Argentina: Cáritas ofreció un espacio de diálogo para superar la crisis

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Dieciséis muertos en la ola de saqueos a comercios

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BUENOS AIRES, 20 diciembre 2001 (ZENIT.org).- En medio de la violenta ola de saqueos a comercios, que sacudió el miércoles Argentina, con un saldo de dieciséis muertos, la Iglesia católica se convirtió en espacio de encuentro entre las partes sociales y lanzó un intenso llamamiento a la calma y la solidaridad.

Las víctimas, la mayoría fallecidos por heridas de bala, fueron atacadas por comerciantes que intentaban defender sus negocios cuando estos eran saqueados, según fuentes policiales.

El jueves, Argentina amaneció en una relativa calma tras el establecimiento del estado de sitio para contener a los cientos de miles de manifestantes que salieron a la calle a pedir la renuncia del presidente, Fernando de la Rúa, y el ahora ex ministro de Economía Domingo Cavallo.

Ante la grave situación, la Comisión Episcopal Cáritas Argentina ofreció el miércoles su espacio para que dirigentes y responsables de instituciones del país –entre ellos el presidente– avanzaran en una propuesta de concertación social, y se conocieran los primeros resultados de un informe sobre la situación de la democracia en Argentina que llevó a cabo el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En un comunicado, el organismo eclesial explicó cuál fue el sentido de la reunión que, durante más de cuatro horas y media, se desarrolló en su sede: «El obispo de San Isidro y presidente de Cáritas, monseñor Jorge Casaretto, entregó a los presentes el texto del último comunicado de la
Comisión Permanente y el folleto «La nación, el presente y la esperanza» que contiene los últimos pronunciamientos de la Iglesia sobre la situación del país».

En esos documentos, el episcopado ha dicho que esta dramática crisis es ante todo moral y que ello exige un cambio de mentalidad y grandeza de espíritu.

«Para recuperar la dignidad y la esperanza de nuestra gente ya no alcanzan las palabras –dicen los obispos–. El diálogo imprescindible y urgente necesita renuncias sinceras en la mente y el corazón de toda la dirigencia. Pensamos que no habrá diálogo útil y creíble si cada sector no se pregunta sinceramente a qué está dispuesto a renunciar por el bien de todo el país».

Además del presidente De la Rúa y de monseñor Casaretto, participaron del encuentro el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo; el ministro del Interior, Ramón Mestre; los gobernadores Angel Rozas (Chaco) y José Manuel de la Sota (Córdoba); los senadores Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde; el jefe del Gobierno porteño, Aníbal Ibarra; los titulares de las CGT disidente y oficial, Hugo Moyano y Rodolfo Daer; Ignacio de Mendiguren (Unión Industrial Argentina); Enrique Crotto (Sociedad Rural Argentina); Osvaldo Cornide (CAME); y el vocero presidencial, Carlos Baylac.

En el informe preliminar sobre la democracia en la Argentina, las Naciones Unidas señalan –en base a una encuesta realizada a nivel nacional– que el 59% de los argentinos sostiene que la desocupación es el principal problema, luego le siguen la educación con 25% y la pobreza con 22%.

También destacan que en los últimos cinco años, la consideración popular sobre si la democracia es el mejor sistema descendió desde el 76% hasta el 57%, y que el 95% asegura que debe mejorar al calidad de la misma. De esta cifra, el 79% estimá que es posible hacerlo.

El obispo de San Isidro y presidente de la Comisión Episcopal Cáritas Argentina, monseñor Jorge Casaretto, reveló que la reunión multisectorial transcurrió en «un marco de diálogo fructífero y de mucha claridad».

Se encontró un acuerdo en la constatación de que para refundar la Argentina es necesario, entre otras cuestiones, «una recuperación ética y saldar la deuda social».

En diálogo con la agencia católica de noticias AICA al finalizar el encuentro, el prelado especificó que existen dos momentos para la fundación del país. En primer lugar, habló de lo urgente: «luchar contra la corrupción y el problema social, para que todos puedan comer y se rompa con la incoherencia de que en un país con abundantes proteínas, la gente no tenga qué comer».

Luego se refirió a aquellas cuestiones de largo plazo, sobre todo las que constituyen la «problemática de fondo. Es decir, la reconstrucción moral, el trabajo por los valores y la cuestión económica».

«Para Cáritas la reunión hay que considerarla positiva –insistió–, pero el futuro dependerá de la voluntad de los actores de despojarse de las ambiciones personales y sectoriales para favorecer el bien común. Por eso, la futura agenda deberá delinear qué constituye el bien común».

«Solidaridad, justicia y paz»
Por su parte, el arzobispo de Paraná y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Estanislao Karlic, dio a conocer una breve declaración titulada «Solidaridad, justicia y paz», cuyo texto es el siguiente:

«Con ocasión de los graves acontecimientos que afectan al país y a nuestra provincia, reunidos con los Curas Párrocos de la ciudad de Paraná, en estos momentos tan difíciles llamamos a todos los sectores de la vida social, especialmente a los dirigentes políticos, gremiales, medios de comunicación y nos reclamamos a nosotros mismos, crecer en la solidaridad comprometida y la generosidad en la construcción de la paz dejando de lado todas las actitudes mezquinas que corrompen nuestra convivencia.

«Desde nuestras parroquias canalizaremos la asistencia a través de Cáritas. No es mucho de lo que disponemos materialmente. Pero con la ayuda de todos, y en primer lugar de Dios a quien imploramos en la oración por medio de su Madre, confiamos en multiplicarlo. Creemos que la urgencia debe ser la asistencia alimentaria a los niños. Esperamos que esta grave crisis nos ayude a crecer como nación».

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ZENIT Staff

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