La Nobel de la paz no podrá ser presidenta porque la ley impide que una persona casada o madre de ciudadanos extranjeros se convierta en jefe de Estado
«Alcance espiritual del arrepentimiento. Este teatino, cuando era sacerdote secular cometió un desliz en el ejercicio de la abogacía, y al reparar en su debilidad, impulsado por su aflicción, no cejó en su búsqueda de la santidad»