Monseñor Milingo continúa su retiro de reflexión en Castel Gandolfo

Se decía que estaba en Canadá, tras un espectacular exorcismo en Fátima

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ROMA, 3 octubre 2001 (ZENIT.org).- Monseñor Emmanuel Milingo, ex arzobispo de Lusaka, no se encuentra en «exilio» en Canadá ni ha sido sometido a un exorcismo holywoodiano en Fátima. Por el momento, sigue viviendo en Castel Gandolfo, en la residencia en la que se instaló al abandonar la secta Moon.

Lo confirma este miércoles el diario romano «Il Messaggero», citando fuentes de las familias religiosas creadas por el obispo que regresó a la Iglesia católica en este mes de agosto después de haber participado en una ceremonia de matrimonial organizada por el reverendo coreano Sun Myug Moon.

El 8 de agosto el prelado comenzó este «retiro de reflexión y descanso», como ha sido definido por sus amigos y asistentes espirituales, entre quienes se encuentra el padre Enrico Pepe, y no se sabe por el momento cuánto durará.

El arzobispo reside en el Colegio Urbano de Propaganda Fidei, edificio anexo a las Villas Pontificias de Castel Gandolfo, a unos 30 kilómetros al sur de Roma.

El 26 de septiembre, cuando los órganos de prensa aseguraban que se encontraba de viaje a Canadá, «exiliado por el Papa», Milingo se reunió en la localidad romana con siete religiosas y dos religiosos, en representación de los 150 miembros de tres Congregaciones que él fundó (Hijas de Jesús Buen Pastor, Hermanas del Redentor, Hermanos de San Juan Bautista).

Uno de los participantes en el encuentro revela que el prelado está «lúcido», aunque se puede notar todavía el cansancio provocado por la tensión a la que fue sometido durante los meses que pasó en la secta Moon, y después por las presiones infligidas por los medios de comunicación, y por miembros de ese grupo tras su regreso a la Iglesia católica.

Periódicos de varios países informaron también sobre una espectacular ceremonia de exorcismo a la que habría sido sometido en Fátima. Los amigos de Milingo la han desmentido, explicando que no se ha movido de Castel Gandolfo en todos estos días.

Por el momento no se sabe cuál será su futuro. Milingo sólo les dijo a las religiosas y a los hermanos: «No os abandonaré».

Las obras de caridad que el prelado fundó en Zambia, son administradas por el episcopado del país africano.

Por su parte la «Pamo», organización que inició Milingo y que ha creado estructuras sanitarias, hospitales, y cooperativas agrícolas, así como otras obras de asistencia y caridad, tiene ahora en el Consejo de administración precisamente al padre Pepe, y a un funcionario del Instituto para las Obras de Religión, erróneamente llamado el Banco del Vaticano.

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ZENIT Staff

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