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El Camino Neocatecumenal, agradecido por los dones de Pablo VI y Óscar Romero

Tras su canonización, el 14 de octubre de 2018

(ZENIT – 22 oct. 2018).- El Camino Neocatecumenal continúa festejando la reciente canonización de Pablo VI, Óscar Romero y otros 5 santos el pasado 14 de octubre.

El Camino Neocatecumenal está “particularmente agradecido” al Señor y a la Iglesia por haber inscrito en el libro de los santos, el domingo 14 de octubre de 2018, al Papa Pablo VI y al Arzobispo Mons. Óscar Romero, apuntan en dos comunicados, emitidos el 19 y el 22 de octubre, respectivamente.

Pablo VI fue el “primer Pontífice que animó y apoyó los inicios de este carisma” cuando era todavía casi desconocido, reconociéndolo como un fruto del Concilio y signo de esperanza para la Iglesia, indica el Camino Neocatecumenal.

En el primer encuentro que el Camino tuvo con él, el 8 de mayo de 1974, “sorprendió por el gran afecto con el que nos acogió”, intuyendo con espíritu profético la identidad bautismal del Camino, indican.

El entonces Papa les dijo: “¡Cuanta alegría y cuanta esperanza nos dais con vuestra presencia y vuestra actividad! Sabemos que en vuestras comunidades trabajáis juntos para comprender y desarrollar las riquezas de vuestro Bautismo y las consecuencias de vuestra pertenencia a Cristo”.

Catecumenado

Tres años más tarde, el 12 de enero de 1977, pocos días antes del Sínodo sobre la Catequesis, San Pablo VI dedicó toda su alocución en la Audiencia General del miércoles al Camino Neocatecumenal, proponiendo el nombre mismo de “neocatecumenado”.

“He aquí el renacimiento del nombre «catecumenado», que ciertamente no quiere invalidar ni disminuir la importancia de la disciplina bautismal vigente, sino que la quiere aplicar con un método de evangelización gradual e intensivo, que recuerda y renueva en cierto modo el catecumenado de otros tiempos. Quien ha sido bautizado necesita entender, repensar, apreciar, para secundar la inestimable fortuna del sacramento recibido”, señaló el Pontífice.

En la memoria del Camino permanece también el significativo encuentro de saludo con los iniciadores del Camino, Kiko Argüello y Carmen Hernández, al término de esa misma Audiencia. El Papa preguntó: “¿Quién es Kiko?”. “Soy yo”, respondió Kiko. Y el Papa, mirándole a los ojos y poniéndole una mano en la espalda le dijo: “Se humilde y fiel a la Iglesia y la Iglesia te será fiel”. Estas palabras permanecen grabadas en el corazón de Kiko hasta hoy.

Humanae Vitae

Un especial reconocimiento del Camino Neocatecumenal al Papa Pablo VI es por su encíclica Humanae Vitae, que en general ha encontrado muchas dificultades en ser aceptada, pero que al mismo tiempo ha dado tantos frutos en el contexto del itinerario neocatecumenal. En él, gradualmente es transmitido el Magisterio de la Iglesia sobre la sexualidad y el matrimonio. Así lo testimonian matrimonios reconstruidos, numerosos hijos, muchos jóvenes en las comunidades entre los cuales han surgido muchas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, familias en misión en las zonas más difíciles.

Finalmente, su conmovedor amor por la Iglesia, del cual percibió toda la urgencia y la necesidad de ser reconstruida, encontró en la práctica del Camino una resonancia fértil y fructífera: “(…) Cristo nos llama a recomenzar desde cero, hasta el último día de los tiempos, reclama trabajo nuevo, reclama construcción extenuante, fresca, genial, como si la Iglesia, el divino edificio, tuviera que comenzar hoy su desafiante aventura en las alturas del cielo”.

Del mismo modo, el Camino Neocatecumenal reconoce los dones del primer santo de El Salvador Óscar Romero.

El milagro que ha permitido canonizar al que fuera arzobispo de San Salvador se ha dado precisamente en una familia perteneciente al Camino Neocatecumenal.

Curación de Cecilia, del Camino Neocatecumenal

En diversas entrevistas concedidas estos días en los medios de comunicación cuentan cómo aconteció todo. En una entrevista en el diario Avvenire, el marido, Alejandro Rivas, de 42 años, cuenta que “cuando vi a mi mujer Cecilia, afectada por una enfermedad rara llamado síndrome de Hellp, acostada e inmóvil, su cuerpo perforado por 14 tubos, entendí que la había perdido”. “El mismo especialista había admitido que no había nada qué hacer”.

Fue Rivas el que en una larga noche después de haber visto cómo Cecilia perdía la vida, se dirigió a monseñor Romero. “Eran las dos de la mañana y no podía dormir. De casualidad encontré la Biblia de mi abuela Rebeca y, entre las páginas había una foto de Romero. Ella le era muy devota. Cuando era niño me hablaba siempre de él. Después, por desgracia, las mentiras ‘sobre el arzobispo guerrillero’ con las que martillaron a mi generación, me crearon un prejuicio inconsciente contra él. En la práctica he iniciado a descubrir a este gran salvadoreño después de la beatificación”.

Aquella noche, a Alejandro le regresaron a la cabeza las palabras de su abuela. “Entonces recé”: ‘Sé que amabas mucho a los salvadoreños. Por favor, ahora, intercede por Cecilia’”.

Al día siguiente por la mañana, cuando Alejandro volvió al hospital, descubrió que los órganos internos de su mujer habían vuelto a dar pequeñas señales de funcionamiento. Una semana después, la mujer, ya fuera de peligro, fue dada de alta.

Anuncio del Kerigma

San Óscar Romero, manifestó su aprecio por el Camino Neocatecumenal en El Salvador, en una convivencia de catequistas y responsables de las comunidades neocatecumenales en el Instituto Rinaldi, en noviembre de 1979, cuatro meses antes de ser matado.

El santo veía en el Catecumenado un instrumento clave para preparar “ese seguimiento de Cristo”, porque “muchos fuimos bautizados y hemos vivido tal vez sin haber escuchado el Kerigma y tenemos nuestro Bautismo pero como en una vida pagana, es necesario y urgente suplir ese llamado que no se sintió antes y que ahora con un Catecumenado bien hecho, viene a ser el encuentro verdadero con Cristo”.

“Creo que en el movimiento Catecumenal se está dando perfectamente este deseo, que es suplir ese anuncio del Evangelio que no le habíamos dado la debida atención, junto con una formación ya sistemática que es la Catequesis”, dijo entonces.

Revitalizar la catequesis y los sacramentos

En aquella celebración, el ahora Santo también habló de la importancia del Camino para revitalizar la catequesis y los sacramentos: “Ustedes son elementos muy valiosos, en las parroquias (…), para que logren que se revitalice toda una Catequesis que no consiste únicamente en reflexionar, en aprender de memoria, sino en una Catequesis que oriente hacia el Sacramento y unos Sacramentos que se reciban con plena conciencia, con respeto, con adoración del Señor que se encuentra en esos signos sacramentales. No puede haber, pues simplemente evangelización y, como se decía antes, sacramentalización, sino que las dos cosas; la verdadera evangelización lleva a encontrarse con Cristo en el signo de la Iglesia y de sus sacramentos”.

Por último, manifestó el deseo de que el Camino lleve el catecumenado a todas las parroquias para iluminar la vida de los hombres: “yo les auguro y les pido con todo el corazón como Pastor, que donde quiera que vayan a las parroquias donde están viviendo y extendiéndose, procuren llevar el Catecumenado”.

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