Los miembros de la Comisión judeo-católica piden abrir los archivos vaticanos

El diario «Le Monde» revela el resultado de los trabajos a puerta cerrada

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ROMA, 26 oct (ZENIT.org).- En octubre de 1999, el Vaticano decidió confiar a una comisión compuesta de tres historadores católicos y tres judíos, el análisis de los documentos de la Santa Sede relativos a la Segunda Guerra Mundial para llegar una reflexión histórica más madura. Se quería salir al paso de las críticas hechas a Pío XII y al Vaticano sobre su supuesta falta de respuesta a la persecución nazi contra los judíos. Los trabajos de la comisión, reunida en estos días en el Vaticano, son a puerta cerrada y no se publica su contenido.

Pero ayer el diario francés «Le Monde» anunció el contenido del informe que la comisión ha entregado al cardenal Edward Cassidy, presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos.

Según el diario francés, los historiadores «Edward Fleischner, padre Gerald Fogary y John Morley por los católicos; Michael Marros, Bernard Suchecky y Robert Wistrich por los judíos), han concluido por unanimidad que los trabajos hasta ahora realizados no pueden considerarse concluídos y piden que la apertura de los archivos se anticipe respecto a la regla canónica de 75 años que vige en el Vaticano. «Un examen riguroso de los once volúmenes no permite responder a las cuestiones más significativas sobre el papel del Vaticano durante el Holocausto –observan los expertos–. Muchos de esos documentos permiten interpretaciones divergentes».

Entre los puntos todavía controvertidos se señalan la «noche de los cristales», las leyes antisemitas de la República de Vichy, los crímenes cometidos por Ante Pavelic en Croacia. La Comisión pregunta si en los archivos no hay otros documentos sobre el comportamiento de la Iglesia en aquellas circunstancias.

En especial, la Comisión mixta se pregunta si la correspondencia ha sido publicada por entero: en «Las actas y documentos de la Santa Sede» se encuentran muchas cartas mandadas por Pío XII a su colaboradores, a los nuncios, a los obispos de los países en guerra, pero no se conoce «la manera en que estas cartas fueron recibidas, qué atención se les dedicó, como fueron consideradas y tratadas en los diversos ámbitos de la diplomacia vaticana».

Bernard Suchecky, investigador en la universidad libre de Bruselas, es uno de los tres miembros judíos de la Comisión. Entrevistado por «Le Monde», se ha declarado completamente satisfecho de la colaboración que se ha establecido entre los seis historiadores, judíos y católicos, pero ha observado cómo «Pío XII estaba especialmente preocupado por la suerte de los católicos alemanes; una postura alimentada por su valoración histórica personal, según la cual había un comunismo al que había que poner fin y un nazismo que era una prueba considerada pasajera».

Por su parte Joaquín Navarro-Valls, portavoz vaticano, indicó ayer, a propósito de las afirmaciones de «Le Monde», que «El informe de la Comisión expresa positivo aprecio por la documentación que ha sido puesta a disposición por los archivos e indica, en modo conciso, las líneas sobre las que se basará su futura investigación. El informe contiene además una serie de cuestiones que, según los expertos del grupo, necesitarían una ulterior docuentación para un estudio más profundo de las mismas».

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ZENIT Staff

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