todavía más es haber sabido después que la responsabilidad del suceso se imputó a unos funcionarios del servicio de seguridad. Además, lo que me enfada en este tipo de sucesos es la tardanza del desarrollo de las investigaciones y el retraso en el castigo a los culpables, lo que es en sí mismo, más peligroso que el mismo suceso.

– ¿Por qué asistimos, últimamente, a una creciente violencia de tipo religioso en Egipto?

Ali Al-Samman: Según mi opinión, una de las razones principales de la sedición religiosa es la tardanza de los castigos. Por ejemplo, refiriéndonos al caso de Al Kamouni, que asesinó a algunos coptos en la ciudad de Nagaa Hamadi, vemos que pasó un año entero para recibir una sentencia, esto quiere decir que nos hallamos frente a un hecho desagradable. Por esto, en más de una ocasión en artículos y entrevistas televisivas, he insistido sobre el hecho de que es necesario trabajar en la elaboración de leyes que conciernen a las revueltas religiosas que ponen en peligro la seguridad de la nación y es necesario aplicar medidas excepcionales, rápidas y disuasorias. Todavía permanece el extremismo que es el padre espiritual de todos estos crímenes.

– ¿Cómo juzga las reacciones al comentario del Papa Benedicto XVI sobre lo sucedido en Alejandría?

Ali Al-Samman: Cuando ciertas expresiones son utilizadas por un líder, la evaluación que sigue es siempre más difícil, y las afirmaciones dan la impresión de que haya una autoridad que protege a los cristianos de Oriente, esto hace traer a la memoria los antiguos sentimientos con respecto a la tutela de esta facción de los cristianos árabes, que la historia recuerda como aquellos que ayudaron a los hermanos musulmanes frente a las invasiones extranjeras.

– ¿Pero lo que ha dicho Benedicto XVI merecía tal oposición por parte de Al-Azhar, que ha interrumpido los canales de diálogo con el Vaticano?

Ali Al-Samman: Personalmente no estoy de acuerdo con la posición de Al-Azhar, en el sentido en que si hubiese sido yo el responsable, no habría bloqueado el diálogo de esta manera. Quizás hubiese preferido un periodo de transición, durante el que mantener reuniones para llegar a una solución satisfactoria para ambas partes, sin tener que congelar el diálogo.

Obviamente, cuando hablo de relaciones entre Al-Azhar y el Vaticano, hablo de uno de los periodos más importantes periodos de mi vida, cuando era responsable en el diálogo interreligioso de la época del Sheikh Jad Al-Haq, y hasta la firma, en 1998, del acuerdo con el Vaticano, con el Sheikh Mohammed Tantawi.

– Por tanto ¿habría preferido una reacción más prudente?

Ali Al-Samman: Sin duda, especialmente por el hecho de que dentro del Vaticano hay un gran número de personas capaces ser intermediarios para resolver la crisis con el menor daño posible. Son importantes en este asunto, los cristianos de Oriente Medio, sus intereses, su presencia y lo que nosotros podemos hacer por ellos. Yo creo que las palabras del Papa con respecto a Egipto, estuvieron influenciadas por el ataque anterior a la Iglesia en Iraq. Esto podría haber influido también en el tono de sus declaraciones.

– ¿Qué piensa de la reacción del Ministerio de Asuntos Exteriores que ha llamado a la embajadora en la Santa Sede a consultas?

Ali Al-Samman: No puedo criticar la posición del Ministerio de Asuntos Exteriores. Ellos deben acatar las reglas diplomáticas propias. Lo que es cierto es que esto refleja el estado de insatisfacción producido por las palabras del Papa, aunque la diplomacia, en realidad, tiene otras funciones que van más allá de las reacciones casuales. Y siempre es mejor dejar la puerta abierta para analizar y revisar estas cuestiones problemáticas.

– Hay voces musulmanas en Europa que han considerado equivocado la decisión de cortar relaciones con el Vaticano. ¿Usted qué piensa?

Ali Al-Samman: Sin duda los que viven en Europa están en contacto con otra realidad distinta y conviven en la sociedad europea con otras voces que conocen un cierto lenguaje de la concordia y de la colaboración. Y nosotros tenemos una necesidad real de estas voces.

[Traducción del italiano por Carmen Álvarez]

 

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ZENIT Staff

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