Procesión de líderes religiosos por la paz de Jerusalén a Belén

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Llamamiento del representante papal en Tierra Santa

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JERUSALÉN, 23 octubre 2001 (ZENIT.org).- Los máximos exponentes de las Iglesias y comunidades cristianas de Tierra Santa, con el nuncio apostólico Pietro Sambi, dirigieron en la mañana de este martes una procesión por la paz desde Jerusalén a Belén.

La ciudad de Jesús, cuyos habitantes son en su gran mayoría palestinos, se ha convertido en estos días en teatro de una imponente operación militar palestina, en respuesta al asesinato por parte de un grupo terrorista extremista palestino del ministro israelí dimisionario Rehavaam Zeevi, el miércoles pasado.

La manifestación convocada por los líderes cristianos fue denominada el «Convoy de la solidaridad por la paz». La conformaron un centenar de coches. Se sumaron también miembros de grupos pacifistas, líderes religiosos musulmanes, y el alcalde de Belén.

Se realizó con la aprobación y sin ningún impedimento por parte de las autoridades civiles y militares israelíes.

«Desde este lugar en el que nació Jesús –dijo monseñor Sambi «embajador» papal ante Israel y ante la Autoridad Palestina en una ceremonia celebrada en la iglesia de Santa Catalina–, dirigimos un llamamiento para que acabe la guerra. Violencia y guerra significan muerte y destrucción contra Dios y la dignidad de todo ser humano».

«Queremos la paz para el pueblo palestino –añadió–. Una paz con justicia y dignidad. Queremos la paz para el pueblo israelí».

El jeque Alí Saada, responsable del organismo para la protección de los bienes islámicos en Palestina, subrayó por su parte la «fraternidad entre cristianos y musulmanes» y recordó a Jesús como «profeta de paz», lanzando a su vez un llamamiento a poner punto final al conflicto entre israelíes y palestinos.

El padre Giacomo Bini, ministro general de la Orden de los Frailes Menores en declaraciones concedidas a Radio Vaticano, se ha hecho portavoz de la preocupación de los franciscanos en Belén y Tierra Santa por el torbellino de violencia de los últimos días.

«Por el momento los frailes tratan de estar cerca de la gente, de no dramatizar para calmar la situación –explica el superior franciscano–.Y dado que como frailes somos respetados por las dos partes –en parte por la tarea histórica que hemos desempeñado–, tratamos de dialogar, de escuchar a unos y a otros, y de buscar la manera en la que el diálogo puede triunfar sobre la violencia».

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ZENIT Staff

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