Tierra Santa: Justicia, única solución al conflicto en Oriente Medio

Llamamiento a un acuerdo del patriarca latino de Jerusalén

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JERUSALEN, 3 oct (ZENIT.orgAVVENIRE).- Su Beatitud Michel Sabbah, patriarca latino de Jerusalén, es claro: «Los sangrientos acontecimientos que estamos viviendo, como consecuencia de la provocación de los sentimientos religiosos en la «Haram As-Sharif» (el recinto noble, es decir la Explanada de las Mezquitas) nos están diciendo que el pueblo palestino exige vida y libertad. Nosotros esperamos que sea más bien pronto que tarde porque la violencia no puede ser la guía de la vida en esta Tierra Santa. La justicia es la única guía y el único símbolo».

Las declaraciones del patriarca tienen lugar en una jornada de preocupaciones y nuevas tensiones por las noticias que llegan de los territorios palestinos y también de Galilea. Por ello, lanza un mensaje especial pidiendo a todos los cristianos del mundo oraciones. Un mensaje que a través de estas líneas quiere llegar «a nuestros hermanos, hijos e hijas, sacerdotes, religiosos, hombres y mujeres y a todos nuestros fieles».

–¿Qué opina de esta nueva explosión de violencia en la que la situación parece haber degenerado bruscamente?

–Todo esto no será en vano. Los jóvenes y los ancianos que están ofreciendo sus vidas no hacen esto para agredir a alguien. Están defendiendo sus lugares santos, su libertad y su vida. La sangre de hoy está gritando a Dios por la justicia y la dignidad humana.

–¿Pero qué dice en este momento difícil a los líderes políticos de la región?

–Este es el tiempo más crucial para que los líderes de esta tierra comprendan lo que está sucediendo. La única vía que conducirá de nuevo a tiempos serenos es la del retorno a las negociaciones de paz, y tratar de volver a la situación como era antes de 1967 (la guerra de los seis días, en la que Israel ocupó la parte oriental de Jerusalén y Cisjordania). La vía para normalizar la situación es comprender que los lugares santos no pueden ser tocados y menos ser objeto de mercadeos. Disponer de soldados, carros armados e incluso misiles no lleva a la tranquilidad y al orden. Sólo la justicia puede hacerlo. Y la vía de la justicia ha sido abierta por las negociaciones de paz y estaba apunto de conseguir su objetivo. Por tanto, debe ser reanudada.

–Usted acaba de regresar de una visita a los heridos palestinos en el hospital Mokassed de Jerusalén oriental. ¿Qué reacciones ha visto? ¿Qué impresiones trae?

–Ya hay bastante derramamiento de sangre. El pueblo querría tener su derecho a la vida y a la autodeterminación. El Estado palestino debe nacer y tener estabilidad. Debe poder organizar sus propios asuntos internos y exteriores. Y Jerusalén debe ser la ciudad de la reconciliación, una vez que la justicia haya sido establecida: la Jerusalén palestina debe ser la capital de Palestina, y la occidental la capital de Israel. Y, sobre todo, debe permanecer como «ciudad santa» y su santidad debe ser protegida y respetada por sus mismos gobernantes.

–¿Tiene algo que decir a la comunidad internacional?

–Mientras invitamos a nuestro líderes políticos, palestinos e israelíes, a seguir la búsqueda de una paz justa, pedimos a la comunidad internacional que ayude a las dos partes a buscar lo que es justo y recto según las tradiciones internacionales.

–¿Y a los cristianos que miran en estos días con aprensión hacia Tierra Santa?

–Pedimos oraciones para que lleguen tiempos tranquilos para la gloria de Dios y del hombre en esa tierra que Dios ha bendecido. Pedimos al Altísimo –y pedimos a los cristianos que se unan a esta invocación nuestra– que nos dé luz y fuerza y que de a todos los líderes de esta tierra luz y fuerza para hacer lo que es recto y justo.

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ZENIT Staff

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