«No se oyó la voz de los padres de las siamesas porque son pobres»

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Opinión del cardenal italiano Ersilio Tonini

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RAVENA, 8 nov (ZENIT.org).- El cardenal italiano Ersilio Tonini ha afirmado que eventos como el destino de Jodie y de Mary, las dos siamesas separadas en el Reino Unido por autorización de un juez, «son más grandes que nosotros, nos condenan al silencio», pero es «inaceptable» para la civilización que quien haya decidido «haya sido la condición de pobreza de los padres», sin medios económicos para mantener el recurso a la Cámara de los Lores que habría podido bloquear la intervención

El cardenal Tonini, arzobispo emérito de Rávena, ha seguido el asunto paso a paso (a finales de agosto había ofrecido hospitalidad a la familia en la Obra de Santa Teresa de Rávena) y ahora invita a no alimentar polémicas: «Se puede discutir al infinito sobre la posibilidad de dejar morir estas vidas o salvar a una y matar a la otra –afirma en declaraciones a la agencia italiana ANSA–. Pero hay una cosa sobre la que no se puede discutir: el derecho de los padres a dar una respuesta, porque salvo prueba de lo contrario la responsabilidad sobre la vida y sobre la educación en nuestra civilización compete a los padres».

El cardenal Tonini define «una lección fuerte la que se dio en un caso análogo sucedido en Sicilia hace unos meses. Se había confiando en el cirujano que había asegurado que se podía y se debía operar porque se salvaba una vida. Y luego, con la muerte de las dos niñas, supimos que en cambio no había más que un 5% de esperanzas. Alguno no decía la verdad. Por esto el discurso sobre el sí o el no se hace delicado. Pero una cosa sobre la que no debe haber dudas es que la responsabilidad era de los padres.

El purpurado añade que «hay un aspecto que nadie menciona: que la sentencia del juez estaba motivada por la razón de que Mary era la sanguijuela de la otra. Explotaba a la otra. Oímos decir que la decisión de intervenir ha sido también la consideración de que el cerebro de una era más débil que el cerebro de la otra. Menos inteligente. Motivaciones que son verdaderamente inaceptables».

El cardenal respeta la sentencia del Tribunal, aunque no la comparte. Ahora bien, recuerda que la posible la apelación a la Cámara de los Lores costaba demasiado.

«He estado en contacto con la diócesis de Gozo (a la que pertenecía la familia) y los representantes del gobierno maltés –añade–. Se dieron cuenta de que los costes eran excesivos. Los padres han tenido que resignarse. Por eso, me pregunto, ¿pero es posible que en un país civilizado como Gran Bretaña quien tiene dinero puede apelar y los demás no? En un asunto tan dramático, ¿nos damos cuenta de que quien ha decidido todo ha sido la condición de pobreza? Esto es inaceptable».

El cardenal hace una última consideración. «Leyendo los periódicos ingleses se ha sabido una cosa que fuera de Inglaterra otros no han hecho notar. Cuando el tribunal confirmó la sentencia, autorizó la intervención pero no la ordenó. Daba, por tanto, espacio total a la libertad a la conciencia de los médicos».

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ZENIT Staff

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