NEW YORK, jueves 30 de junio de 2011 (ZENIT.org).- Los obispos de Nueva York afirmaron que se puede seguir ridiculizando sus creencias sobre el matrimonio, pero que ninguna legislatura puede cambiar lo que es el matrimonio.

Una declaración de los obispos, del pasado viernes, respondió a la última votación (33-29) que hará que Nueva York sea el sexto Estado de la Unión en aprobar el “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

“El paso por el poder legislativo de un proyecto de ley que altera radicalmente y para siempre la comprensión histórica de la humanidad del matrimonio, nos deja profundamente desilusionados y preocupados”, escribieron los obispos en una declaración firmada por el arzobispo Thimothy Dolan de Nueva York y otros siete obispos.

Los prelados reafirman la enseñanza de la Iglesia de “tratar a nuestros hermanos y hermanas homosexuales con respeto, dignidad y amor”.

“Pero”, dicen, “nosotros afirmamos categóricamente que el matrimonio es la unión de un hombre y de una mujer en una duradera y amorosa unión que está abierta a los hijos, ordenada por el bien de los hijos y de los mismos esposos”.

“Esta definición no puede cambiar, a pesar de que nuestras creencias sobre la naturaleza del matrimonio son ridiculizadas continuamente, y de que algunos pretenden sancionar a las Iglesias y organizaciones religiosas que predican estas verdades eternas”, añadieron.

Los obispos lanzaron un llamamiento a la sociedad para “recuperar lo que parece que ha perdido: un verdadero entendimiento del significado y del lugar del matrimonio, como fue revelado por Dios, basado en la naturaleza, y respetuoso con los principios fundacionales de los Estados Unidos”.

Por su parte, el residente del Subcomité para la Promoción y Defensa del Matrimonio, monseñor Salvatore Cordileone describió la decisión de la Legislatura de Nueva York de aprobar la Ley de Igualdad en el Matrimonio como “abandono del bien común”.

Monseñor Cordileone expresó su “profunda decepción” por el hecho de que el proyecto de ley haya pasado con la votación (33-29) del pasado viernes, cuatro días después de que terminase la sesión legislativa.

“El matrimonio, la unión de un hombre y una mujer, constituye la fundación del bienestar social con la promoción del amor y del respeto entre los dos representantes fundamentales de la comunidad humana”, dijo monseñor Cordileone en una declaración publicada este martes por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

Citando la importancia de que los niños estén cuidados por ambos, padre y madre, advirtió que “hacer una ley del matrimonio indiferente a la ausencia de uno de los dos sexos crea una crisis institucional y cultural cuyas consecuencias generacionales no se han visto todavía”.

El obispo destacó el “lenguaje de excepción” para proteger a las organizaciones religiosas, pero advirtió que “el efecto legal real deberá ser examinado”.