Papa Francisco junto al arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández.

La santidad bella y sencillamente explicada por el Papa en dos ideas

“A veces, insistiendo demasiado sobre nuestro esfuerzo por realizar obras buenas, hemos erigido un ideal de santidad basado excesivamente en nosotros mismos, en el heroísmo personal, en la capacidad de renuncia, en sacrificarse para conquistar un premio. Es una visión a menudo demasiado pelagiana de la vida y de la santidad. De ese modo, hemos hecho de la santidad una meta inalcanzable, la hemos separado de la vida de todos los días, en vez de buscarla y abrazarla en la cotidianidad, en el polvo del camino, en los afanes de la vida concreta y, como decía Teresa de Ávila a sus hermanas, “entre los pucheros de la cocina”, dijo el Papa.

Papa Francisco da un programa de política en sentido cristiano en tres conceptos: encuentro, reflexión, acción

“Este arte del encuentro comienza, por tanto, con un cambio de mirada hacia el otro, con una aceptación y un respeto incondicionales hacia su persona. Si no se produce este cambio de mentalidad, la política corre el riesgo de convertirse en una confrontación, a menudo violenta, para hacer triunfar las propias ideas, en una búsqueda de intereses particulares más que del bien común, en contra del principio de que «la unidad prevalece sobre el conflicto»”, dijo el Papa.

“No descuides el recuerdo del primer amor, ahí está nuestra identidad religiosa: la llamada”, dice el Papa a religiosos camilos

“Deseo también que os refresquéis mutuamente en la confianza de que el bien que se da a una hermana o a un hermano que sufre es un don que se da al mismo Jesús, y que lo que se vive y se ofrece cada día con alegría, aunque sea invisible a los ojos del mundo, no se pierde nunca, sino que, como una semilla caída en la tierra, germina y da fruto. Y no descuides el recuerdo del primer amor, con el que Jesús conquistó su corazón, para renovar siempre tu opción de vida consagrada desde las raíces. Volver siempre a las raíces del primer amor, porque ahí está nuestra identidad religiosa: el primer diálogo con Jesús, la llamada”, dijo el Papa.