El papa pide diálogo para Liba y Oriente Medio

Y solidaridad para los refugiados de los países africanos

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 24 abril 2011 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha lanzado mensajes a contracorriente el Domingo de Resurrección al pedir diálogo para superar los conflictos de Libia y Oriente Medio y solidaridad para los refugiados procedentes de África.

A la luz del hecho histórico de la resurrección de Cristo, el pontífice quiso que su mensaje de Pascua llegara a todos los pueblos y, «como anuncio profético, especialmente a los pueblos y las comunidades que están sufriendo un tiempo de pasión, para que Cristo resucitado les abra el camino de la libertad, la justicia y la paz».

Antes de felicitar por la Pascua en 65 idiomas, deseó «que el fulgor de Cristo llegue también a los pueblos de Oriente Medio, para que la luz de la paz y de la dignidad humana venza a las tinieblas de la división, del odio y la violencia».

«Que, en Libia, la diplomacia y el diálogo ocupen el lugar de las armas y, en la actual situación de conflicto, se favorezca el acceso a las ayudas humanitarias a cuantos sufren las consecuencias de la contienda».

Luego siguió deseando «que, en los países de África septentrional y de Oriente Medio, todos los ciudadanos, y particularmente los jóvenes, se esfuercen en promover el bien común y construir una sociedad en la que la pobreza sea derrotada y toda decisión política se inspire en el respeto a la persona humana».

«Que llegue la solidaridad de todos a los numerosos prófugos y refugiados que provienen de diversos países africanos y se han viso obligados a dejar sus afectos más entrañables, que los hombres de buena voluntad se vean iluminados y abran el corazón a la acogida, para que, de manera solidaria y concertada se puedan aliviar las necesidades urgentes de tantos hermanos», pidió.

Ofreció por ello el «aliento y gratitud» de los cristianos «a todos los que prodigan sus esfuerzos generosos y dan testimonio en este sentido».

Luego afrontó el conflicto civil que vive Costa de Marfil, «donde urge emprender un camino de reconciliación y perdón para curar las profundas heridas provocadas por las recientes violencias».

No se olvidó tampoco de Japón, «en estos momentos en que afronta las dramáticas consecuencias del reciente terremoto», deseando que «encuentre alivio y esperanza, y lo encuentren también aquellos países que en los últimos meses han sido probados por calamidades naturales que han sembrado dolor y angustia».

Se alegren los cielos y la tierra por el testimonio de quienes sufren contrariedades, e incluso persecuciones a causa de la propia fe en el Señor Jesús. Que el anuncio de su resurrección victoriosa les infunda valor y confianza.

«En nuestro corazón hay alegría y dolor; en nuestro rostro, sonrisas y lágrimas. Así es nuestra realidad terrena –concluyó–. Pero Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros. Por eso cantamos y caminamos, con la mirada puesta en el Cielo, fieles a nuestro compromiso en este mundo».

Al felicitar en los diferentes idiomas por la Pascua, el papa dijo en español: «Os deseo a todos una buena y feliz fiesta de Pascua, con la paz y la alegría, la esperanza y el amor de Jesucristo Resucitado». Una vez más, como todos los años, los peregrinos de lengua castellana fueron los que respondieron con más entusiasmo a sus palabras.

Puede leerse el Mensaje de Pascua de Benedicto XVI en http://www.zenit.org/article-39061?l=spanish

 

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ZENIT Staff

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