Argentina: “Un turismo sólo de consumo deja a la gente vacía”

Monseñor Frassia en el Encuentro Nacional de la Pastoral del Turismo

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CARLOS PAZ, viernes 24 de junio de 2011 (ZENIT.org).- En la ciudad de Carlos Paz, Córdoba, Argentina, del 15 al 17 de junio del 2011, se realizó el Encuentro Nacional de Pastoral de Turismo con el lema para este año «La familia en el Turismo».

Con la presidencia del obispo Avellaneda-Lanús, monseñor Ruben Frassia, presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones y Turismo, participaron delegados diocesanos, agentes de pastoral del turismo y personas del turismo interesadas por el caminar de la Iglesia en esta realidad, informa a ZENIT monseñor Rubén O. Frassia.

Este año de la familia y en este contexto, la familia no sólo constituye un valor de la comunidad cristiana, sino aún más, una urgente necesidad para el bienestar del individuo y el bien de toda la sociedad.

Recuerda el obispo lo dicho por Benedicto XVI: “la familia que es ‘patrimonio de la humanidad’, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos. Ella ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente. La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de sus hijos”.

La Misión continental de la Iglesia en Argentina tiene cuatro líneas fuerza:  encuentro personal y comunitario, bíblico y sacramental con Jesucristo vivo; familia reconciliada y reconciliadora (sí a la familia, escuela de virtudes y sin violencia intrafamiliar); elevación del nivel moral nacional (sí a la ética como camino para progresar social, política y económicamente, sí a la observancia de los derechos humanos; y acentuación de la solidaridad hacia los más pobres (sí al trabajo digno, justo y estable).

Hubo saludos y bendiciones del nuncio apostólico Adriano Bernardini y del secretario del Consejo Pontificio de la Pastoral de Migrantes Joseph Kalathiparambil.

En la bienvenida, monseñor Frassia trajo el saludo de los demás obispos de la comisión episcopal, y recordó que es muy importante mantener y sostener los vínculos  familiares.

Hoy, dijo, “estamos muy informados pero poco comunicados, la familia que tiene una importancia indiscutida nos da pertenencia, relación, referencia y nos integra. El turismo no puede tener una presentación híbrida o indiferente, el turismo presenta valores o contravalores. Un turismo que sólo se orienta al consumo, deja a fin de cuentas a la gente vacía”.

Desde la Pastoral de Turismo –dijo el prelado- hay que proponer “valores que sean alcanzables y realizables, con una permanente actitud de diálogo con todas las realidades dentro y fuera de la Iglesia, con lo público y lo privado donde, en ese diálogo, vamos invitando y proponiendo calidad de vida”.

El secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal Sante Cervelín rindió un merecido homenaje a Horacio Burbridge que, durante más de veinte años, trabajó en favor de la Pastoral de Turismo en este país.

Carlos y Angela Fresz, matrimonio de Córdoba hablaron sobre “La Familia en la Argentina de Hoy”, desde la dimensión teológica y sociológica de la familia.

«Aportes para un Turismo en Familia según la visión de la Iglesia», fue presentado por Manuel Martínez OP, coordinador de la Pastoral de Turismo. Hizo una presentación del pensamiento de la Iglesia sobre el tema, especialmente se detuvo en el Magisterio de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que nos invitan vivamente a salir de vacaciones en familia y también a compartir el tiempo de descanso como vivencia privilegiada para crecer en valores.

Silvina Estévez, de la Dirección de Calidad Turística del Ministerio de Turismo,  presentó las directrices para un turismo familiar.

Marcelo Méndez OFM hizo propuestas de lugares para un turismo familiar. Recordó que “el turismo es uno de los fenómenos del mundo moderno que la Iglesia sigue con atención, especialmente en el cuidado de la familia. La Iglesia quiere servir al hombre y a la familia en aquellas realidades que son propias de la civilización actual como es el turismo. Se trata entonces de reflexionar a la luz de los criterios y de los valores evangélicos la realidad de la familia cuando hace turismo y decide su descanso, y aquellas realidades que están implicadas en los servicios a los turistas”.

Entre los lugares asequibles para un turismo familiar esta la Mariapolis Lia, que Honorio y María Rey presentaron acertadamente.

Paula Renata González y Agustín Cabezas, con un equipo de expertos, presentaron el tema “La familia al servicio de la actividad turística”, y se expuso el Programa de Desarrollo que se está implementado desde junio 2010, en el noroeste argentino, y el  resultado alcanzado con un banco de proyectos. Interesantes experiencias de las comunidades receptoras dieron sustento al trabajo realizado hasta el momento.

En ese espacio también se dio a conocer la experiencia de “Carlos Keen, un pueblo que dio sus pasos en turismo desde el compromiso de la comunidad en la generación de emprendimientos gastronómicos familiares recuperando y protegiendo el patrimonio arquitectónico del lugar y su identidad”, presentada por Leonardo Ferrari.

Los asistentes compartieron ideas con jóvenes estudiantes del colegio parroquial Remedios Escala de San Martín, de Carlos Paz, que tienen la orientación en turismo. Entre otras cosas, se dijo: Se presentan dificultades para realizar el turismo en familia, por los costos, y también cuando los hijos son adolescentes, por los diversos intereses.

Al iniciar un viaje de turismo en familia es necesario información sobre lugares y servicios que satisfagan los intereses de todos, pues las vacaciones deben ser tiempo para compartir y convivir, para el diálogo, para encontrarse y fomentar vínculos.

Hay que generar ambientes adecuados para satisfacer a todos los miembros de la familia y recoger la información en un directorio.

“Invitamos a todos los agentes de la evangelización en el turismo y a todas las familias de nuestro país para que retomemos el designio de Dios y profundicemos en esta propuesta del Turismo y la familia para que desde allí, reconfiguremos el entramado de las relaciones familiares, su identidad y su misión en la Iglesia y en el mundo. Que sea a la luz de la Palabra de Dios que nos comprometamos con la institución matrimonial y familiar para que aporte lo mejor de sí a la construcción de una nueva sociedad. Si salvamos nuestras familias, estamos redimiendo nuestra sociedad en el presente y preparando convenientemente  el futuro”, concluye monseñor Frassia.

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ZENIT Staff

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