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Kiko Arguello

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Kiko Argüello: Es como si el Señor nos dijera ‘Ánimo, que yo estoy con vosotros’

El iniciador del Camino Neocatecumenal habla a ZENIT del significado doctorado honoris causa que ha recibido junto a Carmen Hernández. Sobre las relaciones judeo-cristianas y de la importancia de la familia

La Universidad Católica de América (UCA), la única Universidad Pontificia en los Estados Unidos, confirió el 16 de mayo el doctorado honoris causa en Teología a los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello y Carmen Hernández.

Durante la ceremonia, celebrada en Washington, DC, el presidente de la Universidad John H. Garvey destacó en su discurso cómo Kiko y Carmen formaron pequeñas comunidades cristianas en las parroquias donde la gente se “convertía ante el descubrimiento de que Cristo los amaba a pesar de sus pecados: a través del contacto con otras parroquias que acogían a personas en circunstancias difíciles, poco a poco comenzó una forma de iniciación cristiana para los adultos que estaban redescubriendo la riqueza de su bautismo. Así nació el Camino Neocatecumenal, conocido simplemente como ‘el Camino’”.

El presidente Garvey citó las palabras que el papa Francisco dirigió recientemente a Kiko y Carmen, diciendo: “Les doy las gracias por el inmenso bien que están haciendo a toda la Iglesia”, y concluyó que Argüello y Hernández recibieron el doctorado honoris causa en Teología “por su devoción a los pobres, lo que ha llevado a tantos a la comunión con Cristo y la fe católica”.

El itinerario de formación cristiana se introdujo por primera vez en los Estados Unidos por los iniciadores en 1974, a raíz de una invitación por el entonces director de la Oficina de Liturgia, Mons. James Donegan. Luego fue invitado a visitar las parroquias de Nueva York por el cardenal Terrence Cooke. En la actualidad, el Camino en Estados Unidos está presente en 82 diócesis y en 350 parroquias con unas 1.000 comunidades. A nivel mundial, hay más de 30.000 comunidades y casi dos millones de participantes en 125 países.

Después de la ceremonia, Argüello habló con ZENIT sobre la importancia de recibir un doctorado honoris causa, así como sobre el papel que el Camino Neocatecumenal juega en la Iglesia Católica a través de las familias, que señaló, están severamente atacadas en el mundo secular de hoy.

También habló sobre el primer Encuentro Internacional de rabinos, cardenales y obispos en Israel, que fue organizado por el Camino Neocatecumenal. El acontecimiento histórico tuvo lugar en el 50 aniversario del documento del Concilio Vaticano II, Nostra Aetate, y reunió a varias denominaciones judías, incluyendo a los líderes ortodoxos, reformados y conservadores.

Durante la reunión, los rabinos reconocieron el cambio en las relaciones judeo-cristianas que la Iglesia Católica comenzó con Nostra Aetate, que define el antisemitismo como un pecado contra Dios, y proclamó, como lo hizo san Pablo, que el pacto de Dios con Israel nunca ha sido revocado [cf. Nostra Aetate, 4].

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¿Qué significado tiene el reconocimiento de la Universidad Católica de América (UCA) con este doctorado honoris causa en teología a usted y a Carmen Hernández?
​– Argüello: Después de tantos sufrimientos, al ser muy perseguidos porque es muy difícil aceptar un carisma de los laicos, es un consuelo que el Señor nos ha dado. Este doctorado ha venido como si el Señor nos dijera ‘Ánimo, que yo estoy con vosotros’. Y es muy importante porque la Conferencia Episcopal Americana es quien ha aprobado la atribución de los doctorados en teología a mí y a Carmen.

¿Cómo  puede ayudar el Camino Neocatecumenal a la Iglesia en Estados Unidos?
— Argüello: ¡La batalla más importante en el mundo hoy es la familia! El Camino reconstruye las familias, familias abiertas a la vida, familias numerosas con muchísimos hijos. Yo ayer tuve un encuentro con 10 mil hermanos y se levantaron casi 200 familias que se ofrecen para ir en Asia, China; para ir a todas las partes del mundo con 8, 9, 10 hijos. En las parroquias hace falta abrir un itinerario de formación cristiana adulto. Nosotros hemos recibido de la Virgen la llamada a “hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret”. Como Jesucristo necesitó 30 años para hacerse adulto, también nosotros necesitamos un itinerario de 30 años para que Cristo crezca en nosotros y ser adultos. Y una vez que nos hacemos adultos, podemos evangelizar el mundo. Porque Dios nos da el celo para evangelizar el mundo. ¡Esto es urgente en la Iglesia! ¡Importantísimo! Y este es el carisma que Dios nos ha dado y que hemos recibido.

Hace algunas semanas tuvo una convivencia con rabinos, obispos y cardenales en Israel, 50 años después del documento conciliar Nostra Aetate. ¿Cuál fue su impresión de esta convivencia que podemos decir histórica entre la Iglesia católica y el pueblo judío?
— Argüello: Vinieron de todo el mundo 120 rabinos muy importantes de todas las confesiones hebraicas: ortodoxos, reformistas, etc. Y el número ‘120’ nos profetizó que sería como un Pentecostés porque Dios nos envió su Espíritu y estuvimos todos contentos. ¡Ellos decían que era la primera vez en la historia del hebraísmo que todas las confesiones se reunían juntas en comunión y con católicos! Dios se hizo presente en medio de nosotros: el amor se veía entre nosotros y se dieron cuenta que tenemos una misión conjunta para la redención del mundo. Eso lo han escrito.

¿Qué otras visitas hará este año en otras partes del mundo?
— Argüello: ¡No me digas porque estoy medio muerto! Ya veremos. El próximo encuentro que tenemos aquí en Estados Unidos es en Filadelfia, con muchísimo hermanos. El domingo que viene tengo un encuentro en Brescia (Italia) con 27 mil hermanos y el siguiente domingo voy a Sicilia, en el estadio de fútbol en Catania con 30 mil hermanos. En estos encuentros pido vocaciones y se levantan chicos, chicas, se levantan familias, un ejército de evangelizadores. ¡Hay que evangelizar el mundo! ¡Eso es lo que ha querido el Señor, aunque si estoy cansadísimo, no importa! ‘Me gastaré, y me desgastaré’ – dice San Pablo – pues yo intento hacer lo mismo.

 

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